Administrar ríos transfronterizos como el Amazonas, el Paraná o el Nilo es una apuesta crucial de la diplomacia del agua en tiempos en que el calentamiento global acentúa la presión sobre los recursos, recordó el jueves el Foro Mundial del Agua de Estambul.
Según señalaron los expertos reunidos desde el lunes en esa sede, el cambio climático modificará la situación hídrica de numerosas regiones del mundo, como ponen de manifiesto las inundaciones más frecuentes y las sequías más fuertes.
Es imperativo lograr una cooperación estable antes de que la competencia por los recursos hídricos se agudice, explica Flavia Loures, encargada de derecho internacional de la organización ecologista WWF.
La Tierra tiene más de 260 ríos transfronterizos repartidos entre 145 países. De éstos, menos de la mitad han firmado acuerdos de cooperación, que se resumen mayoritariamente en un convenio bilateral que excluye a los países vecinos.
En África, que cuenta con unos 60 ríos compartidos, la multitud de convenciones firmadas (Senegal, Volta, Zambez) son en su mayoría papel mojado.
En el plano internacional existe un texto que prevé la utilización de los cauces de agua transfronterizos de forma razonable y equitativa.
Se trata de una convención de la ONU adoptada en 1997 tras 30 años de negociación. Pero aún no ha entrado en vigor porque sólo 16 de 35 países la han ratificado.
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