Esto se debe a que el estrés hídrico afectó las pasturas y los productores no tienen para darles de comer a los animales. Entonces un alto porcentaje prefiere vender la hacienda aunque sea a mal precio antes de que se muera.
Una situación que provocó que de los 45.000 animales en stock con que se contaba en el Departamento Comandante Fernández, este mes cayeran en 40.000. De acuerdo con datos del Ministerio de Producción de la Provincia.
Al mismo tiempo esto traerá para el futuro una caída en la producción de los productores ganaderos por la menor cantidad de vientres disponibles. Por tanto, los estragos de la sequía no se terminarán solamente cuando llueva, según el mismo análisis.
Sin esperanzas de lluvias
Ante este contexto de emergencia, los ruralistas están esperando que el clima cambie, que vengan las esperadas lluvias. Pero los pronósticos no son para guardar esperanzas. Como las previsiones que se dieron a conocer desde la Administración Provincial del Agua que indican que las precipitaciones pluviales llegarán recién a partir del mes de octubre.
En este plazo que seguramente será interminable para los productores pecuarios, en estas condiciones de falta de humedad, seguramente desaparecerá cualquier vestigio de pasturas que pudieran quedar todavía para alimento de los animales. Además que las represas, lagunas y pozos de reserva para el ganado se secarán completamente.
Entonces, salvo aquellos ruralistas que hicieron las previsiones y almacenaron forrajes para darle de comer al ganado, el resto tendrá que liquidar a mal precio, o sufrir la muerte de sus animales.
Aunque también el ganadero que está en condiciones de comprar forrajes, tiene que asumir costos adicionales que no se compensan si se compara con lo que se paga actualmente por el kilo de ganado en pie.
Además que lo índices de preñez también bajarán de acuerdo con lo que estiman los técnicos a causa de este fenómeno. Porque los animales no tendrán una primavera en una buena condición corporal y en consecuencia no se producirán buenos servicios.
Consecuencias estas que llevan a los dirigentes del sector a sostener que aún cuando las lluvias ahora, las consecuencias para la ganadería de esta sequía que fue la peor de la historia, se sufrirán al menos durante los dos a tres años sucesivos.
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