El ministro de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, anunció que para el 2012 Nicaragua reducirá su dependencia de generación de energía a base de combustibles, del 70 al 30 por ciento.
Esto se lograría con la entrada de nuevos proyectos de energía renovable, entre los que puntea el proyecto hidroeléctrico Tumarín, que se instalará en la cuenca del río Grande de Matagalpa, en la Región Autónoma Atlántico Sur, y generará 160 de los 500 megavatios que Nicaragua produce a diario.
Tumarín será construido por la Empresa Eléctrica Estatal Brasileña (Eletrobras) y la Empresa Centrales Hidroeléctricas de Centroamérica S.A., que pertenece al grupo brasileño Queiroz Galvao.
El acuerdo para la instalación del proyecto fue firmado la noche del miércoles, y en la firma participaron el presidente de Eletrobras, José Antonio Muniz; Mauricio Mariani y Marcelo Conde, ambos de Centrales Hidroeléctricas de Centroamérica S.A., el ministro de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, la embajadora de Brasil en Nicaragua, Victoria Cleaver, y el asesor económico de la Presidencia de Nicaragua, Bayardo Arce.
“Este es un paso muy significativo, de mucha importancia en el cambio, en la modificación de la matriz energética que actualmente tenemos”, dijo Rappaccioli antes de firmar el acuerdo.
“En este proyecto también el Estado va a tener una participación del 10 por ciento, sin que nos cueste ni un centavo”, mencionó el ministro de Energía y Minas.
El 10 por ciento le será cedido al Estado de Nicaragua por proporcionar la materia prima del proyecto, el agua.
Según detalló Rappaccioli, los brasileños, una vez recuperada la inversión (que se estima en unos 350 millones de dólares), cederán el proyecto hidroeléctrico en su totalidad al Gobierno de Nicaragua. Esto sería 20 ó 30 años después de la instalación de Tumarín.
HASTA EL 2012
El proyecto empezará su etapa de instalación en los primeros meses del 2009, y se espera que empiece a generar energía a finales del 2012.
“Estos proyectos requieren de la construcción de obras grandes y de muchos estudios... Hay que hacer estudios geológicos, para no encontrarnos después con una sorpresa de que había en el subsuelo un extracto débil; la presa es una obra grande, con mucho peso, entonces hay que estar seguros de que la capacidad del suelo es la adecuada, hay que ver la parte ambiental, hay que ver la parte social”, explicó Rappaccioli al ser consultado de por qué funcionará hasta dentro de cuatro años.
En el campo energético, según indicó el asesor de la Presidencia, Bayardo Arce, éste será el primer proyecto con capital brasileño.
Para el financiamiento del mismo se involucrará el Banco de Desenvolvimiento Económico y Social del Brasil y el Banco Centroamericano de Integración Económica.
Eletrobras maneja actualmente una producción de 38 mil 111 megavatios, y cuenta con 29 centrales hidroeléctricas, 15 termoeléctricas y dos nucleares.
A REVISIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL
Por ser un proyecto energético de más de 30 megavatios, Tumarín tendrá que ser aprobado por la Asamblea Nacional para iniciar su instalación en el país.
“Tenemos confianza, me atrevo a decir en términos absolutos de que el proyecto, tal como va a ser presentado, las condiciones en que se va a desarrollar, los compromisos que adquiere el desarrollador, van a ser de tal naturaleza que no vamos a tener ningún problema para que esto sea aceptado por la Asamblea Nacional”, aseguró el ministro.
La propuesta de Tumarín será presentada dentro de unos dos meses, según indicó Rappaccioli, quien también comentó que el proyecto ya es del conocimiento de los diputados.
El presidente de Eletrobras, José Antonio Muniz, recalcó que la firma del acuerdo representa el cumplimiento del ofrecimiento hecho por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula, el año pasado, de apoyar a Nicaragua en el área energética a través de proyectos de energía renovable.
Tres mil empleos
El proyecto hidroeléctrico Tumarín, que se espera empiece a funcionar a finales del 2012, vendría a aumentar de 18 a 36 por ciento el porcentaje de energía hidroeléctrica que se produce en el país.
Además, según expusieron los inversionistas brasileños, el proyecto causará bajo impacto ambiental, porque habrá poca deforestación y habrá bajo impacto en la flora y fauna del lugar de instalación.
La cantidad de población a reubicar, dijeron, será poca y, aseguró el ministro de Energía, Emilio Rappaccioli, serán reubicados en un lugar mejor.
Al año, este proyecto produciría un ahorro anual de 1.5 millones de barriles de petróleo, que se traducen a una reducción de 160 millones de dólares anuales en la factura petrolera del país al precio actual
En la fase de construcción de Tumarín se crearán unos tres mil puestos de trabajo directos e indirectos.
Según indicó Rappaccioli, Tumarín vendrá a sumarse a varios proyectos de energía renovable que se están instalando, como San Jacinto Tizate, que producirá 70 Mw, e Hidropantasma, de 15 Mw, entre otros.
Reforma de Lula
Para construir el proyecto hidroeléctrico Tumarín, se reformó la Ley de Energía de Brasil porque tenía establecido que la Empresa Eléctrica Estatal Brasileña no podía invertir fuera de su país. La reforma fue orientada por el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva y se realizó en abril de este año.
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