Los 14 concejales de candelaria que el pasado miércoles viajaron hasta Bogotá para presionar una solución definitiva a la falta de agua potable que padecen desde hace 462 años, decidieron iniciar una huelga de hambre.
Candelaria depende del río Bolo que atraviesa Pradera y del río Fraile que pasa por Florida para solucionar su problema. Pero los habitantes de estos dos municipios se niegan a darle el agua que necesita.
El pasado 24 de mayo, durante un consejo comunal en Florida, el Presidente Álvaro Uribe intentó, sin éxito, convencerlos de firmar un acuerdo de voluntades entre los tres municipios.
El director de la Federación Nacional de Concejales, Carlos Urresty, y su presidenta, Jennifer Molano, pidieron a los implicados buscar un consenso para no caer en las vías de hecho.
Urresty hizo un llamado al gobernador Juan Carlos Abadía para que resuelva la falta de agua potable para Candelaria, logrando que Pradera y Florida entreguen el líquido a su vecino.
"Si bien es cierto que estos municipios (Pradera y Florida) quieren ayudar a resolver la situación, también lo es que, a cambio, deben recibir una retribución del departamento", dijo Urresty.
La Federación plantea que a través de la Cvc y Acuavalle inviertan en reposición de redes de alcantarillado, en ampliación de redes y en una mayor cobertura de la infraestructura de acueducto en Florida y Pradera.
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