En un recorrido por el canal arroyo de desagüe denominado "Tafí", miembros de la Policía Ecológica fueron testigos de cómo la firma Citrícola Citromax, de Tafí Viejo, vierte sustancias derivadas de los procesos industriales de la fábrica.
A partir de una denuncia del defensor del pueblo Jorge García Mena y por orden del juez federal Mario Agustín Racedo, la Policía Ecológica realizó un relevamiento ocular y fotográfico del canal colector de agua de lluvia que cruza el Camino del Perú de oeste a este, situado a cien metros de la planta industrial de la empresa. La Justicia le ordenó a la citrícola que deje de arrojar efluentes a los canales de desagües que cruzan varios barrios y que desembocan en el río Salí.
Recorrido
Según quedó consignado en el informe, el grupo de miembros de la Policía Ecológica, a cargo de los comisarios Luis Domingo Medina y Marcelo Godoy, realizó un recorrido por el canal, que atraviesa a cielo abierto los barrios Próspero Mena, CGT, Tafí Viejo I y II, Nicolás Avellaneda y Tiro Federal, entre otros.
A la altura de Marcos Avellaneda al 1.500, el arroyo presenta una falla natural de grandes dimensiones. Allí, los policías descubrieron que hacia el lado norte, confundida entre la vegetación, se encuentra una boca de salida de unos trescientos milímetros de diámetro, que corresponde a la tubería subterránea que proviene de la Citrícola. Por el desagüe, se estaba vertiendo en forma permanente un abundante caudal de efluentes industriales cítricos, "prácticamente en crudo", dice el informe proporcionado por la Policía Ecológica.
Olor nauseabundo
Agrega el informe policial que el líquido llevaba abundante pulpa y descartes de limón con fuertes olores nauseabundos, presentando una coloración verde amarillenta que caía al cauce a manera de cascada desde unos 95 metros de altura y que direccionan su recorrido por el arroyo hacia el este. El informe continúa indicando que para visualizar mejor, los efectivos se bajaron al lecho de la falla natural y caminaron unos 500 metros por el interior del arroyo en sentido del cauce, donde detectaron que, en la parte superior de la pared norte del arroyo, había una vertiente de la Cota, otra citrícola que tiene instalaciones en la zona, por la que también se volcaba efluentes cítricos líquidos que caían a manera de cascada desde unos 100 metros de altura y se mezclaban con los de la fabrica antes mencionada. Ambos líquidos formaban un caudal único que se tornaba más voluminoso a partir de allí. Luego, los policías siguieron al arroyo Tafí que continúa su rumbo hasta cruzar la ruta provincial 314 (Diagonal a Tafi Viejo) a la altura del cementerio privado San Antonio de Padua, donde, desde el puente, se puede apreciar y percibir el olor de los efluentes. Después de atravesar la Diagonal a Tafí Viejo, antes de la entrada al barrio 12 de Junio, los efectivos verificaron que el arroyo sigue su curso por unas fincas y pasan por detrás del barrio UTA 155 viviendas, y a la altura de una avícola, cambia su dirección para aparecer por el lado norte de la diagonal a Tafí Viejo a la altura de "El 14", desde donde continúa paralelo a la diagonal hasta llegar a Los Pocitos, donde se conecta con el Canal Norte atravesando la ciudad Capital en sentido paralelo a la avenida Francisco de Aguirre. También atraviesa la autopista de Circunvalación y desemboca en el cauce del Río Salí, donde se confunde con sus aguas que siguen su curso rumbo al dique El Frontal y Termas del Río Hondo de la provincia de Santiago del Estero.
Medida cautelar
La polémica en relación el tema se desató en marzo, cuando el Defensor del Pueblo, Jorge García Mena, solicitó en la Justicia Federal una medida cautelar en contra de la Citrícola Citromax luego de la denuncia de vecinos de la zona.
Entonces, el juez Federal Subrogante Nº 2, Mario Racedo, hizo lugar a la cautelar y ordenó a la citrícola que "de forma inmediata se abstenga de volcar efluentes y residuos de cualquier naturaleza que pudieran envenenar, adulterar o contaminar de un modo peligroso para la salud, el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general, que resulten derivados de los procesos industriales de la fábrica (...)". La cautelar también indicaba al jefe de la División de la Policía Ecológica que por su intermedio se verifique el cumplimiento de las disposiciones, con informes semanales al tribunal sobre el vuelco de los efluentes presuntamente contaminantes.
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