Los ciclos de la naturaleza están alterados. Donde hubo inundaciones, hoy nada queda del agua. El norte de Santa Fe, parte de Santiago del Estero y un amplio sector de Chaco, padecen la sequía que hace unos ocho meses se instaló, para dar continuidad a una etapa de cuatro años consecutivos sin precipitaciones. Fue de 50 milímetros la última lluvia, por lo tanto el déficit hídrico estaría superando ya los 1.800 milímetros.
Ante el panorama desértico la Provincia declaró la emergencia para los seis departamentos del norte santafesino, inició la distribución de agua para el consumo humano y se comenzaron a realizar maniobras destinadas al sector productivo.
El docente Miguel Visgarra, de la Escuela "Mariano Moreno" de Fortín Charrúa, comentaba días atrás al diario digital El Nuevo Chasqui que "los pequeños productores ganaderos desaparecen porque la sequía les está matando las vacas, las familias emigran y las escuelas nos quedamos casi vacías de alumnos. Agua para tomar tenemos, pero nadie habla de cómo salvar la producción, que es la manera de evitar que socialmente detengamos este desmembramiento".
Este es el eje de un conflicto histórico, la sequía que siempre estuvo y las soluciones concretas que nunca llegan a tiempo, para evitar el desmembramiento socio-económico de pueblos pequeños, que de tanto en tanto se deben rearmar ante los éxodos generalizados.
Diez años después
La salida más próxima para los productores agropecuarios sería disponer del alojamiento temporario de animales, proyectado para el predio de la Sociedad Rural de Tostado.
Con la necesidad de una cañería directa desde el río Salado, que por un acuerdo con las provincias de más al norte consigue llevar el vital elemento a la cabecera del departamento Nueve de Julio; por lo tanto llegaría el agua a los corrales de encierre. Se precisa una inversión de unos 300 a 400 mil pesos, para adquirir maquinarias, construir depósitos, tanques, tendido de la red hidráulica, entre otros, mientras que los productores que allí dejen sus ganados se harían cargo de costear el alimento.
"Este proyecto estaría orientado para los animales en destete anticipado, para salvar la situación de las vacas madre. Estamos hablando de una capacidad de alojamiento de entre tres mil a seis mil terneros, para luego ampliarlo en una segunda etapa al doble", detalló a LA OPINION el flamante presidente de la SRT, Alejandro Lahitte.
Es mucho el entusiasmo oficial y las ganas están puestas en hacerlo lo antes posible, pero la financiación trabaja como impulsor y de espera esta idea sabe mucho. "Esto nació en 1998, fue aprobado en ese momento por el Banco Mundial; y después, por razones políticas la Provincia no lo motorizó, pero se llegó a instancias muy elevadas", recordó el dirigente que hasta el mes pasado se desempeñaba como secretario en la Comisión Directiva anterior, sobre una idea que fue tomada por el organismo crediticio internacional y en países como Colombia ya tiene en funcionamiento este modo de salvataje para ganado. "En aquel momento era por las inundaciones, la situación inversa de lo que estamos pasando ahora, pero siempre se pensó en darle una alternativa al productor para que sus animales estén en un lugar seguro, mejorándoles las condiciones de comercialización, con un espacio preparado para contingencias".
Tal como continuó el titular de la entidad, "la Provincia, a través del Ministerio de la Producción se sensibilizó con este proyecto y estamos trabajando en forma conjunta. Incluso ya se planteó en la Secretaría de Agricultura de la Nación; y lo ven viable, interesante; y como esta es una zona con crisis recurrentes, puede ser una herramienta para paliar situaciones difíciles", sin embargo no hay fechas aproximadas, mientras los meses pasan y se continúa complicando el seco panorama.
Todas pérdidas
La calidad y la cantidad de agua son actualmente las grandes limitantes de la ganadería y la vida social y productiva del norte. Si bien hay datos que indican que en el departamento Nueve de Julio, el stock ganadero alcanzaba a 1.100.000 cabezas, a fin de año estaría reducido en un diez por ciento, pero el índice de pariciones no llegaría al 50 por ciento en promedio, planteando así el decaimiento absoluto de la actividad en la que fuera una de las plazas más prósperas. "Es difícil de cuantificar la proyección a los próximos años, pero se sabe del menor porcentaje de preñez, la pérdida de estado corporal y de celos, con lo que va a haber menos terneros. Es por eso que hay pérdidas tangibles ahora y una proyección complicada para 2009 en todos los índices, esto va a ser terrible", se sincera Alejandro Lahitte.
Mientras la Sociedad Rural de Tostado continúa con la administración de la bomba colocada a la vera del río Salado, para cargar dos camiones cisterna y repartir el líquido para su uso directo o mezcla con agua muy salinizada de napa, destinada a los ganaderos de toda la zona, que pidiendo turnos que se comenzaron a repartir en la jornada del viernes, cuentan con fletes bonificados al 50 por ciento -para que rindan el doble- por la Asociación para el Desarrollo, que recibe los fondos del Gobierno santafesino. Este organismo, permite canalizar las vías de préstamos para productores con menos de cien cabezas de ganado - cinco mil pesos a tres años, con el primero de gracia-; y para los que superan ese número -a través del Nuevo Banco de Santa Fe-, pudiendo con estos auxilios invertir en mejoras como la instalación de molinos, el relevamiento de napas, la compra de forraje, etc.
Así como se ve en la tierra, se está segmentando la posibilidad de futuro ganadero. Su necesaria atención requiere de una reacción ágil de la administración Binner, que podría escribir una de las páginas más interesantes del modelo productivo. En tanto, no se debe desatender el plano social, educativo y de la salud, con personas que se debilitan, que se desalientan y que se ven obligadas a dejar su lugar para poder subsistir el desarraigo por un poco de aliento vital.
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