La intención es extraer aguas profundas (de 700 a 1000mts) cuyas temperaturas oscilan entre 37º y 41º y que pertenecen a la segunda reserva mundial de agua como es el Acuífero Guaraní, el cual posee una superficie de casi 2.000.000 de Km. Cuadrados, comparables en tamaño, a España, Francia y Portugal juntos.
Según expertos, en Argentina podría llegar a extenderse hasta los grandes lagos cordilleranos. Todos sabemos el valor que ya representa el agua para las poblaciones, por citar ejemplos, 1.100 millones de personas en el mundo tienen dificultado su acceso. Para el 2025 serían unos 3.500 millones que padecerían su escasez. Frente a esta situación, el
Acuífero se torna un valor extraordinario ya que actualmente, del total del agua existente en el planeta, el 97% es salobre, el 2% está congelado en los polos y sólo el 1 % es potencialmente utilizable para el consumo humano y aquí es donde debemos incluir a nuestra reserva. Un hecho, que indica el “cuidado” que nuestros gobiernos dan a esta reserva es que, desde Noviembre del 2001 a septiembre del 2006, el Banco Mundial a través de organismos alemanes, holandeses y de la ONU han realizado investigaciones sobre el Acuífero por valores superiores a los 20 millones de dólares. No caben dudas que, el objetivo de estos estudios es potenciar el desarrollo industrial vía privatizaciones. Ese informe está en poder de la Auditoria General de la Nación y, si bien las conclusiones son netamente favorables a los intereses “sustentables” de estos organismos, la presidente Fernández de Kirchner nada hace para frenar el desguace que se viene llevando del
Acuífero a través de los pozos termales. Es que la aparente inocencia de “emprendimientos para el relax” solo buscan tapar el verdadero negocio de unas aguas ricas en isótopos radioactivos, imprescindibles para el desarrollo de la industria aeronáutica, espacial y militar. queda claro que, ni a gobernantes ni a multinacionales les interesa el derroche que se produce con las aguas termales, ni la contaminación que de ellas provengan cuando salifican las tierras. Si esto es la puerta de ingreso para fabulosas ganancias en otros órdenes de los recursos naturales o si es el “disparador” ideológico para la mansedumbre y resignación de los pueblos. Vale y son fomentadas. No importa que en promedio los pozos termales arrojen 100 mil litros de agua por hora que podría ser útil al consumo humano; No importa que algunas salifiquen los suelos o las reinyecten contaminando otras napas; No importa que los estudios y las perforaciones se hagan con dinero del Estado y luego la explotación se deje en manos privadas; No importa que habiendo hecho el gasto, algunas estén cerradas y paralizadas; No importa que, a pesar del derroche, Catamarca, La Rioja,
Tucumán, Santa Fe, Córdoba tengan vastos sectores sin poder acceder al recurso; No importa que Mendoza, La Pampa, Chubut y Buenos Aires tengan peligro de contaminación de sus aguas. Para los Gobernantes importa el negocio cuyos costos recaen sobre el pueblo y los beneficios para las grandes empresas.
El Banco Mundial, trabaja activamente y a toda costa quiere transformar el Agua en una mercancía. La prueba está en que el 19 de diciembre del 2007, firmó un acuerdo con el Gobernador Colombi para que asesores del organismo investiguen qué hacer con los recursos agropecuarios, industriales y forestales. No caben dudas que la complaciente actitud del gobierno provincial, acabará por entregar al Banco Mundial la explotación de nuestras riquezas –entre ellas el agua- a las empresas privadas. Es que el caso de los complejos termales es una pequeña punta, y quizás la menor, de todo un proceso de elaboración política de los organismos internacionales para quedarse con los suelos, las tierras y el agua de Corrientes. Desde esa perspectiva, buscarán el monocultivo de la soja y el eucalipto que son imprescindibles para las contaminantes industrias del biodiesel y las pasteras.
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