Fue intendente de Tres Isletas. Después de disputar y perder varias internas frente a Miguel Pibernus, le llegó la hora del triunfo. Rozas lo convocó para desempeñarse como ministro de Gobierno de la Provincia y fue electo vicegobernador cuando Pibernus fue separado de ese cargo.
Parco, si se quiere, los radicales rozistas le achacan el ser poco sociable y un perfil no tan populista, lo que habría puesto distancia entre la Alianza Frente de Todos y la gente; detalles de su personalidad que creen que abonaron a la derrota de Ángel Rozas en las elecciones gubernamentales del año pasado. En contra de eso, él cree que el revés electoral no se explica en una sola razón pero pone el acento en la confianza ciega de los aliancistas en un triunfo seguro que se puede traducir como soberbia, algo que asevera que en política es imperdonable.
Roy Nikisch reconoce en Ángel Rozas al líder del radicalismo chaqueño pero advierte que los liderazgos individuales están desapareciendo, relevados por otros colectivos que interpretan mejor la demanda de la sociedad y que a la hora de las definiciones serán, seguramente, menos complacientes con las apetencias de los dirigentes de siempre.
Heredó el gobierno de la provincia después de dos períodos encabezados por Rozas. El 10 de diciembre último asumió como senador. Votó en contra de las retenciones móviles pretendidas por la presidenta Cristina Fernández. Niega el haber estado a un paso de volverse un gobernador K y, paralelamente, cuestiona el incumplimiento de las promesas del ex presidente Néstor Kirchner y del gobernador Jorge Capitanich. No rechaza la idea de volver a ser gobernador, sólo dice que es muy temprano para pensar en eso.
- ¿Quién es Roy Nikisch, si hubiera que explicarle a alguien que no lo conoce?
- Un hombre del interior que desde muy joven decidió dedicarse a la política, vocación a la que se ha dedicado con mucha pasión porque entiende que la política es la forma de aportar para mejorar el mundo.
- ¿Cuándo llegó a la política se imaginó que sería ser gobernador? ¿Era una meta?
- No, nunca me lo imaginé, y no era una meta. Mis inicios en la política fueron en la Facultad de Medicina, cuando en el 69 salí mal en el examen de ingreso y en enero del año siguiente me puse al frente de la demanda por el ingreso irrestricto. Con el correr de los años la ilusión más grande que tenía era ser intendente de mi pueblo.
- ¿Y cómo llegó su candidatura gubernamental?
- Fue producto de la militancia y el trabajo, sobre todo a partir de la conformación del movimiento Convergencia Social, en el que fui partícipe activo desde su creación. Provenía de la Junta Coordinadora, un espacio muy chiquito en la provincia que se repartía la UCR con el MAY y Renovación y Cambio, y mi carrera política fue creciendo. Siendo intendente fui convocado para el Ministerio de Gobierno, después fui electo vicegobernador y cuando se iba a definir la siguiente etapa propuse mi candidatura y fue aprobada dentro del marco de los acuerdos que se celebraron para la conformación de la fórmula.
- ¿Qué balance hace de su gestión?
- Los balances tendrían que hacerlos los demás, pero en lo personal creo haber cumplido las metas, teníamos objetivos muy claros, sobre todo pensando en que nos tocaba una etapa de reacomodamiento y teníamos el compromiso de sentar las bases. Propusimos políticas a mediano y largo plazo. Pensábamos que las políticas tenían que estar pensadas para el futuro. Fuimos avanzando con aciertos y con errores pero hemos dado pasos muy importantes.
- ¿Dejó al Chaco mejor que cuando lo recibió?
- Si. Hay que poner todo lo provincial en un contexto nacional, y en ese marco aprovechamos todas las oportunidades que se nos presentaron, acomodamos las políticas a las circunstancias, y no pudimos avanzar más porque lamentablemente no tuvimos el respeto institucional de la Nación ni el acompañamiento necesario para sacar de la postergación al norte argentino.
- ¿Volverá a ser candidato en 2011?
- Está muy lejos, y siempre he sido previsible en mi futuro, desde muy joven he fijado eso como un objetivo. Eso hizo que nunca me haya sentido frustrado cuando las cosas no salieron bien. No pienso en 2011 porque primero hay que construir un 2009 situados en el antes y el después del conflicto del Gobierno nacional con el campo, que es lo que estamos viviendo.
El radicalismo, la Alianza
- ¿Estuvo a punto de ser un gobernador K?
- Los que me conocen y conocen mi trayectoria de vida saben que eso no estuvo siquiera en mi pensamiento. Pero, sí, yo era gobernador de todos los chaqueños y por eso me manejé con mucho criterio y prudencia a los efectos de garantizar la estabilidad institucional.
- ¿Por qué perdió la Alianza?
- Hay muchos factores. Algunos pesarán más que otros pero la confianza en un triunfo seguro sin dudas fue lo más significativo y una de las principales razones de la derrota. Después se puede detallar una infinidad de situaciones.
- ¿La UCR está dividida en rozistas y nikischistas?
- No, hay gente que tiene afectos para uno y otra para el otro, pero en lo personal nunca construí estructuras, siempre pertenecí a un sector y nunca tuve la intención de liderar un movimiento interno. Estoy convencido de que el Chaco siempre tiene que estar por encima de los intereses de los partidos políticos y, mucho más aún, de los intereses de los movimientos internos y los dirigentes.
- ¿Ese afecto dividido pudo haber sido una causa de la derrota?
- No, en absoluto, porque eso no estaba en juego. Siempre estuvo claro que todos teníamos un solo candidato que era Ángel Rozas. Pero si influyó, no fue un factor tan significativo como para incidir en el resultado electoral.
- ¿Ya pasó la instancia de autocrítica?
- No, en política nunca se debe dejar de hacer la autocrítica, pero lógicamente no se puede pasar toda la vida en el análisis porque la gente quiere propuestas hacia adelante. Pero hay que tener mesura, nunca se pueden tomar decisiones en caliente, sin reflexión. Por ejemplo hoy, a casi diez meses del 16 de septiembre, y a siete meses de dejar el Gobierno, hay que hacer un balance. No existe el túnel del tiempo para cambiar los resultados, no se puede vivir mirando el pasado, de espalda al futuro, pero la autocrítica no es un proceso que se deba dejar de lado.
- ¿De qué se habla cuando se dice ‘renovación’ en el radicalismo?
- Esta democracia tan joven todavía no tiene muy en claro que la vida político partidaria tiene que oxigenarse cada vez que se terminan etapas, como la que terminó con la desaparición de líderes como Bittel y Torresagasti, o el envejecimiento de León. La renovación debe ser permanente, pero no debe ser solamente un cambio de caras. La renovación tiene que estar dada por los dirigentes, pero muchas veces no estamos a la altura de las circunstancias, no interpretamos lo que la sociedad quiere y necesita. Cuando los dirigentes no interpretamos, la renovación viene sola, desde la gente.
- ¿Por qué hay dirigentes que se resisten a dar un paso al costado?
- Es el resultado de proceso que estigmatizó la política, tanto que se dejó de hablar de política. Es necesario discutir de política en todos los aspectos, eso generará la aparición de nuevos actores que se incorporen a la vida política a través de los partidos, va a venir la renovación, si no siempre serán los mismos. La política no es mala, al contrario, es la esencia de la socialización. Los partidos son la herramienta de la democracia, hay que incorporarse y trabajar.
- ¿’Los de siempre’ ofrecen resistencia a esa renovación?
- La lógica indica que al ser humano le cuesta resignar espacios. Por eso digo que es necesaria la renovación pero no que vaya más allá del cambio de caras. El cambio tiene que ser más profundo, pero tampoco se puede decir que se cambió el perfil y creer que eso garantiza alguna continuidad.
- ¿Se puede llegar a una instancia en la que los partidos confeccionen listas negras de candidatos?
- Los partidos tienen que entender que los mensajes están claros; por ejemplo en el Chaco, en el 91 hubo un mensaje claro: ni radicales ni peronistas. Definitivamente, las señales de la ciudadanía son permanentes. Por eso digo que en los jóvenes 25 años de democracia uno ya va para viejo. Si los dirigentes y los partidos no interpretan inteligentemente, la ciudadanía seguirá votando cambios.
- ¿Qué opina de los dirigentes radicales que pretendían su reelección y ahora son aliados de Capitanich?
- Más allá de que hayan manifestado su intención de que yo sea reelecto, no comparto para nada que se hayan ido del partido. Siendo radicales, la pelea tendrían que darla desde adentro. Los respeto pero no comparto su decisión, ni las que se tomaron a nivel local ni a nivel nacional. De los seis gobernadores radicales cinco se hicieron K, algo que yo no hubiera hecho bajo ninguna circunstancia.
- ¿El radicalismo tiene un líder indiscutido como dicen los rozistas?
- Hay un líder. Rozas busca, trabaja para serlo, es un perfil personal que ha mostrado durante toda su trayectoria. Pero no hay liderazgos absolutos. Aída Ayala es una líder en Resistencia, no tradicional pero ejerce un liderazgo; Leonardo Yulán en Castelli, Norberto Rodríguez en Cote Lai. Los liderazgos absolutos tienden a desaparecer y la sociedad está buscando liderazgos colectivos en los partidos y las alianzas, algo que la represente en un sentido más amplio.
Provincia/Nación
- ¿El Chaco está afuera del modelo nacional?
- El norte argentino está afuera del esquema nacional. Mientras se siga gobernando desde Buenos Aires y para Buenos Aires, aún siendo presidentes salidos desde el interior, el norte seguirá excluido.
- ¿De quién depende esa inclusión?
- Es una decisión de las provincias del norte, primero. He trabajado cuatro años en eso, pero es difícil. Mientras no se tome conciencia de que el norte es una unidad de la que depende nuestro futuro la inclusión va a seguir lejos. Aparte, hay que cambiar algunos conceptos como que las provincias dependen de Buenos Aires, cuando en realidad es Buenos Aires la que depende del resto del país. Hemos delegado la recaudación tendríamos que recibir el 56 por ciento y estamos recibiendo menos de la mitad. Si se cumpliera, las obras para el Chaco las definiríamos los chaqueños. El gobierno central sigue sin soltar la caja y mientras eso no ocurra no podremos salir de este lugar donde estamos.
- ¿El federalismo es sólo declamativo?
- Es declamativo porque todos dicen pero nadie actúa para cambiar las cosas. La clave está en que la Nación se haga cargo de lo suyo y las provincias de lo nuestro. Un Presidente no puede definir cosas tan particulares. Mientras no se distribuyan los recursos como corresponde, el federalismo será solo una palabra.
- ¿Cree que el Gobernador está más interesado en satisfacer al Gobierno nacional que en defender los intereses del Chaco?
- En el Senado, en el debate sobre las retenciones, el Gobernador del Chaco expuso en defensa de la Resolución 125 y del Gobierno nacional, y muy poco se refirió al Chaco; creo que tendría que haber asumido una actitud totalmente diferente. No voy a opinar sobre el documento contra el campo que leyó en nombre del Partido Justicialista, pero como Gobernador tendría que haber actuado distinto. Muchos veces tuve deseos de decir cosas en contra del gobierno nacional pero para mantener ese equilibrio tuve que ser criterioso pero él, siendo del mismo signo político, no necesitaba alinearse tan verticalmente. Hay cuestiones que no comparto, por ejemplo el criterio del convenio firmado con la Anses, donde se detalla una cuestión que no es menor: ¿por qué los chaqueños le tenemos que ceder dinero a la Nación, por qué si el déficit que tenía que absorber el Gobierno central ya se había cerrado en 185 millones ahora se concreta 100 millones? Peor aún; si el presidente del Insssep dice que el déficit será de 220 millones de pesos, por qué el Gobernador firma por 100 millones nada más? La Nación tiene que cubrir el 100 por ciento. Además recibió los 137 millones prometidos por Néstor Kirchner para que llegue antes del final de mi gestión para pagar los 120 millones de intereses de la 4044, pero recién llegaron en marzo y no se dijo absolutamente nada, y no sé si se repartieron siquiera 20 millones de pesos.
- ¿Cuáles son los intereses del Chaco?
- La situación a veces personal de la gente es urgente, pero fundamentalmente creo que si no hay un cambio de actitud en la distribución de los recursos para que alcancen y se decida su destino dentro del Chaco vamos a seguir en la misma situación. Mientras al campo se le exija pagar retenciones por encima de la rentabilidad sin tener en cuenta que el clima chaqueño no permite tener dos campañas buenas seguidas, tampoco vamos a salir.
Oficialismo/Oposición
- ¿Los radicales son mejores opositores u oficialistas?
- Algunos pueden ser más útiles desde la oposición pero cuando nos tocó ser ejecutivos avanzamos con cosas concretas. Pero ahora se trata de imponer que el justicialismo es ejecutivo y el radicalismo es opositor. Un ejemplo es Aerolíneas Argentinas, de un día para el otro el justicialismo descubrió que Aerolíneas anda mal y se desplegó una cortina de humo para tapar la crisis del campo y la inflación. Cuando se habla de ser ejecutivo hay que ver cómo se dan las cosas. Se dicen ejecutivos pero no resuelven el problema de los productores endeudados con el Banco Nación, compraron la deuda pero la tiene que pagar el próximo gobierno.
- ¿El próximo Gobernador será radical?
- Sí. Sin dudas.
- Si las elecciones fueron hoy ¿quién ganaría?
- La Alianza.
- ¿Por los aciertos propios o los errores ajenos?
- Primero porque no vamos a cometer los mismos errores, pero fundamentalmente porque es cada vez mayor la desilusión de la gente que esperaba el cumplimiento de promesas como la creación de puestos de trabajo, y no baja la pobreza ni la inflación. Además, el gobernador está estrictamente alineado con el Gobierno nacional y no entiende que la mejor distribución de la riqueza es frenar la inflación que sigue subiendo; esto es un fracaso rotundo del Gobierno nacional que terminará arrastrando a la Provincia.
Capitanich/Rozas
- ¿Qué es lo bueno y qué es lo malo del gobierno de Capitanich?
- -silencio- habrá algunas cosas que esté haciendo bien; creo que hay que esperar un poco más. Pero sobre lo malo, ya se tomaron decisiones que cambiaron políticas que veníamos aplicando nosotros y los cambios no dan resultados. El tema del Insssep es crítico, es un error tremendo. Otro temas es el del Acueducto del Norte, se ha puesto en discusión en los últimos días y el ministro de Infraestructura y Obras Públicas, Omar Judis, dice que no encontraron en ningún lugar ni presupuesto, ni estructura de financiamiento. Creo que el ministro tendría que buscar bien, porque el que prometió la obra fue el mismo Kirchner en Sáenz Peña, en noviembre de 2004, y lo ratificó en marzo de 2007 en Margarita Belén. La primera vez que nos reunimos le pedí una obra pública: el Acueducto del Norte, y una herramienta financiera para la cadena de producción del algodón que nunca llegó. En el Chaco hay prioridades, y la prioridad que se definió fue el acueducto. Kirchner debe decir de dónde tenía pensado sacar los recursos y el Gobierno nacional debería honrar ese compromiso.
- A esta altura hubiéramos estado mejor si el gobernador fuera Rozas?
- Seguro, porque había doce años de experiencia, era una nueva etapa, distinta, pero las políticas que veníamos aplicando hubieran tenido continuidad. Hubiéramos estado mejor, no me cabe la menor duda.
Voto a conciencia
- ¿Sirve para algo un Congreso tan dominado por el oficialismo?
- Es lo que la ciudadanía ha decidido, y hay que aceptar la realidad. El conflicto con el campo ha puesto de relevancia el voto de la gente cuando elige un legislador. Hay una marcada mayoría oficialista, pero también hay una mayoría de legisladores decididos a votar a conciencia en beneficio de sus pueblos. Ahora ya no suma la mayoría sino las propuestas, si son acertadas.
- ¿Cree que se repetirá una votación como la que rechazó las retenciones?
- No creo que en esa magnitud, es difícil. Aunque hay temas que son centrales, por ejemplo la coparticipación es una cuestión que hay que discutir y que muchos de los que están sentados en las bancas, cuando haya que defender los intereses de las provincias, si se plantea con algún criterio inteligente, se dará un paso cualitativo y la definición podría repetirse o, incluso, acentuarse, porque ningún senador se opondrá a que su provincia reciba más recursos.
- ¿Habrá alguna represalia contra el Chaco por su voto y el de la justicialista Elena Corregido?
- Eso depende de ellos, si entienden que alguien votó en contra. Nosotros votamos a favor de lo que consideramos conveniente para nuestra provincia. Pero creo que no le quedó margen para represalias al matrimonio Kirchner. Con esa votación comenzó la declinación del kirchnerismo, del poder imbatible que tenían hasta el 10 de marzo y hasta dentro del justicialismo ha habido posicionamientos encontrados. La oposición volvió a tener protagonismo.
Intendente, no
- ¿Si no fuera senador, qué hubiera sido?
- Nada. Hubiese sido un militante más.
- ¿Volvería a proponerse aquella meta de ser intendente de Tres Isletas?
No, son etapas terminadas, no sé si hay edades para eso, pero básicamente creo que a Tres Isletas le haría mejor la oxigenación. Cuando dejé de ser intendente no fui durante nueve meses, no pregunté ni quiénes serían los funcionarios del gabinete municipal. Tres Isletas tiene muchos dirigentes preparados para gobernar. Pero, fundamentalmente, la democracia demanda renovación, de eso se trata. |
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