La Red Agua y Ciudad celebra unas jornadas en la Tribuna del Agua en las que se ponen de manifiesto las deficiencias formativas de los gestores del agua para lograr el desarrollo sostenible
El cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para el año 2015 requiere, en lo que se refiere al agua, que se reduzca a la mitad el número de personas sin acceso al agua potable y al saneamiento básico, una cifra que en América Latina asciende a 50 y a 100 millones de personas, respectivamente. Este reto llevó al Foro Iberoamericano de Ministros de Medio Ambiente en el año 2007, a encomendar a la Secretaría permanente de las Conferencias de Directores Generales Iberoamericanos del Agua (CODIA), el desarrollo de un programa de formación en materia de aguas.
En este contexto la Red temática Agua y Ciudad (www.aguayciudad.com) celebra este fin de semana unas jornadas que analizan las necesidades de formación en Iberoamérica en el marco de agua y ciudad. Esta es una de las respuestas que pueden darse a la demanda de capacitación e intercambio de experiencias, conocimiento y transferencia tecnológica que hacen las diferentes regiones.
Para desarrollar los programas de formación la Universidad Politécnica de Valencia y el Instituto Mexicano del Agua han elaborado una encuesta que valora el grado de formación de los decisores políticos, gestores y técnicos relacionados con el agua y la conclusión que han obtenido según Raúl García, del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua de México, es que los gestores no están capacitados para llevar a cabo una gestión sostenible del agua. Esto es llamativo en países como México, donde el 13 por ciento de los decidores carece de estudios universitarios.
La formación que los países Latinoamericanos demandan se orienta hacia las áreas técnicas, como los sistemas de distribución de agua o la potabilización, que prevalecen en un 65 por ciento por encima de las áreas administrativas. En general, los países prefieren que esta formación se imparta con métodos tradicionales y todos comparten la preocupación sobre la formación independientemente de sus circunstancias sociales o económicas.
La clase política requiere, como afirma Luis Carlos Soares, de Brasil, unos conocimientos básicos del entorno al que afectan sus decisiones, pero no sobre el agua, sino sobre el medio ambiente, la cultura, las estructuras sociales o la pobreza. Una vez superado este conocimiento deben centrarse en la gestión del agua. Los gestores del agua tienen que formarse y desarrollar los programas de abastecimiento de acuerdo al principio de realidad, cada región posee unas características que la hacen única así que su conocimiento y capacidades tienen que ser locales, su formación debe respetar la cultura y potenciarse con el diálogo con los ciudadanos. Como expone Jorge Latorre, de la Universidad del Valle, en Cali (Colombia), la tecnología debe ser sencilla y compartida con los ciudadanos para que ellos también logren un empoderamiento y por tanto el desarrollo.
En la actualidad si América Latina padece unas carencias en cuanto al acceso al agua y al saneamiento no se debe tanto a que falten las infraestructuras sino a que no cuentan con los recursos humanos suficientes para mantenerlo. El conocimiento especializado emigra por lo que la solución puede encontrarse en los técnicos de educación media que gestionarán plantas potabilizadoras, por ejemplo, sencillas. José Luis Genta, Director General de Aguas y Saneamiento de Uruguay, afirma que además deben reforzarse las instituciones.
El año pasado, tras la celebración de las conferencias de Ministros de Medio Ambiente y de Directores Generales de agua, el Gobierno Español creó el Fondo del Agua para América Latina dotado con 1500 millones de dólares. A la vez se impulsó la Iniciativa del Agua que, entre otros trabajos, creará un centro de experimentación y formación en Canelones, Uruguay.
FUENTE: Expo Zaragoza 2008 |
|
|