La Semana Temática "Agua y Sociedad" aborda la capacidad de los movimientos sociales para cambiar el tratamiento que damos al agua y que pone en peligro su disponibilidad
Los movimientos sociales, la actuación de los ciudadanos, también pueden contribuir cambiar el concepto de agua como mercancía al de recurso único, objeto de derechos y obligaciones. Bajo el eje temático "Agua y Cultura" en la Tribuna del Agua hoy se ha abordado el papel que la cultura del agua desempeña en el desarrollo humano. Para que derive en conductas que preserven el recurso y logren el desarrollo sostenible, la visión que tenemos sobre el agua debe abandonar el antropocentrismo y convertirse en una visión biocéntrica.
El agua posee valores simbólicos, y desde esta perspectiva, es de todos, pero a la vez tiene el valor que le damos con cada uso, y en este sentido pensamos que el agua es nuestra. Esta doble valoración, como afirma Joan Corominas, no puede terminar en soluciones que satisfagan a todos. Sí que cree que para cambiar los valores del agua es necesario un pacto social que no rechace lo que se ha hecho hasta ahora pero que abra la posibilidad a crear unos usos del agua y a abandonar otros. Es el reto al que nos enfrenta la Directiva Marco del Agua, tratar este recurso como un patrimonio a ciudar.
El presidente de la Asamblea por los Derechos Sociales, Ignacio Faccedini cree que se ha naturalizado la pobreza y la falta de acceso al agua cuando estamos ante un problema mundial que podría mitigarse si los ciudadanos participaran en la toma de decisiones y controlaran su ejecución. Un buen ejemplo de gobernanza nos lo ha ofrecido José Gabriel Rota, presidente de una cooperativa de agua, la Cooperativa de Servicios Publicos Montero Ltda., en Bolivia. Desde el momento de su constitución todos sus gastos y presupuesto fueron públicos , así se ganaron la confianza de los asociados. Rota defiende la sostenibilidad social como una premisa para la sostenibilidad económoca o técnica, y esto es lo que se ha conseguido en la cooperativa que dirige. Garantizan el abastecimiento de agua a los usuarios, ha creado infraestructuras para ello y con los beneficios sacan adelante seguros de salud, auxilios funerarios y contribuyen al desarrollo de los muicipios.
Esta iniciativa ciudadana demuestra que los movimientos sociales pueden devolver a las personas a su lugar, con poder de decisión y con un uso sostenible de los recursos.
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