La situación es cada vez más complicada en localidades del centro y sudoeste chaqueño, norte de Santa Fe y parte de Santiago del Estero, que padecen una terrible sequía desde hace ocho meses pero que continúa en una etapa que ya lleva cuatro años consecutivos sin precipitaciones.
Rolando Núñez, presidente de la Fundación Mandela, advirtió que el problema afecta al 70 por ciento de la provincia y atribuyó el fenómeno a los "cambios climáticos producto del mal manejo del suelo, al desmonte y al posible colapso de un ecosistema tan frágil en la región".
En los centros urbanos, la venta de bidones con agua es moneda corriente; y en el campo, peligra la cosecha de girasol.
La sequía que afecta al 70 por ciento del territorio chaqueño dificulta cada vez más la actividad normal de todos los habitantes, especialmente en las zonas del centro y del sudoeste provincial, mientras el panorama meteorológico tampoco prevé que se vaya a producir lluvias, por lo menos, hasta fines del mes que viene.
En diálogo con el programa A quien corresponda (Radio Del Plata Paraná), Núñez explicó que "Chaco está rodeada al norte y al este por ríos; pero por la inoperancia de las administraciones provinciales y la indiferencia de los gobiernos nacionales no se trazaron los acueductos necesarios para el aprovisionamiento de agua".
En el sector urbano, la escasez de agua es notable y la venta de bidones de 20 litros con agua mineral es moneda corriente. Los mil litros de agua rondan los 50 pesos y esto para una familia tipo sólo alcanza un par de días ya que se promedia que cuatro personas gastan por mes alrededor de 5.000 litros, en casos normales.
En la zona rural, el panorama tampoco ayuda y las lluvias no llegarían hasta septiembre, aunque apenas se esperan cerca de cinco milímetros y otros 40 en octubre, lo que hace peligrar la cosecha de girasol, que debería efectuarse en las próximas semanas.
Sin embargo, el referente de la Fundación Mandela dijo que "hay cambios climáticos producto del mal manejo del suelo, del desmonte y del posible colapso del ecosistema tan frágil de esta región". En ese sentido, acotó que "hay escuelas rurales que tuvieron que cerrar pues la familias debieron mudarse de los campos debido a la falta de control de la fumigación aérea", y remarcó que "faltan políticas productivas que modifiquen esta situación, pues hay un modela excluyente que no contempla dar trabajo ni posibilidades de que los obreros conserven la fuerza de trabajo".
Consultado acerca de la administración de Jorge Capitanich como gobernador, el dirigente social apuntó: "Hay muchos anuncios y escasa gestión, y en cuanto a las políticas públicas, decíamos que no tenía margen de error en la pobreza y en las causas indígenas pero las políticas de asistencia quizás sean las más reprochables. El Ministerio de Acción Social actúa con desorganización y el de Salud no arrancó prácticamente".
Finalmente, insistió en que "la situación es grave y sin programas de gobierno empeorará cada vez más", y reclamó "cuidar que no se destruya la selva de El Impenetrable". Sin embargo, denunció que el empresario Eduardo Eurnekian compró 150.00 hectáreas, en lo que calificó como "una inaudita concentración de tierras".
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