El Gobierno sigue con los planes de readecuar las tarifas de los servicios públicos. A las de luz, gas y transporte público metropolitano, ahora le seguirá la del agua, para los clientes de la estatal AySA. Consistirá en un ajuste básico, para los hogares y grandes usuarios, de entre 10% y 15%, que podría llegar hasta el 200% para los hoteles de Puerto Madero.
El esquema es el mismo que se aplicó para los otros aumentos. Recaerá sobre los usuarios residenciales de más poder adquisitivo. Aquellos de menores ingresos no tendrán incremento y sobre otros variará según el barrio y los metros cuadrados de la vivienda. No se toca esta tarifa desde 2001.
“Estamos en la misma situación de las eléctricas. El aumento, en algún momento, hay que blanquearlo. No puede ser que un departamento de Recoleta pague $72 por bimestre de agua y de servicio de cable, $200 por mes”, graficó a Crítica de la Argentina José Luis Lingeri, titular del gremio de trabajadores de Obras Sanitarias y director de AySA.
El sindicalista confirmó que hace dos meses la empresa estatal que brinda el servicio de agua y cloacas en Capital Federal y 17 localidades del GBA le elevó el nuevo cuadro tarifario al Ministerio de Planificación. “No va a mover la aguja en la economía. El impacto en la boleta va a ser de entre dos y diez pesos”, aclaró Lingeri.
La respuesta del Poder Ejecutivo todavía no llegó. Pero otras fuentes oficiales dijeron que es probable que salga por la positiva antes de fin de año tras los inminentes incrementos a la tarifa de gas y transporte público.
El retoque en el precio del agua metropolitana también tiene otra finalidad: equilibrar la caja de AySA, cuya situación ya no es la misma tras el encarecimiento de insumos como la electricidad, la mano de obra, productos químicos y un aumento del 27% para los trabajadores de la empresa.
Luego de la reestatización del servicio por el conflicto con Aguas Argentinas, el Estado se hizo cargo de las grandes inversiones y la misma recaudación de la compañía tenía que alcanzar para cubrir la operación y el mantenimiento.
Esta ecuación hoy no es tan así. Y en AySA hubo que hacer algunos malabares para cubrir las cuentas, especialmente cuando grandes reparaciones de urgencia tuvieron que cubrirse con la caja.
La firma reestatizada no cobra subsidios directos. El Tesoro costeará megaobras como la planta potabilizadora en Tigre y otra depuradora en Berazategui. Pero si no cierran las cuentas de la operatoria diaria, el presupuesto tendrá que salir al rescate de Aysa por su carácter de estatal. El ajuste de la tarifa del agua siempre fue muy sensible para el Gobierno. Cuando todavía explotaba el servicio de Aguas Argentinas, la renegociación tarifaria de la empresa se frenó porque el Poder Ejecutivo no quiso aceptar una suba del 16 por ciento.
Se renegocia el gas boliviano
Una delegación de Bolivia aterrizará hoy en Buenos Aires para negociar la modificación al contrato de exportación de gas a la Argentina. No será fácil ya que el vecino país no está en condiciones de suministrar los metros cúbicos comprometidos en el acuerdo firmado hace dos años. Y el Gobierno presiona porque la disminución de la provisión no sea tan drástica.
La exportación oscila entre dos y tres millones de metros cúbicos por día cuando debería ser de 7,7 millones. Bolivia recién podría brindar esta cantidad a partir del año próximo para luego subirla progresivamente. Las tratativas estarán encabezadas por Santos Ramírez, presidente de YPFB, y directivos de Enarsa. |
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