La educación medioambiental, necesaria para redefinir el valor que damos al agua y mejorar su manejo, ha sido el eje sobre el que se celebraron ayer las sesiones de la Semana Temática. Algunas de las ponencias, como la del profesor Carmelo Marcén, se han centrado en los cambios que deben operar en la actividad docente y otras han descrito casos exitosos de educación ambiental fuera de las aulas.
En cuanto a la actividad docente, las experiencias con los más jovenes deben ser diferentes a las experiencias universitarias, y estas distintas de la formación de formadores. Carmelo Marcén, profesor de ciencias de la naturaleza del Instituto “Miguel Catalán” de Zaragoza, hizo una revisión crítica de sus 30 años de trabajo. Cree que en todas las aulas de todos los países el agua es un contenio escolar común. Las actividades que se desarrollan exigen la coordinación entre el desarrollo curricular, orientado al aprendizaje y la modificación de hábitos, y las propuestas externas, orientadas a la mejora del manejo del agua mediante actividades de adiestramiento. Estas vías educativas son istintas y pueden lanzar mensajes contradictorios a lso jóvenes. Marcén cree que el primer argumento que debe ofrecerse a los alumnos es el que relaciona los conceptos de abastecimiento, desarrollo sostenible y reparto equitativo del agua. Por su parte el ponente Javier Benayas, vicerrector de campus y calidad ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid manifestó que la educación ambiental no se está haciendo bien, cree que debería ir de la mano de los gestores, asociada a acciones concretas.
Javier Benayas identifica los sujetos y problemas a los que debe dirigirse la formación. Los primeros deben ser aquellos que generan los problemas con el agua. Los problemas sobre los que se educa tienen que ser lo que le sean más próximos. Un mensaje como "salvemos a las ballenas" no implica un cambio de actitud por parte de los sujetos. En un trabajo de reflexión Javier Benayas ha encontrado las causas por la que la educación ambiental no ha tenido éxito y ofrece soluciones. Frente a la superficialidad de la educación ambiental propone la elaboración de fichas con las causas, efectos y soluciones de los prolemas medio ambientales. Frente al público que rechaza la didáctica, mensajes claros y atractivos como los publicitarios. El vicerrector cree que los equipos de los educadores de los ayuntamientos deberían ser contínuos en el tiempo para alcanzar madurez y no cambiar cada cuatro años. Por otra parte ha observado que en las comunidades autónomas en las que el presupuesto en educación es mayor los indicadores de educación ambiental están relacionados con la sostenibilidad.
La recuperación del río Torderas, en Cataluña, es un ejemplo exitoso de educación ambiental. En los años 70 conmenzó a contaminarse y los habitantes de la cuenca lo miraban como un vertedero, no como un río. Martí Boada, Premio Nacional de Medio Ambiente y miembro del Fórum Global 500 de Naciones Unidas, trabaja desde hace doce años en este proyecto y afirma que la misión del educador ambiental es la de informar de manera solvente. En este ámbito no puede tenerse una visión porque nos encontramos ente un problema transversal, sin embargo Boada cree que la educación interdisciplinar es difícil porque "hay que romper la dureza endogámica de los departamentos". El proyecto de recuperación del río Torderas comienza con el conocimiento del estado de salud del río que en cada tramo de la cuenca tienen unas características. Se plantearon el reto de transferir al nivel social la metodología que utilizaron y han establecido un sistema de monitorero del río a largo plazo. De forma paralela realizan actividades didácticas para que la recuperación del río se conserve por el ciudado de los habitantes de la zona.
La Fundación WET (www.projectwet.org) nació con el objetivo de eduacar a padres, niños y profesores sobre el agua y sensibilizarles para que tomen decisiones informadas y pasen a la acción. Su vicepresidenta, Sandra Deyonge, explicó en la Tribuna del Agua que este programa mundial se desarrolla con material educativo o entrenamiento adaptado a la cultura y a los usos del agua de cada lugar. En este momento trabajan en un programa con mil escuelas en África Subsahariana. Llegan a 1 millón de niños y aplican al metodología que creen que funciona mejor, que es la de trabajar con máximo respeto a los educadores sociales y con socios financieros locales.
Los proyectos de educación ambiental que salen de las administraciones públicas también pueden tener éxito. Un ejemplo es el que expuso en la semana temática Ben Taylor, responsable de educación del Departamento de Agua y Energía de New South Wales, Australia, con el programa "Water for Life"
http://www.waterforlife.nsw.gov.au , un plan metropolitano degua para corregir la situación hídrica. La educación forma parte de este programa, pretenden informar, cambiar actitudes y conductas y habilitar a las personas para participar. Todos los habitantes de la región reciben esta formación, a través de mensajes publicitarios o mediante programas educativos.
Expo Zaragoza 2008