Dio cuatro discursos, en los que volvió a confrontar con los dirigentes del campo, que la acusan de instaurar un régimen que privilegia a la Capital Federal. En la inauguración del dique Los Caracoles explicó que le gustaba viajar “al país profundo, donde todo siempre nos ha costado más”. Horas después, en la fábrica de motos Maverick, adelantó su nueva estrategia con respecto al agro: “El secretario de Agricultura estuvo hoy reunido con los productores locales.
La idea es ir provincia por provincia, articulando las actividades agrícolas con sus autoridades”. De paso, aprovechó para criticar de nuevo a la soja: “Tenemos un país que no quiere ser monocultivo, que quiere agregar mucho valor a sus materias primas para generar trabajo”.
Las actividades presidenciales habían comenzado por la mañana. Acompañada por el gobernador sanjuanino, José Luis Gioja; el mendocino, Celso Jaque, y medio gabinete, Cristina inauguró cuatro escuelas, en simultáneo, a través de una videoconferencia. La Presidenta hizo base en el colegio Obrero Argentino y desde allí les habló a los chicos del Fray Justo Santa María de Oro, de Jachal; de la Escuela de Educación Especial Juana Azurduy de Padilla de 9 de Julio, y del Colegio Provincial de Rivadavia. En su discurso hizo una obvia alusión a Sarmiento, e intentó humanizarse: “Los presidentes sentimos las mismas cosas que las personas comunes”.
La Presidenta aseguró haberse emocionado especialmente durante la inauguración del dique Los Caracoles, al que identificó como la obra hidroeléctrica más importante que se está construyendo: “He estado en muchísimos actos en toda mi vida pero ninguno, les puedo asegurar, tan impresionante como este”. La empresa encargada del proyecto es Techint, liderada por Paolo Rocca, quien estaba presente en el acto.
Techint fue durante el año pasado una especie de enemigo número 1 del Gobierno. Fue cuando estalló el caso Skanska: la empresa de Rocca había contratado a esa constructora sueca para la realización de una compresora de gas en Córdoba. Cuando la Justicia empezó a investigar el pago de coimas en ese caso, la Casa Rosada dijo que el affaire era una “cuestión entre privados”, dando a entender que Techint estaba involucrada en un ilícito.
La relación entre el Gobierno y la siderúrgica cambió. Ayer Cristina celebró el ímpetu de Techint y del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido (uno de los funcionarios salpicados por Skanska), para lograr que el dique Los Caracoles sea construido. Recordó una anécdota que le contó Gioja: “Contabas que viniste con De Vido hace unos cuantos años, y dijeron ‘acá hay dos posibilidades: o dinamitamos lo poquito que está hecho o construimos Caracoles. La decisión de construir habla de una generación de hombres y mujeres que apostaron a construir y a no dinamitar”.
Por la noche, Cristina hizo su última aparición en la presentación de un plan de finalización de estudios primarios y secundarios: “No sólo se recibe información con internet, necesitamos formarnos, conociendo la historia de nuestro país, de la región y del mundo”, afirmó, a manera de cierre de una jornada agotadora a la que llamó “un día mágico”.
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