Un informe del Ministerio de Hidrocarburos da cuenta de que la nacionalizada Compañía Logística de Hidrocarburos Boliviana (CLHB) derramó 26.144 litros de diésel en Palmasola (Santa Cruz), ocasionando un daño ambiental en la zona. En tres semanas se conocerá si la fuga del carburante fue accidental o por falta de previsión.
Entretanto, según El Deber, mediante estudios se evidenció que el agua para el consumo humano está contaminada, pero la gente asegura que continúa bebiendo el líquido.
De acuerdo con ANF, el reporte de la Unidad de Medio Ambiente del despacho de Hidrocarburos señala que se “evidenció que el derrame ocurrió por fuga de hidrocarburo en la válvula de purga existente en el punto de despacho número tres”, cuando se cargaban dos cisternas.
El documento añade que “el diésel escapa y pasa por los canales de drenaje subterráneos hasta el pozo SLOP de la empresa CLHB, que por colmatación generó el derrame a través de su ducto de evacuación”.
El derrame ocurrió la noche del miércoles 30 de julio, de acuerdo con los informes de los vecinos brindados a El Deber, pero la comisión investigadora realizó la inspección recién el sábado, a raíz de la información difundida por los medios.
La CLHB calculó el derrame tomando en cuenta el registro del manejo de combustible del 31 de julio de este año.
El informe indica que de los 26.144 litros derramados, la empresa recuperó 12.000 litros del estanque de SLOP de la refinería Guillermo Elder Bell”. “Se calcula” que los vecinos rescataron entre “8.000 y 9.000 litros”. De este documento se deduce que actualmente todavía están derramados entre 5.000 y 6.000 litros, que están siendo acopiados.
El informe también da cuenta de que el riachuelo “presenta contaminación por hidrocarburos y donde se puede ver peces muertos a una distancia de 500 metros de la cerca perimetral de la refinería” en Palmasola. En tanto que en “aguas debajo de este punto se puede observar rastros de hidrocarburos, pero ya no se evidencia vida acuática afectada”.
Historia de los vecinos
“No se huele a nada. Seguimos tomando agua, nadie nos ha dicho que no debemos beberla”, sostuvo Margarita Quispe, una vecina del barrio Latino, que desconoce que no debe consumir ese líquido.
Otra vecina de Alto Palmira dijo que la contaminación no llegó a la zona y que solamente se concentró en el trillo, lugar en el que se produjo la filtración. Añadió que tampoco recibieron la visita de las autoridades. “Hay gente que tiene agua potable, pero otros no y toman de noria”.
Las respuestas de estas mujeres evidencian que no saben la magnitud del impacto ambiental que ha ocasionado el derrame de alrededor de 12.000 litros de carburante en el agua, el suelo y en la biodiversidad existente en esa zona.
Franz Sensano, de la Dirección de Medio Ambiente de la Prefectura cruceña, sostuvo que su competencia es solamente informar al Gobierno central de lo ocurrido, ya que desde La Paz deben sancionar al responsable de este hecho. “No contamos con el personal ni el presupuesto para encarar este problema, con el recorte del IDH nos hemos visto limitados”.
Sobre la seguridad de los vecinos, dijo que la CLHB es la que debe subsanar el daño.
Similar fue la respuesta de Amado Alcoba, superintendente de Hidrocarburos en el departamento. “Es la empresa (CLHB) la que debe encargarse de eso. Nosotros cumplimos con inspeccionar e informar a las autoridades en La Paz. Ellos ya tienen el informe técnico”
Saúl Ávalos, interventor de CHBL, pidió a la Prefectura que no haga política con este problema y anunció una evaluación. |
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