"Consensos y racionalidad". Con esos términos la presidenta de la Nación calificó el acuerdo por el río Atuel, al que señaló ante una nutrida audiencia como un ejemplo de lo que debe hacer el pueblo argentino de aquí en más.
Aún cuando no era el hecho más importante para la provincia de Mendoza, el acuerdo por el río Atuel protagonizó la visita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a la provincia de Mendoza del jueves. Tuvo más protagonismo aún que obras de mayor monto económico como es el caso de la megaobra de Portezuelo del Viento.
Se notó entre las autoridades un cierto aire de distensión, de relajación, al firmar un acuerdo que representa un principio de solución para el longevo conflicto entre las dos provincias limítrofes, un texto que destraba los litigios -judiciales o no- que han mantenido las dos jurisdicciones en las últimas décadas respecto al aprovechamiento del río Atuel.
Fue el único de los muchos acuerdos firmados el jueves por la noche en Mendoza que motivó que el gobernador Celso Jaque se levantara de su silla y se acercara al pampeano Oscar Mario Jorge para darle un fuerte abrazo. Incluso, minutos después, cuando improvisó unas palabras ante el numeroso público, Jaque saludó al gobernador pampeano por su nombre mientras que al resto los enumeró por el apellido.
Fueron pequeños símbolos que dieron indicios de la trascendencia que, quizá no para el conjunto de la sociedad pampeana pero sí para las autoridades del gobierno cuyano, significa alcanzar un punto de equilibrio para compartir el agua del río.
El acuerdo interperprovincial se presentó como "Gestión para el Desarrollo Integral del Río Atuel" y fue el cuarto convenio que se firmó el jueves por la noche en Mendoza en el marco de la visita que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner realizó a esta provincia durante unas horas. Después del acuerdo pampeano-mendocino, vinieron varios convenios más, incluso el que dispone hacer el llamado a licitación internacional por la obra de generación hidroeléctrica Portezuelo del Viento.
Pérdidas.
Cuando dirigió sus palabras, Jaque agradeció a Jorge por el esfuerzo puesto en pos de buscar soluciones al problema. Lo mismo dijo respecto al ministro de Infraestructura, Julio de Vido, que garantizó los fondos para la obra de revestimiento, y sobre las gestiones realizadas por el ministro de Interior, Florencio Randazzo.
Jaque explicó que lo que se conversó durante todo este tiempo fue "cómo hacer tareas para evitar que esa cantidad de agua se pierda y no nos favorezca a nadie". De hecho, remarcó en que el recubrimiento de los canales significará aprovechar un agua que de los contrario "era pérdida para los dos". Tras ello abogó para que ambas provincias inicien de ahora en más "un camino de consensos" que les permita seguir con el crecimiento. Luego se explayó sobre un tema de suma importancia para Mendoza: Portezuelo del Viento.
Consenso.
Con su carisma y su capacidad de oratoria, la presidenta Cristina Fernández le dedicó un párrafo central de su discurso al acuerdo del Atuel. Lo señaló con mucho énfasis luego de hacer un análisis político en el que habló de la recuperación de valores centrales para una sociedad como el respeto al trabajo y al esfuerzo. "Los argentinos ya no esperamos que las cosas vengan de afuera, porque hemos recuperado la autoestima, y eso no es poco", remarcó. "Tenemos que seguir construyendo éxitos comunes para todos los argentinos", dijo, y de inmediato señaló al convenio pampeano-mendocino como un ejemplo.
"Me encantó lo del Atuel, porque hoy finalmente dos gobernadores pueden firmar este acuerdo, al que se llegó a través de la racionalidad y el consenso", valoró.
En este punto de su discurso, la audiencia presente en el auditorio Angel Bustelo -ubicado a 150 metros de la Casa de Gobierno- se puso de pie y acompañó la reflexión con un cerrado aplauso. "Ninguna sociedad crece en base a disensos", remató la presidenta, remitiéndose nuevamente al acuerdo por el río Atuel.
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