Después de la determinación tomada por el Ente Regulador de los Recursos Termales de Entre Ríos, que resolvió clausurar y luego habilitar en un 30 % la extracción de agua termal en el complejo de María Grande, los accionistas del emprendimiento analizan los pasos a seguir a fin de revertir el panorama.
En consonancia con ello, EL DIARIO dialogó con Juan Magnabosco, socio de Termas de María Grande, quien se mostró preocupado por esta realidad y consciente de que es fundamental modificar la situación actual. “La Provincia actuó bien, es una manera de poner límites, es sano lo que se ha hecho”.
Asimismo, no ahorró críticas hacia la conducción empresaria de esta sociedad anómima conformada por 65 socios, la mayoría de los cuales son pequeños comerciantes locales que sumaron apoyo y aportes económicos.
“No hay una escuela de empresarios, estamos día a día aprendiendo a manejar una gran empresa”, comenzó diciendo Magnabosco; introducción con la que pretendió graficar las limitaciones que se les presentan a la hora de ejecutar acciones, sobre todo, porque el pozo de reinyección que les exige el Estado ya fue hecho en dos oportunidades y ambas fallaron. “Tenemos problemas como todos aquellos que hacen cosas, la primera vez el pozo estuvo mal hecho, se perforó nuevamente y hubo inconvenientes técnicos”, enumeró.
Actualmente, el tratamiento que le dan al agua es por dilución, “y esto es muy delicado porque es difícil lograr una dilución en un arroyo pequeño, de muy poco caudal, como en el que se la tira, sumado a que también arrojan elementos crudos de la cloaca, la contaminación se hace doble”, subrayó.
En este sentido, no dudó en afirmar que la clausura de la semana pasada “era algo anunciado”; debido a que hace un año plantearon esta inquietud a Medio Ambiente, “y se llegó al límite, porque hay vecinos de campos cercanos que tienen animales muertos, y esto no se da por negligencia sino por falta de recursos”, consideró.
EL NUEVO POZO. “Estamos trabajando con un agua que es muy buena en minerales, pero contamina si no se la maneja adecuadamente”, admitió Juan Magnabosco. “Lamentablemente, por un problema de recursos, hace un año que Termas de María Grande no logra tener el dinero necesario para hacer otro pozo de reinyección”.
La obra supone una inversión de 500.000 pesos. Para cubrir buena parte de la tarea, los accionistas están tramitando un crédito en el Bersa, al tiempo que están vendiendo terrenos internos del complejo.
“Si bien no es una gran suma para una empresa, sí lo es para este emprendimiento, que vive de los ingresos que abonan los visitantes en la entrada, más la eventual venta de algún terreno. Se hace cuesta arriba juntar ese dinero, las otras termas tienen el apoyo del Gobierno, cosa que aquí no pasa porque somos privados”, apuntó luego.
ACUERDO. Ya se convino con una firma cordobesa la nueva perforación. “Es una empresa grande, responsable, sabemos que va a hacer bien su trabajo”, opinó.
La vicisitud que se presenta en este aspecto es que las empresas que hacen este tipo de perforaciones son muy pocas en el país, por lo que hay que contratarlas con meses de anticipación.
No obstante, está confirmado que la llegada de la máquina “es cuestión de días”, estiman que arribarán a María Grande cuando se desocupen del resto de los trabajos que tienen pactados. “Creemos que será en las próximas semanas, esperamos que llegue antes de fin de mes”, destacó.
“Lamentablemente las situaciones han sido adversas hacia la empresa, pero también la administración de la firma es pésima, es gente con muy poca capacitación técnica y se han descuidado”, fustigó Magnabosco.
EN MARCHA. Este sábado y domingo, el predio termal presentó una postal casi habitual a la del resto de los fines de semana. “Turistas son los que sobran, sólo nos falta la estructura para prestar mejores servicios”, admitió Magnabosco. Con la habilitación parcial -el 30 % de extracción del agua- se trabajó con mayor tranquilidad, respetando las reservas que se habían realizado.
“Esta es una de las mejores aguas del continente, con un gran poder curativo, pero depende de un manejo muy delicado, porque hay que volverlas al mismo lugar de donde la sacamos”, enfatizó.
“El daño ecológico nos importa a todos y esperamos que esto tenga un final feliz, porque el turismo es importante para María Grande y la Provincia”, observó.
“Vamos camino a hacer las cosas bien, y con el apoyo del Estado sería más fácil, el Intendente -Diego Lara- hizo gestiones pero tienen otras prioridades, y en la realidad esta es una empresa privada y son las reglas del juego”, concluyó.
Para destacar
- El único pozo de reinyección del país es el que utilizan en Termas de María Grande.
- El predio tiene unas 40 hectáreas y está poblado en un 20%. Cuenta con siete piletas, 120 cabañas, un hotel, restaurante, proveeduría y spa.
Alrededor de 40 personas trabajan de manera permanente en el predio, además de las que realizan tareas en forma tercerizada.
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