Aunque la localidad de La Higuera no queda lejos de la cabecera departamental de Paclín, hay familias que aún no cuentan con el vital servicio del agua potable. Y el problema es de tal envergadura que un grupo de moradores que viven en la zona este de La Higuera no tiene agua corriente desde hace años, pese a que realizaron numerosas presentaciones ante las autoridades municipales y provinciales para que lleguen los caños hasta sus casas.
Así lo pudo comprobar EL ANCASTI al entrevistarse con la familia de Ramón Antonio Arroyo (89) y Jesús Natividad Pérez de Arroyo (87), quienes viven en una finca de La Higuera desde hace décadas.
Junto a ellos, en la misma construcción, viven otras tres familias con niños pequeños, que obtienen el agua de una acequia que pasa cerca de la vivienda.
"Nosotros no tenemos agua desde que llegamos acá, no sé hace cuántos años", dijo casi con resignación Ramón Arroyo. "Sólo podemos contar con el agua que nos llega de la acequia", admitió el hombre.
Una de las hijas del dueño de la finca manifestó que el agua que les llega está sin potabilizar, sin ningún tipo de tratamiento, y que en algunas oportunidades tienen que recorrer de punta a punta el cauce para verificar si no hay nada que la contamine.
"Es una vergüenza -aseguró- que en esta época tengamos que vivir de esta manera, pero así es. Mi padre y mi madre, además de una persona que es discapacitada y que debemos atenderla como corresponde, viven de tomar agua de la acequia para todo lo que tienen. Estamos a pocos metros de un lugar donde llega el agua potable por los caños, y cuando nosotros la pedimos, nos dijeron que compráramos los caños que iban a cavar para llegar con el agua".
La mujer relató que en una oportunidad tuvieron que recurrir a otro tipo de suministro puesto que arrojaron un animal muerto en el cauce de la acequia, contaminando toda el agua que llegaba a la casa.
"El animal se había muerto hacía varios días, pero nadie sabía. Cuando lo vimos, recién dejamos de tomar el agua. No nos pasó nada, pero vivimos un momento de angustia", aseguró.
Estos padecimientos no son privativos de la familia de Ramón Arroyo. Según le aseguraron a este diario, también lo sufren la familia de Santos Carrizo y de Úrsula de Bravo, quienes tienen sus propiedades ubicadas a pocos metros de la finca de Carrizo.
"Necesitamos aunque sea un tanque para proveernos de agua, de lo contrario corremos el riesgo de las enfermedades y cuántas cosas más. Es increíble el olvido en el que hemos caído, el olvido de las autoridades y de todos los políticos", remarcó el hombre.
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