Los habitantes de Carlos Casares, 9 de Julio y Pehuajó se ilusionaron cuando recibieron la noticia de que se iba a construir un acueducto de 500 kilómetros desde el Río de la Plata hasta esos distritos del noroeste de la Provincia. La gigantesca obra les permitiría recibir agua potable y evitar el consumo de agua de pozo de la zona, líquido que contiene gran concentración de arsénico -un elemento químico que provoca graves consecuencias en la salud-. Pero las ilusiones de los vecinos del noroeste provincial deberán esperar, porque el acueducto ni siquiera fue proyectado.
La obra había sido propuesta por Aguas Bonaerenses Sociedad Anónima (ABSA) y confirmada por la ministra de Infraestructura provincial, Cristina Alvarez Rodríguez. Es “absolutamente posible”, dijo la funcionaria en mayo pasado. Desde la cartera de obras públicas bonaerense, en tanto, informaron a Hoy que el proyecto fue presentado por la empresa que distribuye agua en la Provincia.
Unos meses después del anuncio, el gerente general de ABSA, Gustavo Kippes, indicó que “por el momento no se tiene el proyecto concreto” sobre “la factibilidad de construcción de un acueducto desde el Río de la Plata hasta las localidades de Carlos Casares, Pehuajó y 9 de Julio”.
La respuesta por parte de ABSA llegó a partir de un pedido de informes de la diputada provincial de la Coalición Cívica, Maricel Etchecoin Moro, motivado por las versiones periodísticas que indicaban la realización de la obra.
Paralelamente, en los tres distritos bonaerenses, a los que se sumó Lincoln, comenzaron a organizar asambleas para reclamar soluciones. “No hay nada concreto. En relación al acueducto, es como hablar de autopistas donde no hay ni siquiera caminos rurales”, graficó a Hoy el intendente de Carlos Casares, Omar Foglia.
En ese distrito están a la espera de la finalización de la planta de abatimiento de arsénico, que está construyendo ABSA y que les solucionará el problema del agua en el partido. “De acuerdo a ABSA, la planta debería estar funcionando en dos meses”, agregó Foglia. Si no se cumple ese plazo, desde los gobiernos comunales aseguraron que recurrirán a la Justicia.
Conviven con la contaminación
El agua que reciben los distritos del noroeste de Carlos Casares y Pehuajó viene desde 9 de Julio a través de un acueducto, y presenta grandes cantidades de arsénico. En los dos primeros partidos se creó una comisión fiscalizadora integrada por organismos no gubernamentales e instituciones relacionadas a la salud, según explicó a Hoy el presidente del Concejo Deliberante de Carlos Casares, Luis Seraci.
De acuerdo al edil casarense, la comisión encargó estudios del agua de la zona a la Comisión Nacional de Energía Atómica y a la Universidad de Rosario.
“Los resultados siempre determinaron que el agua contenía más de 50 microgramos de arsénico por cada litro, cuando lo mínimo aconsejable para el consumo humano es de 10 microgramos”, aseguró Seraci a este medio.
El dato
En la UNLP inventaron un equipo de purificación
Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) diseñaron un novedoso equipo para eliminar arsénico del agua. Se trata de un método simple, de bajo costo y fácil de usar que, en cuatro horas, purifica hasta 5.000 litros. Puede servir para los distritos afectados.
También hay nitrato y vanodio
La realización de la planta de abatimiento de arsénico por parte de ABSA para Carlos Casares solucionará el problema de contaminación de agua en el distrito. Sin embargo, Carlos Casares no es el único partido bonaerense que presenta ese problema, ya que el exceso de arsénico es una contaminación natural en las rocas del subsuelo bonaerense.
Pero el problema del arsénico no es el único que tiene el agua del noroeste provincial. En 9 de julio también se detectó nitrato en el agua, y en Carlos Carlos Casares, vanodio, otros dos componentes contaminantes. Según el titular del Concejo Deliberante casarense, Luis Seraci, hay 361 microgramos de vanodio en el agua de ese distrito, cuando lo aconsejable para el consumo humano es de 100 microgramos.
Tres distritos que sufren el arsénico
La actualización del Código Alimentario Nacional recoge el criterio sustentado por la Organización Mundial de la Salud, en el sentido de que los niveles de arsénico no deben superar los 0,01 mg/l. Los resultados de los estudios del agua destinada al consumo realizados en Carlos Casares, Pehuajó y 9 de Julio arrojan resultados con valores de arsénico superiores a los indicados.
La apertura de nuevos pozos en la ciudad de 9 de Julio permitió revertir la situación. En lo que respecta al distrito de Pehuajó, en septiembre de 2003, el municipio firmó un acuerdo marco con el Instituto Nacional del Agua (INA) para detectar pozos propios que le permitieran independizarse del acuífero de 9 de Julio.
En 2005 se convalidó el convenio, y en 2006 el INA realizó un estudio de campo que estableció la factibilidad de proveer agua potable en cantidad y calidad suficiente para el distrito. A partir de allí, los vecinos plantearon el reclamo de la construcción de un acueducto desde las localidades de Mones Cazón o Magdala, a Pehuajó.
En la Legisaltura provincial, la senadora de la UCR Nora Arbio presentó una iniciativa para solucionar el problema. Desde la Cámara baja bonaerense, Etchecoin Moro se sumó a esa inquietud con pedidos de informes.
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