Los lagos, lagunas, ríos y humedales vertebran con recursos hídricos la geografía de nuestro país. Son claves en el mantenimiento de los ecosistemas y vitales al conectar entre sí las regiones naturales de nuestro país. Al mismo tiempo son fuente de recursos para muchas poblaciones y de gran valor para el abastecimiento de agua. En nuestro país, el sistema de la Cuenca del Plata se caracteriza por ser uno de los más amenazados por la construcción de represas, sobrepesca, contaminación, etc.
Desde hace algunos años, la Fundación Visa Silvestre Argentina (FVSA) puso mucha atención en los impactos ambientales de Yacyretá sobre los Esteros del Iberá y, más recientemente, en el ordenamiento ambiental y productivo de los Bajos Submeridionales en la provincia de Santa Fe.
Esteros del Iberá
Los Esteros del Iberá de la provincia de Corrientes, que forman el humedal más grande de la Argentina, se han visto amenazados por un llamativo exceso de agua: una inundación sostenida que podría haber generado importantes cambios en el ecosistema. Hay fuertes indicios de que las obras asociadas a la represa Yacyretá han sido responsables de estos acontecimientos. Esta situación podría verse severamente agravada por el anunciado aumento de su cota a 83 metros desde su actual nivel de 76 metros.
Fuente continua de agua dulce, forraje para el ganado, sumidero de carbono y reservorio único de especies amenazadas, el Iberá cumple un papel clave para las poblaciones humanas de su periferia. Forma parte del paisaje y la cultura de los correntinos y es el ámbito donde se desarrollan actividades de turismo de naturaleza.
En los años 1989 y 1990, en coincidencia con el desvío del Paraná y su represamiento parcial para preparar Yacyretá, los Esteros del Iberá aumentaron su nivel de agua en casi un metro. Según los especialistas, ni las lluvias ni un eventual taponamiento del río que desagota naturalmente el ecosistema (el río Corriente) pueden explicar este aumento. Todo indica que se trataría de un transvasamiento subterráneo de agua hacia Iberá desde Yacyretá. El embalse de la represa está separado de los Esteros del Iberá por apenas unos centenares de metros.
Ante la ausencia de mediciones independientes que aclaren el grado de responsabilidad de la represa Yacyretá, Vida Silvestre se opone firmemente al desarrollo de las nuevas obras relacionadas con el aumento de la cota a 83 metros. Si se revela que el transvasamiento es significativo, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) debe asumir la obligación de compensar los impactos ya causados y evitar los futuros.
En esta materia, el incumplimiento al que la EBY nos ha acostumbrado es casi una tradición. Durante las dos últimas décadas, la EBY desoyó sistemáticamente las recomendaciones planteadas por ésta y muchas otras ONG en relación con las responsabilidades ambientales asumidas. Sin embargo, desde el año 2003 viene participando de la Mesa de Consenso Iberá Yacyretá, logro, sin dudas, de la presión realizada por la sociedad civil, a través del Foro Iberá-Yacyretá.
Hay varios factores que pueden estar estimulando esta inundación silenciosa. El ingreso de divisas por la venta de energía eléctrica es uno, pero no debería ser buscado a cualquier costo. Si el precio de estas decisiones es borrar del mapa a los Esteros del Iberá, las autoridades nacionales e internacionales involucradas deben ser plenamente conscientes de ello.
Bajos Submeridionales
Los Bajos Submeridionales, uno de los humedales más grandes y desconocidos de la Argentina, comprenden 3,3 millones de hectáreas (más que la provincia de Misiones entera, que ocupa 2.980.100 hectáreas), y abarcan el norte de la provincia de Santa Fe, el sur de Chaco y el este de Santiago del Estero.
Esta amplia planicie inundable es el hábitat de distintas especies en peligro de extinción como el venado de las pampas, el aguará guazú, el águila coronada y el cardenal amarillo, así como muchas otras aves acuáticas y de pastizal. La diversidad biológica del área vive adaptada a condiciones de inundación y sequías cíclicas y recurrentes. La principal actividad económica local es la ganadería extensiva, desarrollada sobre la base del forraje que ofrecen sus pastizales naturales. La productividad de forraje y el funcionamiento del ecosistema del humedal están siendo alterados por los cambios en el régimen de inundación causados por las obras de canalización.
Recientemente, como una medida para evitar las inundaciones periódicas y naturales, se ha construido una red de canales de desagüe que estarían alterando el normal funcionamiento del ecosistema y sus economías locales. Las obras han adquirido dimensiones regionales, y la magnitud de su influencia sobre el funcionamiento de los Bajos Submeridionales no ha sido apropiadamente estudiada y se conoce muy pobremente.
Los efectos negativos de las obras de canalización podrían acentuar el deterioro del ambiente produciendo resultados opuestos a los fines originales de las mismas.
Por otro lado, a escala regional, esta gran pampa, de horizonte casi infinito, funciona como un inmenso colector de agua, que presenta una gran importancia en la dinámica del río Salado, en el cual vuelca las aguas que capta cuando las precipitaciones son muy abundantes. En el año 2003, los aportes de agua de los Bajos Submeridionales, potenciados por las canalizaciones, y sumados a las precipitaciones extraordinarias registradas en la cuenca inferior del río provocaron, junto a otras razones, una inmensa inundación en la ciudad de Santa Fe, que ha sido considerada como uno de los mayores desastres "naturales" ocurridos en nuestro país en las últimas décadas. (Nota extraída del sitio de FVSA: www.vidasilvestre.org.ar)
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