"Salvar los oasis". Esta es la frase que incluiría el vicepresidente de la Asociación La Cultura del Oasis (www.culturaoasis.com), Santiago Orts, si sólo contara con un espacio de tres palabras en la Carta de Zaragoza, pero lo cierto es que aspiran a más y al cierre del II Congreso Internacional de Oasis y Turismo celebrado en la Tribuna del Agua, han presentado 23 conclusiones específicas resumidas en cuatro puntos más generales. El primero se refiere a la necesidad de que los países den prioridad a la conservación de sus oasis, el segundo contempla la necesidad de que todos los actores que participan en la vida de los oasis asuman su papel y responsabilidades, en tercer lugar proponen la evaluación de los riesgos a los que están expuestos antes de planificar cualquier acción y por último se propugna el desarrollo sostenible y la mejora en la calidad de vida de sus habitantes para salvaguardar su riqueza cultural.
Ante las crisis del agua los oasis se nos presentan como un modelo de sostenibilidad y una escuela de maximización de recursos. Los oasis son áreas muy pequeñas y con población reducida que sobreviven a los siglos con escasez y sin alternativa. La Asociación La Cultura del Oasis trabaja desde hace dos años para que no desaparezcan estos reductos de cultura. Santiago Orts explica que su conservación, que en este momento se ve amenazada por el abandono progresivo de las tradiciones, es prioritaria y que puede servirnos de modelo. Los oasis han desarrollado una biodiversidad resistente a la escasez de agua y a la salinidad, un problema que en los próximos años se extenderá progresivamente por otras zonas del planeta.
El turismo sostenible puede ser la solución para la supervivencia de algunos oasis. Los más frágiles no pueden someterse a un tratamiento turístico, pero los demás pueden ver mejorados sus ecosistemas de manera sostenible. Marruecos decidió implantar la actividad turística en sus oasis para preservarlos pero se han encontrado problemas de escasez de agua, de salinización del terreno y de enfermedades y plagas que afectan a las palmeras, el principal sostén de los oasis de la zona del trópico de capricornio. Estas son las amenazas que según Santiago Orts, hay que superar. La tarea es difícil, sin embargo Orts nos ofrece una imagen ante la que la respuesta es muy clara, "nadie duda de que hay que conservar el patrimonio artístico, una muralla antigua por ejemplo. Por qué lo hacemos con los oasis que son un patrimonio cultural y generadores de vida?". La imagen de los oasis como una isla en medio del desierto debe ir más allá, también son islas de biodiversidad en medio del mundo que generan ecosistemas únicos, con especies animales y vegetales exclusivas y muy resistentes que pueden esconder soluciones a problemas que tenemos hoy. Los países desarrollados tenemos mucho que aprender de los oasis pero "el rico no se fija en el pobre, y no parendemos de los oasis cuando nuestro horizonte no es ser ricos mucho más tiempo". Orts cree que todos podemos converger hacia una responsabilidad en el uso y la gestión de los recursos, por supervivencia y porque lo exigen los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
El II Congreso de Oasis y Turismo ha sido la única referencia que hasta ahora se ha hecho a los oasis en la Tribuna del Agua. Su aportación ha sido fundamental porque proponen modelos que pueden servir a muchas sociedades a sobrevivir frente la escasez de agua que será cada vez más acusada. La organización elevará sus conclusiones a la Tribuna del Agua para que las incluyan en la Carta de Zaragoza.
Expo Zaragoza 2008
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