Jennifer McKay es catedrática en Derecho Empresarial y directora del Centre for Comparative Water Policy and Law en la University of South Australia, Adelaida. Su área de investigación es la reforma de la ley de agua y en particular los modelos reguladores para la gestión y el reparto del agua entre los diferentes usos y jurisdicciones. Es lo que ella denomina Federalismo Regional.
En la Séptima Semana Temática de la Tribuna del Agua dedicada a la Economía y Finanzas del Agua, presentó la ponencia titulada “Theory and practice of institutional reforms to incorporate water markets in integrated water resources management”. Aprovechamos la ocasión para charla con esta profesora australiana sobre la evolución de la gestión del agua en su país y las bondades de los modelos de unos modelos de gestión hídrica que son observados con intereses desde otros muchos países.
En su charla explicó como en Australia la evolución de las leyes del agua habían pasado por cinco etapas principales. ¿Cuáles son a su juicio las enseñanzas principales que se pueden obtener de esta evolución?
La evolución ha ido desde un sistema muy descentralizado a otro con un incremento importante de la regulación centralizada. Muchos de los problemas que Australia tenía en el pasado con la gestión del agua provenían de la falta de cooperación entre los estados, cuyo origen estaba en la ley de 1901. Lo que Australia ha hecho recientemente ha sido crear un nuevo régimen regulador que busca la armonía en las leyes de planificación hídrica de los diferentes estados, de forma que las diferentes leyes estatales incorporen las reglas para el comercio y reparto del agua. En la actualidad, los mercados del agua en Australia, no son mercados en sentido estricto. Hay muchas instituciones que regulan el reparto de las necesidades hídricas, por lo que tenemos un sistema altamente regulado que en el pasado fue diseñado para alcanzar metas de tipo económico pero que ahora tiene en cuenta las necesidades medioambientales entre otras muchas. Con la reciente ley de 2007 el gobierno federal esta buscando uniformidad pero prestando atención a los diferentes asuntos que tienen que ver con el reparto del agua entre usuarios, en especial su equidad, que se resolverán de diferentes cortes.
¿Es por tanto esta nueva ley equiparable a un Plan de Reparto de Agua Australiano (Australian Water Allocation Plan) general o federal?
Los diferentes estados realizan sus propios planes de reparto del agua en las cincuenta y seis regiones. Pero esta ley federal pretende dar uniformidad entre los diferentes planes estatales y debe sancionar lo que los diferentes estados hacen con sus planes.
En su presentación usted explicaba que los usos y repartos del agua varían con el tiempo, y que los planes deben adaptarse a estas fluctuaciones temporales para que sean realmente útiles. A su juicio, ¿cómo se ha ido ajustando la experiencia australiana a estas fluctuaciones temporales de los recursos hídricos?
Nuestro sistema se basa en que los diferentes estados realizan sus propios planes de reparto hídrico para cada región en particular, pero hay siempre hay un margen de maniobra y de ajuste desde la ley federal. Así, en la actualidad el gobierno federal está negociando con los granjeros que en lugar de recibir una cantidad fija de agua, reciban una porción de una cuota de consumo regional de agua por año. De esta forma el consumo real de agua se ajustará automáticamente a las condiciones hídricas de la región. Así en un año muy lluvioso, cada granjero recibirá una gran cantidad de agua, y en un año seco, a cada uno le corresponderá menos agua. De esta forma, los granjeros asumen también el riesgo. Este es el tipo de procesos que se están llevando a cabo en la actualidad. En los últimos diez o quince años, hemos estado ajustando los antiguos repartos de agua, completamente desfasados pues en algunos casos los planes repartían diez veces más agua de la disponible en los acuíferos. Ahora, hemos trabajado con hidrólogos para ver los volúmenes anuales permisibles y se han reducido las cantidades asignadas a todos los usuarios. Este tipo de estudios son especialmente importantes para épocas de sequía, y por ello el concepto de repartir el riesgo entre los usuarios es una estrategia interesante, y estamos en ese camino, pero aún no se ha generalizado, pues se trata de un tema delicado políticamente.
¿Disponen los planes de reparto de agua australianos de algún mecanismo que les permita hacer predicciones válidas de las necesidades hídricas en el futuro a corto o medio plazo?
Todos los planes han de estar diseñados para alcanzar una serie de objetivos económicos, sociales y ambientales en la región, y los objetivos ambientales son extraordinarios. Predecir el futuro es realmente difícil, de acuerdo a climatólogos e hidrólogos, pero la existencia de un plan diseñado por los miembros de la comunidad en coordinación con el estado y el gobierno federal, significa que se dispone de un equipo de expertos que piensan e investigan en las necesidades futuras. No es propiamente una herramienta de predicción pero sí al menos de consulta, de cara a las necesidades futuras.
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