A fin de describir la grave situación que afrontan los productores ganaderos del norte provincial, CASTELLANOS dialogó en exclusiva con Alejandro Lahitte, presidente de la Sociedad Rural (S.A.) de Tostado.
Partiendo del hecho de que se está frente a una sequía histórica, remarcada en un fenómeno climático que hace que si bien sea común que no llueva los meses de invierno, no lo es para los meses de verano. A esto Lahitte detalla que "la última precipitación importante fue para Navidad del año pasado, y hasta la fecha sólo hay registro de unos 170 milímetros en total de lluvia caída, cuando normalmente tendríamos entre 600 ó 700 en esta época".
Las pérdidas económicas son millonarias, de acuerdo a las evaluaciones del ministerio de la Producción provincial, a lo que el presidente de la S.A. de Tostado explica que "una cosa es lo real, lo que se ve ahora que es la pérdida enorme de kilos por adelgazamiento de la hacienda debido a la falta de comida por problemas de agua, y también por mortandad. Y otro tema es la secuela, el impacto se calcula con una proyección de 2 a 3 años". Sin embargo, considera que incluso es difícil cuantificar lo que llevará recuperarse de esta crítica situación ya que la sequía podría prolongarse.
Para detalle de cómo se calcula el impacto en la producción, explica el dirigente que "para que las vacas se preñen necesitan buen estado corporal, de lo contrario no levantan celo, entonces ya van a tener serios problemas para parir las que están preñadas, así como de criar sus terneros. Pero también va a ser muy seria la preñez para el año que viene". Siendo que los tiempos de biológicos con que se rige la actividad de por sí son lentos, "el ternero que no se concibe en esta primavera no nace el año que viene, y por tanto no va a ser dentro de dos años, el novillo que puede estar en el mercado".
Malvender
La mayoría de los productores ganaderos de esta zona, describe Lahitte, "están tratando de vender en las categorías que se puedan. A lo último, uno se circunscribe a la fábrica que son la vaca y el toro, y tratar de desprenderse de todo el resto". Esto se hace para aliviar los campos, pero aunque sea una medida de urgencia, explica que igualmente "los precios están muy deprimidos, el mercado está pesado, porque no hay gente que quiera comprar mucho porque no tiene dónde ponerlo. La invernada se está vendiendo muy barata, los terneros de destete, por ejemplo, se venden a 2.70 el kilo cuando era una mercadería de más de 4 pesos el kilo".
Por otro lado, rescata las medidas adoptadas por el Gobierno provincial, resaltando que "han sido muy receptivos, nosotros hemos tenido muchas reuniones con el ministro Bertero, y la Provincia siempre tuvo esta actitud de preguntar de qué manera nos podían ayudar". En tal sentido detalla que ya se están realizando tareas de traslado de agua en conjunto con la Asociación para el Desarrollo, y se encuentran en marcha las líneas financieras dispuestas para la emergencia. "Pero a estos fenómenos naturales no es tan fácil enfrentarlos y llegar con las soluciones. Se necesita agua, que es un recurso natural y vital indiscutible" detalla Lahitte a propósito de que "hacer ganadería transportando el agua, los números no cierran por ningún lado. Esta es una cuestión de salvataje, pero ya los números no cierran con agua en el campo, menos transportándola. Igualmente esto se hace para no descapitalizarse en forma violenta, son paliativos".
Paradoja anticipatoria
Ya le ha pasado a muchos productores, en épocas de inundaciones (la del año 2003 por ejemplo), que los años más terribles son los que más ganancias dejan. Esto lo asegura Lahitte, anticipándose a lo que se viene luego de que pase la crisis, y explica el fenómeno que impacta principalmente sobre los impuestos: "uno malvende, entonces hay comprobantes de entrada pero no erogaciones, y al final de un balance contable es todo ganancia". Es decir que no hay gastos porque "como no se puede sembrar no se compran semillas, ni gasoil, nada. Pero se vende capital y a fin de año se tiene contablemente una gran entrada de plata y hay que pagar ganancias importantes. Pero se trata en realidad de una ganancias trucha, porque esa plata es en sacrificio de vender hacienda que por la variación de los mercados no se puede recuperar", explica. "Hay pérdidas que no se cuantifican en un balance, por ejemplo: ¿cómo cuantificar la pérdida de preñez del 2009, si es el año que viene? Esto es una paradoja.
Entre la inundación y la sequía, esta zona siempre ha sido muy dura. Actualmente hay productores más afectados que otros que han podido ser previsores y hacer reservas, pero los que no, "la están pasando muy, muy mal" lamenta Lahitte, agregando que en realidad es muy crítico para todos los productores del norte. Y si bien, a su consideración, todavía no se han registrado productores que hayan abandonado la actividad, el dirigente agropecuario asegura que "va a haber, pasada la crisis, un seguro éxodo importante de productores".
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