La historia se repite, cada fin de semana, en diversos espacios de la zona norte. Como una rutina de "tour", furtivamente, se vacían de bolsas y cajones llenos de basura y escombros los baúles de autos y las cajas de elegantes camionetas.
"¿Qué se siente? Indignación e impotencia", responde Gisela Mordeglia, una chubutense de 37 años que hace nueve se radicó en el barrio Eduardo Cenci.
Secretaria de la sociedad de fomento de su lugar y coordinadora saliente del Consejo Vecinal Norte (cargo que asumió en febrero de 2007), Mordeglia asegura que, en esa zona, se advierten calles de tierra en pésimo estado, falta de agua potable, de cloacas y basurales que testimonian desidia e indiferencia.
Por lo dicho, el control de la gestión municipal que corresponde al Consejo Vecinal cobra tanto valor. Lo cierto es que, tras dos reuniones frustradas, el ente tiene que esperar hasta el viernes 22, para contar con su nueva comisión directiva. La asamblea, que se anuncia para las 19.30, está convocada en la Sociedad de Fomento Los Almendros (Vieytes 2.863).
Aun vencido el tiempo de su mandato, Mordeglia (quien continuará como coordinadora hasta que se defina su reemplazante) explica que, en las asambleas anteriores, muchos entes vecinales no presentaron la documentación requerida por el reglamento, tales como las designaciones formales y las actas constitutivas.
El 22, sólo podrán participar de la elección las instituciones en regla, las que estarán representadas por dos delegados cada una. Las listas de postulantes se reciben hasta cinco días antes de la sesión. Todos los cargos, nueve en total, son ad-honorem.
¿Y el delegado?
Tras la asamblea del jueves 24 de julio, José Luis Zalazar, presidente de la Sociedad de Fomento y Cultura Barrio Nicolás Avellaneda, afirmó que el delegado municipal en el sector, Eduardo Bidondo, ejerce presiones para conformar "a su antojo" la mesa coordinadora.
"Prefiero no hablar de rumores. En esa asamblea, personalmente pedí a Bidondo que se retirara, porque no le correspondía estar. Y lo hizo. Nunca participé de una reunión para conformar la mesa del Consejo Vecinal con el delegado comunal presente", afirma Mordeglia.
Al enfocar las principales dificultades que padece la zona norte, alude a la lenta solución que se asoma para el problema de las cloacas y al incumplimiento del Código de Planeamiento Urbano. También cita la necesidad de proyectar redes para mitigar la falta de agua potable.
Tampoco se olvida de los basurales. "Indigna cómo bahienses de otros puntos de la ciudad vienen, sobre todo los sábados y domingos, a tirar sus bolsas con desperdicios, arruinando los esfuerzos por mantener la limpieza de la gente de aquí, de las instituciones y del municipio".
Acerca del estado de las calles de tierra, resalta la falta de maquinarias que evidencia la delegación comunal y que, desde hace años, se viene reclamando a las autoridades municipales.
"Ante esa larga y severa deficiencia, no comprendo cómo el intendente no toma la decisión política de dotar de las herramientas necesarias a un sector que tiene más de 2.100 cuadras de tierra. Tampoco se entiende cómo otras delegaciones, a las que la nuestra triplica en espacio y pobladores, disponen de recursos muy superiores".
Respecto de la gestión de Bidondo, la coordinadora reconoce tanto que mantiene diferencias como que le faltan los elementos suficientes para atender a los requerimientos vecinales.
"Por allí --asevera--, un delegado municipal termina siendo la variable de ajuste, pero hay cuestiones que debe responder el intendente".
José Zalazar apuntó a los punteros políticos
"Por ahora, 14 de las 29 sociedades de fomento de la zona norte tienen la documentación exigida", indica José Luis Zalazar, de cara a la asamblea del viernes 22, la que debe ser supervisada por veedores del Concejo Deliberante.
Para el titular del ente vecinal del barrio Avellaneda, el Consejo Vecinal está paralizado y no cumple con lo que le corresponde.
"La misión es reclamar, convocar al delegado municipal y controlar su cometido; por eso Bidondo está tan preocupado en armar una mesa coordinadora que le responda", argumenta.
Zalazar, un empleado de 35 años que creció en Avellaneda, se queja de las calles intransitables, de la falta de agua potable y cloacas, de las aguas servidas y de los basurales.
También advierte que hay vecinos que están muy cansados de pedir lo que les corresponde. Y muy enojados, ante la falta de respuesta.
"¿Por qué no hay más reclamos? Porque algunas sociedades de fomento están dirigidas por punteros políticos que son del "palo" de este gobierno y se callan. Creo que un fomentista tiene que estar comprometido con la política barrial", aseguró.
Sin fondos
Gisela Mordeglia recuerda que, desde 2003, no hay apoyo económico para los consejos vecinales de la ciudad. "Las partidas, que estaban incluidas en el presupuesto municipal permitían el funcionamiento administrativo y pequeñas obras, tales como arreglos de plazas. Desde entonces --señala--, muchos gastos son asumidos en forma personal por los miembros de la mesa coordinadora".
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