Situación que se observa en los indicadores oficiales que señalan un déficit de casi 275 milímetros en lo que va del año con respecto a la media de precipitaciones de los años anteriores.
La vez anterior que llovió fue el 26 de junio, con apenas una llovizna que evidenció en los pluviómetros tan solo 2,6 milímetros. Mientras que para encontrar la precipitación más importante del año hay que remontarse al mes de enero, con 53,1 milímetros.
Por eso, se dice que la sequía que se señorea sobre Sáenz Peña y todo el interior de la provincia viene prácticamente desde hace siete meses. Porque desde febrero a la fecha prácticamente se dieron solamente lloviznas que no sirvieron para sumar la humedad al suelo que necesita la agricultura.
Tampoco fueron suficientes estas lloviznas para llenar los pozos y las represas destinadas a la ganadería. O para aliviar la situación de falta de agua en los pueblos del interior donde las poblaciones están padeciendo de este fenómeno meteorológico.
Números en rojo
Estos guarismos corresponden a las mediciones que desde hace más de 60 años toma el Servicio de Agrometeorología de la Estación Experimental del INTA de Sáenz Peña. Donde aparece destacado en rojo un déficit de 349,2 milímetros de este año. Que significa que en estos ocho meses cayó esta cantidad de lluvia menos que el promedio de todos estos años.
Con el agravante que los meses de marzo y abril, que históricamente son los más lluviosos en el Chaco, en este año pasaron prácticamente desapercibidos en los registros pluviométricos.
Por eso se explica que en este contexto las lluvias que en algunas zonas rurales de Sáenz Peña superaron los 15 milímetros, fueron recibidas como una bendición. Y renovaron las esperanzas de los productores de poder iniciar la siembra de girasol que aparece comprometida justamente por la falta de humedad.
Un renovado estado de ánimo de los chacareros que se evidenció en las comercios y empresas de la zona a los que estos se volcaron a comprar semillas o gasoil ante la posibilidad de iniciar la campaña.
Pero los técnicos advirtieron que hay que hacer un estudio minucioso del suelo de cada campo para comprobar si la lluvia logró un adecuado perfil de humedad para la siembra. Situación que se estima que se dará en muy pocos casos de los predios con buenas tierras y donde se hizo un buen barbecho.
No obstante, se esperan algunos chaparrones para los próximos días, que permitan acumular la humedad necesaria, y allí si comenzar sin riesgos con la implantación del girasol en la época ideal.
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