Los gobiernos regionales de Arequipa y Cusco están enfrentados en lo que bien podría ser una nueva versión de la llamada "guerra del agua". Las autoridades cusqueñas presentaron una acción de amparo ante el Juzgado Mixto de la provincia de Espinar (Cusco) para dejar sin efecto la viabilidad de todo el proyecto Majes-Siguas II y se suspenda o paralice la construcción de la represa de Angostura. El recurso fue aceptado.
Tras informar que la medida ya había sido apelada, el presidente regional de Arequipa, Juan Manuel Guillén Benavides, consideró que la denuncia presentada por su similar, Hugo Gonzales Sayán, era una clara agresión no solo contra la región que él dirige, sino también contra el Gobierno Central. Recordó que el proyecto Majes-Siguas II fue declarado de interés nacional y que fue el Ejecutivo, a través de las instancias pertinentes, el que le dio la viabilidad.
"Nosotros hemos conseguido la viabilidad del proyecto siguiendo todos los pasos exigidos por la legislación. No hemos pedido favores, ni solicitado exoneraciones. Además, tenemos el estudio de impacto ambiental terminado y aprobado", refirió la máxima autoridad de Arequipa.
Aunque dijo que esperaba que el diálogo solucionara el inconveniente, advirtió que la defensa de este proyecto será asumida por miembros del Colegio de Abogados de Arequipa, entidad con la que ya se ha conversado al respecto.
Juan Manuel Guillén lamentó que la decisión del juez cusqueño esté basada en suposiciones hechas por funcionarios del Gobierno Regional de Cusco y no en documentos formales como los estudios del proyecto Majes.
"Un argumento de las autoridades cusqueñas es que ellos son dueños del agua, cuando el río nace en el Apurímac", sostuvo Guillén.
El presidente regional informó que la próxima semana viajará a Lima para solicitar que el presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, disponga la intervención de representantes del Gobierno Central en este litigio.
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