Las dolencias de la economía persiguen a Cristina Kirchner fuera de las fronteras nacionales. En este caso, son las tarifas energéticas las que ingresaron sin pedir permiso en su agenda internacional. La Presidenta llegó anoche a esta capital para participar hoy de la asunción presidencial de Fernando Lugo. El ex obispo la recibirá con la mira puesta en Yacyretá: ya anticipó que quiere renegociar el costo de la generación y provisión eléctrica para la Argentina.
Además, podría someter a revisión el entendimiento alcanzado un año atrás entre Néstor Kirchner y Nicanor Duarte Frutos para saldar la deuda paraguaya de 11.000 millones de dólares por las obras realizadas hasta hoy para la aún inconclusa represa binacional.
La Presidenta aterrizó en Asunción con una reducida comitiva (sólo viajaron el canciller Jorge Taiana y el vocero Miguel Núñez) y fue recibida por el embajador argentino en Paraguay, Rafael Romá. Fue a su hotel -el Sheraton- y no volvió a salir, pese a que estaba invitada a una cena de despedida que ofrecía Duarte Frutos.
Miembros de la comitiva señalaron a LA NACION que no se esperan decisiones tajantes para las próximas horas. La apertura de una negociación sobre el tema energético vendrá en las próximas semanas. Tampoco está previsto que la Presidenta desarrolle una agenda de encuentros bilaterales con sus colegas.
Al llegar al hotel, un periodista le preguntó si iba a verse aquí con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, después de la polémica operación con bonos argentinos de la semana pasada. "¿Con Chávez? No", fue su tajante respuesta antes de seguir camino.
Los planes oficiales indican que al mediodía, tras su participación en la ceremonia, la Presidenta partiría de regreso a la Argentina.
Nueva etapa
La asunción de Lugo sí será trascendente en lo que respecta al vínculo con Buenos Aires, pues dará comienzo a una relación bilateral que, como en la mayoría de los gobiernos tras el regreso de la democracia, estará signada por los vaivenes en torno a Yacyretá. "Las negociaciones no comenzarán hoy, pero serán el tema venidero en la agenda bilateral", reconoció un alto funcionario del Gobierno.
Lugo ya anticipó en la visita que hizo a la Casa Rosada una semana atrás que es necesario poner en orden las proyecciones de generación, las condiciones de pago de la energía y los compromisos entre ambos Estados para finalizar las obras en 2009.
Paraguay quiere que lo que paga la Argentina por la energía esté ajustado a valores de mercado, y no al precio actual. "Es una teoría parecida a la de Evo Morales cuando renegoció los contratos de gas con la Argentina y Brasil: está lejos de querer romper relaciones, pero necesita cambiar las condiciones de las transacciones", agregó un encumbrado diplomático.
Paraguay, sin embargo, tiene una abultada deuda con la Argentina por Yacyretá, que representará otro capítulo en la negociación que se viene con Lugo. El pasivo alcanza los 11.000 millones de dólares, si es que se computan los intereses de la deuda por la construcción de la represa binacional, desde 1973 en adelante. Néstor Kirchner y Nicanor Duarte Frutos habían encontrado una fórmula de resolución, que ahora está en manos de los parlamentos de los dos países.
La fórmula acordada consiste en que la Argentina condonaría los intereses de la deuda, por 5000 millones, y los 6000 millones restantes deberían ser pagados por Paraguay con parte de la energía que le corresponde de Yacyretá. Se haría a 40 años.
Lugo no se pronunció aún sobre el tema, pero en la última semana sus equipos energéticos le desaconsejaron apoyar esta iniciativa. La negociación sería, entonces, sometida a una revisión. En paralelo, los dos presidentes deben encauzar el plan de terminación de la represa, con el fin de llegar a los 83 metros de cota en 2009.
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