(ANSA) - El coordinador residente de Naciones Unidas, Enrique Ganuza, consideró que las Metas del Milenio lanzadas por el organismo mundial en 2000 "están en trayectoria de cumplimiento" en América Latina, aunque con progresos insuficientes en algunos objetivos, como la
erradicación de la pobreza extrema.
Al exponer sobre el "El avance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en Chile", Ganuza afirmó que hay avances en lo que se refiere a la reducción del hambre, la desnutrición y mortalidad infantil, acceso a agua potable, saneamiento y equidad de género en educación.
Sin embargo, los progresos son insuficientes en pobreza extrema, es decir los porcentajes totales en el conjunto de países, mortalidad materna, universalización de la educación primaria (completar el ciclo), sostenibilidad del medio ambiente y empleo.
En diálogo con ANSA, explicó que "en términos de las cifras globales, la región pareciera estar bien encaminada, pero eso está muy influido por dos países: Brasil y México".
"En cambio -añadió- hay más de diez países en los cuales aparentemente no se alcanzaría la meta de reducción de pobreza".
Consultado por el aumento de los precios de los alimentos básicos, que tienen un mayor peso en la canasta de los más pobres, Ganuza admitió que los objetivos del milenio son muy sensibles en relación con el desempeño macroeconómico de los países.
Para el coordinador residente de Naciones Unidas, "los países tienen que tomarse en serio las metas del milenio y ponerlas al centro de sus estrategias nacionales de desarrollo, con objetivos claros, medibles y financiamiento claro dentro de la asignación presupuestaria".
Además, señaló, los países también deben asumir las desigualdades internas, "porque inclusive a los países que les va aparentemente bien tienen grandes desigualdades entre las distintas regiones, de ahí la importancia de poner las metas del milenio en el centro de las políticas públicas a nivel municipal".
Ganuza afirmó que las políticas vigentes son insuficientes para erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la educación primaria universal, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna o combatir el Sida, cinco de los ocho objetivos establecidos como meta para 2015 por la ONU.
Se requiere, precisó, mayor empleo y menor desigualdad, además de aumentos sostenidos en el gasto social (2-4% del PIB).
En 1990, según datos del Banco Mundial, en América Latina y el Caribe existían 75 millones de personas en extrema pobreza. Actualmente, se redujeron a 50 millones y a 2015, para cumplir
con la meta del milenio, debería haber menos de 38 millones de indigentes.
Consultado respecto de lo que deben hacer los jefes de estado para alcanzar los objetivos, dijo que "sabiendo cómo funcionan las cosas en América Latina, los gobernantes deben recalcar la
importancia de esto a los ministros de Hacienda, que son los que deciden los montos y distribución del Gasto Social".
En la evaluación de Ganuza, hay 12 países con problemas, especialmente en Centroamérica y la zona andina, "incluso -observó- Argentina, que tuvo retrocesos fuertes con la crisis".
Finalmente, recalcó que para la región es de suma importancia la educación y el empleo como mecanismos intergeneracionales de transmisión de la pobreza, y esto "no ha sido adecuadamente
tratado".
A su juicio, existe un gran desafío, que es la mortalidad materna, como asimismo la necesidad de mejorar la institucionalidad social y, finalmente, contar con un esfuerzo compartido que permita tener mecanismos de financiamiento innovadores. |
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