Entre múltiples alegatos y protestas, fue presentado ante la autoridad ambiental el mayor plan de generación eléctrica en la historia de Chile, HidroAysén, famoso antes de su construcción por la inusual polémica ambientalista que ha causado.
Los responsables del proyecto, una sociedad de las eléctricas Endesa Chile y Colbún, llevaron los documentos del estudio de impacto ambiental -un legajo de más de 10.000 páginas- a las oficinas de la Comisión Nacional de Medio Ambiente para que ésta determine su factibilidad técnica.
HidroAysén cuenta con una inversión de 3200 millones de dólares (150 de ellos, en mitigación de daños) y planea la instalación de cinco centrales hidroeléctricas, dos en el río Baker y tres en el río Pascua, en la región chilena de Aysén, en la Patagonia, a la altura de la ciudad de Perito Moreno.
El megaproyecto contará con una potencia de 2750 MW y con una producción media anual de 18.430 GWH, los que serán incorporados al Sistema Interconectado Central (SIC), responsable del abastecimiento eléctrico del 93% de la población chilena. De aprobarse, su construcción comenzaría el próximo año y se extendería hasta 2020. El gerente general de HidroAysén, Hernán Salazar, precisó que sólo en el estudio de impacto ambiental se han invertido 12 millones de dólares. "Hemos diseñado nuestro proyecto con los más altos estándares técnicos disponibles", afirmó Salazar.
Las quejas de los ambientalistas no se han hecho esperar. A la conocida resistencia al proyecto que ha manifestado el millonario estadounidense Douglas Tompkins -por cuyas tierras pasará parte del cableado de las líneas de transmisión- se suma el grupo Patagonia sin Represas. "Estamos en contra de este proyecto porque afectará a nuestro ecosistema, al turismo y a todas nuestras actividades", alegó ayer su vocero, Patricio Segura.
"Este proyecto viola gravemente la naturaleza y es una ofensa a la dignidad de las personas y a la Creación", dijo el obispo de Aysén, Luis Infanti, que también adhirió a las protestas.
El presidente de la corporación Chile Ambiente, Hernán Sandoval, aclaró que cuentan con dos meses para presentar sus observaciones al proyecto. "Queremos generar una difusión de este estudio para que el público pueda realizar sus propias consideraciones", explicó. El proyecto generará más de 2000 puestos de trabajo mensuales, cifra que llegaría a más de 5000 puestos en la última parte del quinto año de trabajos, cuando se construyan tres centrales de forma simultánea. El estudio identificó, asimismo, 70 impactos negativos y siete positivos en la etapa de construcción. Para la etapa de operación, en tanto, se identificaron 5 impactos positivos y 29 negativos.
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