El saneamiento en la provincia de Santa Fe no es sólo una preocupación de las poblaciones sino de las mismas autoridades. Y no es para menos, si se tiene en cuenta que sólo 15 ciudades son asistidas por el Estado, mientras que nada menos que 347 localidades no tienen este beneficio consumen agua de calidad insuficiente. Para colmo, el 53 por ciento de la población santafesina no tiene cloacas y prácticamente la totalidad carece de un sistema de tratamiento de afluentes.
El panorama no fue descripto por nadie de la oposición ni por un experto foráneo, sino por el subsecretario de Aguas, Hugo Orsolini, el funcionario provincial con responsabilidad directa en la problemática, cuando LaCapital lo interpeló acerca de la ecuación actual que surge entre poblaciones con agua potable y cloacas y las que carecen de tales servicios.
Aquí, una radiografía de lo que ocurre en la provincia.
En la provincia rige un modelo de prestación "claramente discriminatorio", por el cual el 60 por ciento de la población (las 15 ciudades aludidas) es asistida por el Estado santafesino, con una amplia cobertura de agua potable, pero el 40 por ciento restante —agrupada en 347 localidades— no es asistida y consume agua con calidad que no se ajusta a las normas de aplicación.
Pero el modelo agudiza la discriminación cuando se examina el servicio de desagües cloacales. Las poblaciones asistidas por la empresa estatal Aguas Santafesinas tienen una cobertura en la recolección de efluentes domiciliarios del orden del 65 por ciento de sus usuarios, y sólo un 6 por ciento de los afluentes recibe tratamiento. En el 40 por ciento de la población restante —no asistida por el Estado provincial— es apenas del orden del 19 por ciento, y se estima que el 15 por ciento recibe tratamiento.
¿Por qué semejantes desequilibrios? "En rigor —dice Orsolini— semejante atraso se debe a la histórica ausencia de una política que aborde integralmente el saneamiento y ponga la mirada en la salud de la población".
Gestión de recursos. La gestión de los recursos hídricos reconoce claramente dos etapas: la vigencia de las instituciones rectoras como lo fueron Obras Sanitarias de la Nación (OSN) y Agua y Energía Eléctrica (AyEE) y la desnacionalización de las actividades productivas.
A nivel nacional, en las décadas del ’50 y del ’60 tanto OSN como AyEE registraron avances notables en la expansión del saneamiento y el aprovechamiento de los recursos hídricos en el país. Desde marzo de 1976 comenzó un proceso de desnacionalización de las actividades productivas y luego de un período de endeudamiento externo de las empresas estatales, destinadas a "mostrar su ineficiencia", comenzó la transferencia paulatina de las actividades que desarrollaban a empresas multinacionales. Entre 1984 y 1988 no se logró revertir este proceso y a partir de 1989 sobrevendría el desguace, liquidación y venta de empresas estatales.
En la provincia.
A partir de la restricción de los servicios a sólo 15 localidades por parte de Obras Sanitarias de la Nación se creó, en 1970, el Servicio Provincial de Agua Rural con el objeto de alentar, proyectar y prestar apoyo técnico a las restantes poblaciones para que desarrollaran sus propios servicios de saneamiento. "Ahí —cuenta Orsolini— "comenzó a consolidarse el modelo discriminatorio".
Luego, en 1994, se dictó la ley 11.220 de provisión de agua y desagües cloacales a Reconquista, Gálvez, Esperanza, Rafaela, Firmat, Santa Fe, Capitán Bermúdez, Funes, Granadero Baigorria, Casilda, Cañada de Gómez, Rosario, Villa Gobernador Gálvez y San Lorenzo. Esas son las ciudades incluidas en la concesión que durante 10 años tuvo Aguas Provinciales de Santa Fe. A esas mismas 15 ciudades siguió asistiendo el Estado con su empresa Assa desde 2006 cuando aquella se retiró.
El interior, hoy. Las 347 poblaciones no asistidas por el Estado se encuentran en situaciones diferentes. Algunas lograron un servicio de agua ajustado a la norma. Muchas otras padecen lo que el secretario define como "déficit alarmantes": agua de pozo con concentraciones de arsénico, sales, sulfatos, cloruros, nitratos. Gente expuesta a enfermedades hídricas, más allá de las 75 poblaciones que directamente no tienen servicio de distribución por red.
El panorama es peor en materia cloacal. En las mismas 347 poblaciones el servicio de desagües cloacales es realmente precario.
Mucho por hacer.
Mientras desde la provincia prometen una política que, dicen, garantice el servicio de agua y cloacas como un bien social, sea participativa y ecuánime (que llegue a todo el territorio) también desde la empresa prestataria estatal y desde las mismas localidades buscan desarrollar programas para paliar el enorme déficit.
Cuando Assa definió su plan de obras para este año, tuvo en cuenta una serie de obras para el saneamiento cloacal de sus ciudades asistidas. Así, por ejemplo, se proyectaron plantas de tratamientos de efluentes cloacales en Rafaela, Esperanza, Gálvez, Rufino y Reconquista; expansión de redes en Capitán Bermúdez, Granadero Baigorria, Rafaela, San Lorenzo, Santa Fe y Gálvez.
Otras localidades, como Chabás, transfirieron la explotación a una cooperativa y ya están a punto de poner en marcha el servicio. Roldán obtuvo un préstamo de la Nación para tender redes para el barrio El Charquito, y en Pérez la cooperativa local intenta impulsar la red y ya obtuvo un subsidio nacional. El problema del saneamiento cloacal se convirtió en una política fundamental de Estado. Pero todo indica que tendrá que pasar mucho tiempo para llegar a toda la provincia.
Una materia pendiente para el cordón
En las ciudades del cordón industrial al norte de Rosario un importante porcentaje de sus habitantes no cuenta con el servicio de cloacas, una materia pendiente junto a la disposición final y tratamiento de los efluentes.
Granadero Baigorria es uno de los casos más paradigmáticos ya que en los ’90, antes de la privatización de la ex Dipos, el municipio proyectó la conexión cloacal pero el plan naufragó por el fuerte rechazo de la ciudadanía.
Tras el episodio, el tendido se hizo a un ritmo muy lento y hoy sólo las 20 manzanas del barrio Centro tienen el servicio —obra hecha por la vieja Aguas Provinciales—, por lo que el 80 por ciento de los habitantes no accede al mismo.
Por estos días se ejecutan las cloacas en 11 manzanas del barrio Paraíso Sur Oeste, favorecido por la pendiente natural hacia la troncal, por lo que no se necesitan bombas elevadoras. Ahora el municipio quiere que Assa acelere las obras en áreas similares para recuperar parte del tiempo perdido.
En Capitán Bermúdez viven unos 30 mil habitantes y sólo el 10 por ciento tiene cloacas, aunque Assa y el municipio trabajan en el tendido en unas 24 cuadras que abarcarán a otro 12 por ciento.
En Fray Luis Beltrán, de unos 20 mil pobladores y 6 mil viviendas, el municipio avanza hace unos años en una obra para conectar a un 75 por ciento de la población. En San Lorenzo (47 mil habitantes), de un total de 15 mil moradas hay unas 3.500 sin el servicio, o sea unos 12 mil pobladores.
Recientemente inauguraron la conexión de 40 domicilios en el barrio 3 de Febrero, mientras que Assa ejecuta 247 conexiones en barrio Moreno y 130 en Mitre. Este último, junto al Rivadavia y 2 de Abril, está incluido en un proyecto entre el municipio y la Cooperativa de Agua de Bouchard. También gestionan los fondos para poco más de mil conexiones en los barrios Norte y Díaz Vélez.
Puerto San Martín, ocupada mayoritariamente por grandes empresas, tiene cubiertos los barrios Centro Iturralde y Fonavi, es decir gran parte de esta población de más de 15 mil habitantes. Además, se trabaja para llegar a casi la totalidad del barrio Fátima.
Se estima que en esta ciudad en los últimos 4 años se tendieron unos 7.500 metros de red, y hoy se trabaja en 8 manzanas de barrio Esther, y otras tantas en Petróleo. En tanto, el municipio gestiona al Enhosa un proyecto conjunto para llevar el servicio al humilde barrio San Sebastián, al oeste de la ciudad y distante a sólo 1.100 metros de las cañerías.
En Villa temen un "colapso"
Pese a que esta ciudad cuenta casi en su totalidad con el servicio de cloacas —prestado por el Ente Autárquico Municipal de Obras Sanitarias— la falta de inversiones, la antigüedad de la red, la autorización de al menos cinco nuevos loteos y el anuncio de construcción de edificios de propiedad horizontal que implicarían centenares de nuevas conexiones hacen temer "un colapso del servicio si no se toman las medidas adecuadas", según previnieron directivos salientes del ente sanitario local.
Por ello, el gobierno municipal se encuentra abocado ahora a la proyección de un nuevo caño troncal que atravesaría la ciudad de sur a norte,
Otros de los grandes problemas que afecta al servicio es la incorrecta evacuación de los líquidos cloacales en el arroyo Correntoso. Dos obras encaradas por la provincia tratan en este momento de poner fin a ese inconveniente.
En Empalme Villa Constitución, uno de los pueblos más importantes del departamento Constitución y que aún no cuenta con el servicio de cloacas, una cooperativa de servicios públicos anunció días pasados la contratación de un equipo que elaborará el proyecto para realizar el tendido de la red cloacal y las piletas decantadoras.
Con mucho y con nada
El departamento Caseros tiene la característica de poseer una de las ciudades con mejor cobertura de cloacas (Casilda, con el 92 por ciento) y una lista de localidades donde directamente no hay.
Casilda es la mejor posicionada de las que reciben el servicio de Aguas Santafesinas, después de Cañada de Gómez y Gálvez, donde la prestación alcanza un 95 por ciento. Este año se habilitó allí una estación elevadora y colector que posibilitó la conexión de 200 nuevos usuarios a la red y se realizan obras de expansión en distintos barrios.
Tanto el gobierno casildense como el de Firmat —donde el servicio de cloacas comprende al 48 por ciento de la comunidad— están gestionando con Assa una línea de financiamiento ante el Enohsa para futuras extensiones de la red.
La otra cara.
A este panorama se contrapone el de varias localidades del mismo departamento que aún no tienen desagües cloacales, como Los Quirquinchos, Berabevú, Godeken, Arteaga, Los Molinos, Villada y San José de la Esquina, cuya comuna ya elaboró el proyecto de obra correspondiente.
En este distrito el tendido llega a Sanford, Chañar Ladeado —donde resta un 35 por ciento para cubrir todo el pueblo—, Arequito —sólo le falta completar menos de un 30 por ciento— y Bigand, que tiene conectado a la red cerca del 60 por ciento de la población.
En tanto en Chabás la obra fue ejecutada por administración comunal y transferida a la Cooperativa de Obras y Servicios para su parcial puesta en funcionamiento a partir de septiembre. La primera etapa comprenderá a mil usuarios y para fin de año se prevé conectar otras 500 bocas para luego, en el 2009, llevar el servicio a las zonas periféricas.
El mapa de un centro dispar
En las ciudades del centro oeste y norte de la provincia, las disparidades también existen. Al norte, una localidad como Frontera, de unos 10 mil habitantes, no tiene cloacas mientras que en Sunchales el tendido alcanza el 92,35 por ciento de los hogares. En Rafaela llega al 68,88 por ciento en Ceres 5,55 en Tostado 4,63 y en San Cristóbal el 3,85.
En El Trébol, en el centro-oeste, el tendido cloacal llega al 65 por ciento de la planta urbana y se licita la expansión del servicio para que en 2 años cubra el 90 por ciento de la población.
El tratamiento de efluentes se realiza en lagunas de decantación que están remodelando dentro de un plan de ampliación de la red. En San Jorge hay un programa similar para cubrir el 80 por ciento de la ciudad, que hoy tiene un 60 por ciento de conexiones domiciliarias.
En Sastre funciona un sistema parecido al de las otras dos ciudades y cubre más del 75 por ciento de la planta urbana. El municipio evalúa un proyecto para llevar el servicio a toda la población.
Cañada Rosquín alcanza igual porcentaje al anterior y en Carlos Pellegrini, donde hay un porcentual similar, proyectan ampliar la red con financiación del Enohsa. También allí se hizo el mantenimiento y refuncionalización de las lagunas de tratamiento de efluentes.
Sin embargo, el resto de las localidades más pequeñas y por cierto numerosas, mantienen un servicio francamente precario.
Distintos prestadores, diferentes situaciones
A diferencia de la mayoría de las ciudades de la provincia, en Venado Tuerto, donde el 85 por ciento de la población tiene cloacas, el servicio es prestado por una entidad local, la Cooperativa de Obras Sanitarias (COS).
Actualmente la localidad tiene cuatro estaciones de bombeo que elevan los líquidos cloacales y nuevamente por desnivel los envían hasta las lagunas de tratamiento, ubicadas a 2 mil metros del radio urbano. La COS prevé construir 6 módulos de tratamiento, con lo cual se podrá atender la demanda de 120 mil habitantes, si bien para ello habrá que esperar.
En Rufino, la empresa prestataria es Aguas Santafesinas. De un total de 19.733 habitantes, 18.510 tienen agua potable (93,80 por ciento de la población), mientras que la red cloacal alcanza a 15.929 personas (80,70 por ciento). Están previstas nuevas inversiones cubrir toda esta ciudad ubicada en el confín de la bota santafesina, en el departamento General López.
Dentro de esa misma jurisdicción, Villa Cañas cuenta con el servicio de cloacas. Una empresa bonaerense que logró ampliar la red a través del tuneleo horizontal, mecanismo que evita la rotura de veredas y calles.
El resto de las poblaciones del sur santafesino prácticamente no cuentan con cloacas y la deposición final se realiza en pozos negros, con el riesgo sanitario que implica ya que contamina las napas freáticas. La situación se agrava allí donde la provisión de agua se da a través de bombeadores que la extraen precisamente de las napas.
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