La medida adoptada por un grupo de personas derivó en que la obstrucción de un desagüe pluvial sea total: hicieron de cemento las entradas a sus garajes particulares y con ello las aguas servidas no tienen salida. Los vecinos de un sector de Pompeya reclaman la urgente intervención de la Municipalidad.
Vecinos de un sector de Nueva Pompeya se contactaron con El Litoral para reclamar por el pésimo estado en el que se encuentra calle Berutti, entre Juan Díaz de Solís y un pasaje contiguo, frente a la obstrucción del desagüe pluvial. Cabe remarcar que fueron dos situaciones las que ocasionaron el problema: la construcción de rampas por encima de las zanjas para el ingreso de los autos al interior de las viviendas, por un lado, y la falta de mantenimiento del sistema de zanjeo, por otro.
Aurora y su familia son los más perjudicados de la cuadra puesto que el agua estancada de la calle tiene ingreso al patio de su domicilio. "Me siento muy disconforme ante esta situación, sobre todo porque en mi casa vive una abuela de más de 80 años y un chico discapacitado", manifestó la mujer. Y agregó: "Esto es un foco infeccioso y podría causarles problemas de salud".
Los vecinos consultados por El Litoral remarcaron la "mala actitud de los vecinos que, sin importarles el escurrimiento de las aguas servidas, hicieron de cemento las entradas de los autos". Al mismo tiempo indicaron que desde la Municipalidad no concurren hace tiempo a realizar tareas de desobstrucción de desagües.
María Olga no vive sobre la cuadra afectada pero es una de las personas que más enfatizó la necesidad de que "alguien responda con soluciones al problema planteado". Consultada, dijo que vive en Nueva Pompeya hace 32 años y que "jamás vio el barrio en tan malas condiciones". A la hora de responsabilizar, nombró a los vecinos y también a las diferentes gestiones municipales que se sucedieron a lo largo del tiempo.
"El agua que está estancada sobre Berutti debería tener salida hacia la avenida Gorriti. Pero gracias a que se taparon las zanjas no la tiene y entonces toda una cuadra se ve perjudicada. Imagínese lo que va a ser esto en el verano, cuando el olor sea mucho más nauseabundo que lo que es ahora", señaló María Olga.
A metros de la calle rebasada de aguas servidas hay una institución educativa. Y ello también fue remarcado por quienes dialogaron con este medio puesto que, pese a que los chicos que transitan por allí van esquivando el barro, no están al margen de padecer algún tipo de consecuencia ante un mínimo contacto.
Entre otros reclamos, los vecinos detallaron la existencia de minibasurales en diferentes sectores del barrio y la escasa iluminación de las calles en general y de la esquina de Berutti y Juan Díaz de Solís en particular.
Por último, consultados sobre cuál es la prioridad a subsanar, señalaron "soluciones a la obstrucción de los desagües pluviales" por varias razones: "Porque el agua estancada genera contaminación, porque por la calle no se puede transitar del barro que tiene y, sobre todo, porque somos vecinos de esta ciudad y nos merecemos una buena calidad de vida".
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