La mitad del agua extraída de acuíferos para atender la demanda de la agricultura, el turismo y el suministro a las ciudades de la franja costera en las cuencas mediterráneas no consta en ningún registro. La falta de control sobre el bombeo de agua subterránea en autonomías como la valenciana y comunidades vecinas la pone de manifiesto un informe de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), un foro internacional compuesto por una treintena de países.
En el capítulo dedicado al agua, dentro del estudio titulado Comportamiento medioambiental de la agricultura desde 1990, la OCDE advierte sobre la sobreexplotación generalizada de los acuíferos por el regadío y usos como el turístico o las concentraciones urbanas en la costa mediterránea.
El informe realiza una estimación sobre las extracciones sin control y sitúa en el 45% el agua bombeada de los acuíferos sin ningún tipo de registro. El estudio, en el que han participado expertos como el profesor de Análisis Económico y uno de los abanderados de la nueva cultura del agua, Pedro Arrojo, concluye que las extracciones sin registrar por parte de los regantes han contribuido "de forma importante" a agravar el problema de la sobrexplotación de los acuíferos e incide en que alrededor del 13% de la superficie dedicada al regadío en la costa mediterránea obtiene el agua de acuíferos sobreexplotados o con riesgo de salinización. Además, advierte del grave problema medioambiental que supone el exceso de extracciones. Entre los problemas que provoca cita la reducción del caudal de los ríos, los perjuicios a los ecosistemas acuáticos y el aumento de la salinidad en las cuencas hidrográficas.
Contaminación de origen agrícola
Además, el informe elaborado por el organismo internacional sostiene que la contaminación por nitratos de origen agrícola de las aguas subterráneas "es un asunto serio". Afirma que la contaminación se ha "generalizada" y sitúa su origen en el sector agrario, que supone el 80% del consumo total de aguas subterráneas.
Así, se destaca también que el aumento del consumo de plaguicidas está agravando la presión contaminante sobre las aguas subterráneas y es precisamente el uso de estos materiales lo que ha situado la contaminación de los acuíferos por encima de los niveles que la Unión Europea considera admisibles y cita la cuenca del Júcar como una de las más afectadas por este tipo de prácticas.
Las pruebas practicadas confirman que el 21% de los acuíferos examinados tiene una concentración de nitratos superior a la norma comunitaria para el agua potable, es decir más de 50 miligramos por litro. En la década de los 90 el nivel de nitratos aumentó en el 40% de los pozos analizados, mientras la contaminación agrícola de estas aguas es aún más acusada en las zonas mediterráneas donde el consumo de recursos para la agricultura creció dos veces más rápido que el consumo total de agua en el conjunto de la economía.
Los datos de la OCDE vienen a corroborar las investigaciones del catedrático de Geografía Regional y miembro del Instituto de Geografía de la Universidad de Alicante, Antonio Rico, quien en una reciente intervención señalaba que la esquilmación de los acuíferos afecta, sobre todo, a amplias zonas de la franja litoral de la Marina Alta, la Vega Baja y las comarcas del Vinalopó.
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