Según se refleja en la última edición de la revista Pesca & Puerto, los trabajos que realiza la draga Acróbata, de la empresa Dragamais Argentina, desde fines del año pasado, están siendo puestos bajo la lupa. Muchos son los que se preguntan si realmente draga lo que señalan las batimetrías que mensualmente se realizan en la segunda enfilación del acceso a la estación marítima local, para certificar su tarea, o simplemente sopla la arena del canal y la arroja en otros sectores de la boca del puerto.
Llegó con la misión de dragar 160 mil metros de arena que le permitieran al canal secundario recuperar un calado de 9,75 metros de profundidad y un margen de operatividad de 100 metros de ancho, para que puedan ingresar los grandes buques portacontenedores. A razón de casi 4 dólares por metro cúbico removido, el presupuesto superaba el millón de dólares.
Pero de los fríos números a la cruda realidad hay un largo trecho, lleno de baches. Porque lo que en principio las autoridades del Consorcio, a fines del año pasado encabezadas por Mario Dell Olio, pensaban que se demoraría 40 días de trabajo, ya lleva más de seis meses, en los cuales ha atravesado innumerables problemas que ponen en tela de juicio su misión sobre la enfilación 216.
A todos los inconvenientes que sumó en su llegada a Mar del Plata, tardó más de dos meses a la fecha original y estuvo a punto de caerse el contrato por ese motivo, las fallas no desaparecieron cuando amarró en la Escollera Norte, dentro de la Base Naval de la Armada Argentina. Para colmo el pilotaje ruso que la trajo desde el norte de África, se amotinó esperando cobrar por su tarea. Abandonaron los camarotes diez días después de su llegada, con la cuenta saldada.
“A la draga hubo que reconstruirla, porque nada funcionaba; una cosa es pilotearla y otra activarla para que drague”, contó una fuente confiable que participó del proceso de reparaciones. La bomba de dragado no aspiraba, las 10 compuertas de fondo no se activaban, los motores no andaban, al igual que los sistemas hidráulicos.
La draga tiene una eslora de 51,47 metros, una manga de 12,44 y un puntal de 5,28 metros. Tiene una velocidad de navegación de 12 nudos y una capacidad de cántara de 900 metros cúbicos. Para expulsar la arena que succiona la bomba tiene 5 compuertas por banda. Este proceso, con todo funcionando normalmente, demanda 15 minutos. Pero como las compuertas no funcionan, ahora sacan la arena por refulado por banda, lo que demanda 80 minutos y el aumento respectivo en el costo operativo de la tarea.
César Espona es ingeniero naval y el apoderado de Dragamais Argentina. El empresario reconoce que las compuertas no funcionan y que fueron selladas el 18 de mayo pasado, cuando la draga ingreso de apuro a uno de los diques flotantes de SPI. Antes el servicio de buzos había intentado clausurarlas de manera casi artesanal.
“Las condiciones de trabajo han sido difíciles; el mar nos ha golpeado mucho”, contó Espona. En dos oportunidades la draga se chocó el banco del canal principal y se doblaron los timones. “También se deformó la estructura del casco y se doblaron las puertas, quedando inactivas, lamentablemente”.
Todo esto pese a que en las pruebas virtuales del sistema operativo que guía a la draga, realizadas en la Escuela de Pesca, habían mostrado que la Acróbata “perfectamente” podía hacer el trabajo de dragado. A partir de los impactos contra el banco, se decidió cambiar el sistema operativo por uno más seguro.
Según la misma fuente que describió las condiciones mecánicas en las que arribó la draga a Mar del Plata, las compuertas de fondo ya no funcionaban cuando llegó a la ciudad y la draga pocas veces pudo completar la cántara con arena.
“La draga es una mentira, no draga, porque la arena que chupa la bomba se pierde, no queda retenida en la cántara. Despidieron al capitán Ojeda del SIPEDyB, (Sindicato del Personal de Dragas y Balizamiento) y al jefe de máquinas, pero los problemas no desaparecieron”, dijo. Consultadas fuentes del SICONARA, dan por cierto estos dichos, pero se excusan de brindar mayores detalles hasta tanto se resuelva la situación laboral de uno de sus afiliados.
Ante este panorama, resulta difícil de creer que las batimetrías realizadas a fines de junio a pedido del Consorcio muestren que ya se han dragado 131 mil metros cúbicos de material sólido más la deriva, que aporta cerca de 15 mil metros cúbicos por mes al canal secundario.
Walter Sivina es el gerente general del Consorcio y quien se encarga de difundir los números oficiales del dragado. “Todavía falta dragar unos 70 mil metros cúbicos de arena”, aclara el gerente, al tiempo que reconoce que la empresa de dragado ya recibió 2.250.000 pesos en concepto de anticipo. “Nos falta un 20% que será entregado cuando tengamos certificado el trabajo de obra”.
Claro que Dragamais tiene otros números. Para Espona, se han “dragado más de 200 mil metros cúbicos”. Las cifras abonadas y percibidas también muestran discrepancias entre la empresa y el Consorcio. “Ojalá hayamos recibido ese dinero que dicen en el Consorcio, nos vendría muy bien”, comenta Espona.
Sobre todo para abonar las deudas que mantienen con algunas empresas del puerto marplatense. Una casa de filtros ya no le vende más hasta que cancelen la deuda. Una rectificadora de motores tiene varios cheques encerrados en una jaula y los buzos no se sumergen más a ver la estructura del casco hasta que no paguen las cuentas.
“Las batimetrías no mienten”, subraya Eduardo Pezzati, presidente del Consorcio, quien invitó al intendente hace unas semanas a ver cómo la Acróbata realizaba tareas de refulado frente a Playa Grande. “De una crisis hacemos una oportunidad”, dijo en ese momento el jefe comunal, valorando que con el “aporte” de la draga, se recupere arena en uno de los balnearios más aristocráticos de la ciudad.
El presidente del Consorcio, ex concejal por Acción Marplatense –el mismo partido que el intendente– defendió la tarea de la draga. “Los prácticos dicen que de no ser por su tarea, el puerto hubiese quedado inactivo. Mejoró la profundidad del canal secundario y lo pudo ensanchar para que lleguen buques de hasta 160 metros. Más no puede hacer”, confesó Pezatti.
Pero si no funcionan sus puertas de fondo desde principios de año; la bomba se rompe cada dos por tres, no llena la cántara y lo poco que junta lo saca por refulado, qué nivel de calidad tiene el dragado que hace la Acróbata. Otros se preguntan dónde tira la arena que saca. “Ibamos mar adentro de paseo, porque nunca pudo abrir las compuertas de fondo”, revela la fuente consultada.
Trabajando a pérdida en el dragado del canal secundario, el negocio de Dragamais parece estar cerca, pero en otro lado. El ingeniero Espona reconoce que la empresa adquirió recientemente el 70% de las acciones de Arenera Mar del Plata, que está atrás de la Escollera Sur del puerto. Han invertido en una bomba de gran poder de succión para sacar arena del banco que tapa el canal principal de acceso al puerto.
Mientras tanto, la Acróbata se muestra en cuentagotas por la costa marplatense. La última avería afectó nuevamente la bomba principal y la tuvo varios días amarrada en la Base. Ahora se aguarda con optimismo la llegada de la draga 259, y comienzan a mostrarla como la verdadera “solución” a los problemas del puerto local, aunque solo es más potente que la Acróbata, pero igual de inadecuada para hacer ese trabajo. |
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