El pronunciamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) fue el detonante para que los grupos ambientalistas en la provincia de Chiriquí alzaran su voz contra la proliferación de hidroeléctricas y las amenazas a las zonas protegidas en el occidente del país.
La Unesco presentó un informe que considera en riesgo al Parque Internacional La Amistad (PILA), declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983.
Así lo establece la Unesco luego de analizar en su XXXII sesión realizada en Canadá, en julio pasado, denuncias que presentaron varios grupos ambientalistas al organismo, corroboradas por representantes de la institución que visitaron la reserva natural administrada por los gobiernos de Costa Rica y Panamá.
Damaris Sánchez, de la Fundación para el Desarrollo Integral Comunitario y Conservación de los Sistemas en Panamá (Fundiccep), con sede en Cerro Punta, indicó que no solo el PILA corre riesgo.
“Son diversas las amenazas sobre toda le reserva de la biosfera La Amistad, que incluye además del PILA los humedales de Volcán, el Parque Nacional Volcán Barú, la reserva de Fortuna y los humedales San San Pon Sac en Bocas del Toro”.
No hay claridad en la definición tenencial de las tierras dentro del parque, tampoco existen suficientes guardaparques, la amenaza de la proliferación de hidroeléctricas y el crecimiento de la frontera agrícola son parte de esas amenazas a nuestras reservas, explicó Sánchez.
La publicación del informe de la Unesco coincidió con el inicio del programa en la Universidad Autónoma de Chiriquí denominado Encuentro Cultura de la Naturaleza 2008.
En dicho encuentro los ambientalistas asistieron a la exposición “Comunicación Gráfica y Medio Ambiente”, con la exposición de las viñetas (caricaturas) del dibujante español Andrés Rábago, El Roto, y muestras de la obra Photo Clima, editada por Greenpeace, España.
Hicieron duros señalamientos contra la aprobación de proyectos hidroeléctricos en el marco de la conferencia de Antonio Clement, sobre energías renovables.
“No hay monitoreo del respeto o violaciones a la naturaleza por las autoridades y el Gobierno le ha dejado las manos sueltas a las empresas transnacionales promotoras de hidroeléctricas sin considerar los daños”, aseguró Demetrio Miranda de la Asociación de Ambientalistas de Chiriquí. Esperamos que en el caso del PILA ambos gobiernos se pongan de acuerdo en este caso, explicó el ambientalista.
“Pesa más el interés económico de las transnacionales y los gobiernos no han tenido el personal con calidad técnica ni humana para hacer un balance en este tema”, dijo Miranda.
Raúl Montenegro, ambientalista, estuvo de acuerdo con el conferencista Clement de que el caudal ecológico del 10% dejado por las hidroeléctricas de embalse es ínfimo y están matando muchas especies nativas del lugar.
Ese 10% que se deja en la estación seca no alcanza y se necesita mucha más del 50% del caudal para no afectar a las especies, comentó .
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