La firma de un convenio para llevar el agua potable a la Escuela Esteban De Luca, la última que queda en 9 de Julio sin el servicio, fue el dato más destacado de la visita que el gobernador José Luis Gioja hizo ayer por la tarde al departamento.
El anuncio que arrancó el aplauso de los nuevejulinos fue la firma de un convenio con el presidente de OSSE, Adrián Cuevas, para proveer el servicio de agua potable a la Escuela Esteban De Luca, desde la calle Videla al norte, que tiene 180 alumnos. Se trata de una obra con 2.000 metros de cañerías con un presupuesto calculado en los 356.000 pesos, pero que todavía no tiene plazos de ejecución.
El motivo central fue la inauguración de la Escuela Especial Juana Azurduy de Padilla, la misma que el pasado 8 de agosto había habilitado en forma virtual la presidenta Cristina Fernández vía conexión satelital.
El mandatario también anunció que habrá un colectivo para trasladar a los chicos a la escuela, tal como lo había pedido el intendente Walberto Allende en la conexión con la Presidenta, y que el año que viene el establecimiento tendrá doble turno, como lo había solicitado la directora, Graciela Castro.
Además, la visita dejó como saldo la inauguración de las refacciones de la Escuela Granaderos de San Martín y de una sala de computación para el establecimiento. Y la firma de un convenio con la empresa Taranto, que permitirá que alumnos especiales de la escuela Azurduy realicen tareas manuales en el propio establecimiento con elementos provistos por la fábrica, y reciban la paga proporcional a la de un obrero.
Gioja llegó pasadas las 16,30 acompañado por varios ministros de su gabinete, como la titular de Educación, Cristina Díaz; de Infraestructura, José Strada, y de Salud Pública, Oscar Balverdi, además de otros funcionarios. Y fue recibido por el intendente Allende, quien contó con la visita también del jefe comunal de Rivadavia, Elías Alvarez.
Lo primero que hizo el mandatario fue habilitar las obras de refacción de la Escuela Granaderos de San Martín, que consisten en la remodelación de baños y construcción de un nuevo acceso a la escuela, por valor de 126.000 pesos, y la inauguración de una sala de computación. Gioja prometió dotar de Internet a la sala "para el servicio de todo el departamento".
Después se trasladó a la escuela Juana Azurduy, construida en terrenos que eran de la Granaderos de San Martín, donde procedió a cortar la cinta y a recorrer las instalaciones.
En su discurso, y en respuesta a lo que había solicitado la directora, Graciela Castro, dijo que el año que viene los 80 chicos que concurren tendrán jornada completa, es decir ocho horas de clases de corrido en la que tienen desayuno y almuerzo; más actividades extra curriculares, como música y gimnasia. Además, prometió la movilidad para el traslado de los alumnos, que había sido un pedido del intendente Allende a la propia Presidenta el día de la habilitación virtual.
También autoridades del establecimiento firmaron un convenio con el gerente de Taranto, Daniel Cano, que permitirá que los chicos especiales puedan ingresar a un programa de responsabilidad social empresaria que tiene la fábrica y que da trabajo ya a otros 70 alumnos. Se trata de participar en una etapa de la producción, que es la limpieza de juntas, una operación sin riesgos para los chicos y que la cumplen en la misma escuela a cambio de una remuneración proporcional
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