Los principales reclamos de la barriada, que dijo sentirse “olvidada” por las autoridades comunales, van desde la falta de un centro de salud a medios de transporte inexistentes, por la geografía del lugar, “lo que complica las cosas porque las distancias son largas y vivimos en un lugar bastante apartado, muy cercano a las sierras, donde hay desde víboras, arañas y escorpiones. Si llegamos a necesitar de primeros auxilios, no sé cómo vamos a hacer”.
Sin agua corriente
En la zona no hay agua corriente, por lo que la misma se obtiene a través de una manguera que llega hasta el 800 de la calle Paraguay. “De allí, ante la necesidad imperante, hay una manguera conectada por la gente del barrio, para extender más cuadras el servicio, obviamente con las complicaciones del caso. Una de ellas tiene que ver con la posibilidad de contaminación que pueda sufrir el agua y, además, de las roturas que la manguera ha sufrido por el paso de la máquina que arregla los caminos”, dijo Toncovich.
Agregó que “el camión aguatero pasa tres veces por semana, se trata de una unidad viejísima que a veces se rompe y deja de circular por un tiempo, con todo lo que ello significa”.
Otro de los temas que preocupa es la falta de cloacas. “Los pozos fueron hechos por los vecinos, como ellos pudieron, pero hay un olor desagradable que se suma a la contaminación ambiental, con los problemas de insalubridad que ello ocasiona”.
Sobre los recolectores de residuos, contó que “llegan hasta el 1000 de calle Paraguay y de allí para arriba, ya no es posible depender del recolector” mientras que al referirse al transporte público de pasajeros, señaló que “sólo pueden abordar a once cuadras la línea marrón y trece cuadras línea blanca, es por ello que la mayoría de los chicos que asiste a las escuelas 7 y 42 se desplaza a diario a pie, caminando veinte cuadras. Esto hace que falten mucho al colegio. Ellos dicen que si el colectivo blanco pasara más cerca, sus hijos podrían asistir a la Escuela 33 y Granja, que los deja en la puerta de los establecimientos”.
Corte de eucaliptos y teléfono
Solicitan asimismo el corte de eucaliptos que se encuentran en Paraguay al 600, “por el peligro que ocasiona la altura y lo añejos que son. Allí juegan niños y hay viviendas que corren peligro si éstos se caen”.
Además, los vecinos solicitaron a la concejal Toncovich que intercediera para poder conseguir que sea instalado un teléfono público en el lugar, ya que ante una emergencia están totalmente incomunicados”.
Biblioteca
Por otro lado, un grupo de vecinos decidió dar comienzo a la construcción de una biblioteca. “Las paredes ya están levantadas por los mismos vecinos y aportes propios. La idea es dar apoyo escolar a los chicos del barrio y que además sea punto de reunión de los vecinos, con la posibilidad de generar allí la presencia de algún profesional de la salud y tener un lugar de pertenencia”, siguió diciendo la edil.
Luego del encuentro, la concejal se comprometió a contactarlos con el senador provincial Néstor Auza para gestionar un subsidio y realizar minutas de comunicación a las áreas que correspondan para solucionar las problemáticas planteadas.
“Los derechos humanos”
“Los derechos humanos como la salud, la educación, una calidad de vida digna e igualitaria para todos los habitantes de esta ciudad es un reclamo permanente de muchos vecinos que viven más allá de las cuatro avenidas y que insisten cada vez que uno está en contacto con ellos”, dijo Toncovich y agregó que “en Tandil hay barrios donde pasa el camión aguatero en agosto de 2008, barrios donde no llega el recolector de residuos y en otros hay que llevar la basura hasta la esquina... ni hablar del barrido y limpieza, no existe, y muchos son los que lo pagan con sus impuestos. Espero que desde el Poder Ejecutivo reaccionen, se ocupen de los verdaderos problemas de la gente y terminen de poner lucecitas en plena crisis energética y de inaugurar placitas de las que no pueden disfrutar jamás una gran parte del Tandil olvidado”, manifestó la concejal Toncovich
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