Sin demasiado margen para tensar aún más la relación con algunos gobernadores, Cristina de Kirchner decidió sentarse esta tarde en Olivos en una misma mesa junto a Daniel Scioli (Buenos Aires), Jorge Capitanich (Chaco), Oscar Jorge (La Pampa), Juan Manuel Urtubey ( Salta), Hermes Binner (Santa Fe) y Juan Schiaretti ( Córdoba), en un intento por lograr el alineamiento pleno de ese frente gravitante para la política y la economía nacional.
La formalidad de la convocatoria tiene su explicación. Bajo el argumento de buscar una solución a la grave sequía que afecta principalmente a esos seis distritos y a Santiago del Estero, la Presidente dedicará la mayor parte del encuentro a intentar resucitar el espíritu peronista que alguna vez los aglutinó bajo el mismo paraguas y que se desdibujó tras el desgaste provocado por el conflicto del campo por la retenciones móviles a la soja. Lo hará exhibiendo señales de gestión y garantizando la marcha y la continuidad de la obra pública en el interior. A excepción del socialista Binner quien, si bien llegará a la residencia oficial para insistir además en la necesidad de convocar al Consejo Agropecuario Federal, aparece en la cosmovisión kirchnerista como una figura clave en la idea de transversalismo que intenta sostener el matrimonio presidencial.
Reproche
Por lo demás, esta suerte de cenáculo de provincias influyentes (y peronistas) al que desde las seis de la tarde Cristina de Kirchner les extenderá la alfombra roja de Olivos tendrá sabor a postal tardía. Si hay algo que los gobernadores le reprochan a la Presidente -algunos por lo bajo y otros abiertamente como es el caso del cordobés Schiaretti- es que quizás ese encuentro debería haberse realizado en medio de la efervescencia de la pelea con los ruralistas. Pero la universalidad de algunos mecanismos no parece alcanzar a los Kirchner.
Más allá de la ingesta de peronismo que intentará provocar la jefa de Estado, los mandatarios desatarán sus preocupaciones.
En primer lugar, exhibirán sin exageraciones la delicada situación de las finanzas públicas, ahogadas por la presión gremial de mejoras salariales y por la falta de fondos suficientes para el gasto corriente que no alcanza a ser cubierto por el alto índice de inflación, que en el interior triplica las cifras oficiales de Guillermo Moreno.
Día difícil el de hoy en este sentido para Scioli, especialmente,quien arribará a Olivos en medio del segundo paro docente, con adhesión de los estatales y judiciales de Buenos Aires.
En general, la sangría financiera de las provincias está directamente relacionada, paradójicamente, con el status de superávit que exhibe la Nación. El carácter no coparticipable de la totalidad del impuesto al cheque o de las polémicas retenciones a las exportaciones de granos que las provincias se encargan de generar, hace que los estados del interior deban hacer malabares para sostener el colchón fiscal del gobierno.
Catarsis
También habrá tiempo para desahogar penas, en una catarsis que tendrá como principal protagonista a Schiaretti, castigado con la demora en el envío de fondos nacionales y con el no reconocimiento de una deuda de la caja de jubilaciones por su alineamiento con el campo; cifra que trepa a casi $ 2.000 millones. Será la de hoy la primera cita cara a cara entre Cristina de Kirchner y el sucesor de José Manuel de la Sota, pese a los pedidos de audiencia que el gobernador solicitó días atrás y que se tradujeron finalmente en un encuentro con el ministro del Interior, Florencio Randazzo.
«Parece que la Presidente no se le anima sola al 'Gringo'», bromeaba anoche un colaborador de Schiaretti en relación al blindaje con el que la jefa de Estado lo recibirá esta tarde.
Con todo, quedará entonces en segundo plano el tema de la sequía, la mayor en los últimos cincuenta años y que ya ha provocado la muerte de miles de cabezas de ganado y de peces, además de graves complicaciones en las siembras de trigo y girasol.
Habrá, sin duda, un agradecimiento de los mandatarios por el anuncio realizado ayer por el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, quien se comprometió a brindar fondos y aportes presupuestarios para ayudar a los productores ganaderos afectados.
Cheppi se reunió la semana pasada con gobernadores y ministros de la Producción de Chaco, Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa y Córdoba, en donde ya había expresado su «preocupación por resolver la situación de emergencia».
En la práctica, las provincias sostienen que necesitan al menos $ 500 millones extra para compensar los problemas que se generaron por los efectos de la falta de agua en las zonas cultivadas y en los campos afectados al engorde de ganado, donde también la sequía provocó feroces incendios que acabaron con el poco pasto apto para el consumo animal.
|
|
|