El incremento del precio de las materias primas amenaza con disparar el coste del agua desalinizada a más del doble de lo previsto inicialmente por el Ministerio de Medio Ambiente.
Cuando se proyectaron las plantas en el marco del Programa Agua, entre los años 2004 y 2005, se calculó que un metro cúbico de agua desalinizada llegaría a costar entre 0,60 y 0,70 euros, según recoge el estudio La sequía en España elaborado por el Ministerio. Aunque desde el Gobierno se llegó a afirmar que se podría reducir hasta los 0,50 euros.
En 2005 el precio del barril Brent de petróleo rondaba los 58 euros. Tres años más tarde, el coste del crudo se ha duplicado.
La tendencia al alza del precio de los combustibles se ha consolidado en los últimos meses. Un barril de Brent cuesta ahora 113 dólares, después de un mes de bajadas continuas desde que en julio alcanzara los 140 dólares. Todos los expertos coinciden en señalar que continuará su escalada y no descartan que llegue hasta los 200 dólares.
El aumento del coste del petróleo tiene una repercusión directa en el precio del agua desalinizada. El 75% de los costes variables de una planta como las que se van a construir en la Comunitat Valenciana corresponden a la energía que se emplea en el proceso. De esta forma, un leve incremento en el precio de la energía repercute directamente en el valor final del producto. Un precio que tiene que asumir el consumidor, como establece la Directiva Marco del Agua que se aplicará en 2011.
El informe Desalination, a grain of salt del Pacific Institute señala que Ashkelon, el mayor consorcio dedicado a la desalinización de agua marina en Israel, calculó ya en 2006 que el precio del metro cúbico de agua desalada se había incrementado un 25% por el coste de la energía y de las materias primas que se utilizan para la construcción de estas plantas. El documento advertía la tendencia al alza de los costes.
Las previsiones del estudio se han cumplido. El pasado mes de junio Veolia, la mayor empresa del mundo en tratamiento de agua, aseguró que el coste de la desalinización se había triplicado "en pocos años" por el alza del precio de los combustibles y cifraba el precio del metro cúbico en 1,60 dólares (más de un euro).
Desde la empresa manifestaron que el precio del petróleo se había duplicado en sólo un año y el del gas natural un 70% en el mismo periodo de tiempo. Ambos son los combustibles más utilizados en las plantas. Según las fuentes de Veolia, el mercado del agua se estaba desarrollando a un ritmo mucho menor porque los márgenes de beneficios eran muy inferiores.
Pero no sólo ha subido el precio del petróleo. También han aumentado los costes de las principales materias primas utilizadas para la construcción de estas plantas.
El acero entre enero de 2004 y 2008 ha incrementado su valor un 40% por el aumento de la demanda de países como China e India, en pleno proceso de desarrollo. Además, el precio del cobre se ha disparado un 102% en el mismo periodo y el del titanio ha subido un 191%.
Cálculos del Ministerio
Con estos precios todos los cálculos sobre el coste de la desalinización del Ministerio de Ambiente se vienen abajo. La ex ministra Cristina Narbona había prometido subvencionar el coste del agua producida por la planta de Torrevieja a los agricultores de la Vega Baja para que les resultara rentable. En lugar del valor de producción, se les cobraría 0,33 euros por metro cúbico. Ahora, con los precios del petróleo este plan ya no parece viable.
De hecho, todo apunta a que el Gobierno es consciente del problema y está ya buscando alternativas para suministrar agua al sur de Alicante. La planta desalinizadora de Torrevieja está previsto que comience a funcionar en 2009. Pero no se sabe a qué precio. La promesa hecha a los agricultores está así en el aire.
El Gobierno confiaba en los 80 hectómetros cúbicos que tiene previsto producir la desalinizadora de Torrevieja para abastecer el sur de la provincia de Alicante. Ahora, el incremento de los costes cuestiona los planes de Medio Ambiente.
No en vano, el Ejecutivo busca soluciones urgentes para facilitar la llegada de agua de riego al sur de la Comunitat. La propuesta de un trasvase del Tajo desde Extremadura para reactivar la transferencia al Segura parece dirigida en este sentido.
Medio Ambiente planificó las desalinizadoras en un momento en el que se estaba produciendo un cambio de ciclo. Hasta el año 2004, cuando los socialistas llegan al poder y derogaron el trasvase del Ebro, el coste del tratamiento del agua marina se había ido reduciendo, especialmente durante los años 90.
Las mejoras técnicas y en la producción de energía, la disminución del precio de la electricidad, la caída de los tipos de interés y de los costes de amortización convirtieron lo que hasta entonces era un procedimiento muy caro en asequible. Y todo indicaba a que la tendencia se iba a mantener.
Pero 2004 cambió la evolución, según el Pacific Institute. La causa principal fue el incremento del crudo que pasó de 15 dólares por barril en enero de 2004 a 138 en marzo de este año. Una situación que ha invertido la tendencia del precio de la desalinización y la ha convertido en una solución muy cara y por ello más complicada para solucionar el déficit hídrico de la Comunitat.
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