El arsénico, un veneno y un cancerígeno que se encuentra en forma natural en el agua, estaría vinculado --incluso a niveles considerados sin riesgo-- a la diabetes en los adultos, según un estudio de investigadores estadounidenses.
Millones de personas en el mundo consumen agua potable contaminada con arsénico inorgánico, según los autores de esta investigación divulgada en el Journal of the American Medical Association (JAMA) del miércoles.
Otros estudios ya establecieron el vínculo entre fuertes concentraciones de arsénico en el agua potable y la diabetes del adulto, denominada de tipo 2, pero pocos tratan los efectos de este veneno en dosis débiles en el riesgo de desarrollar este tipo de diabetes, añadieron los investigadores.
La doctora Ana Navas-Acien, de la Facultad de Medicina de la universidad Johns Hopkins de Baltimore, Maryland, estudió a 788 adultos de al menos 20 años cuya orina fue analizada para detectar la cantidad de arsénico, en el marco de una investigación federal sobre nutrición realizada en el 2003 al 2004.
En total, el 7.7% de los participantes sufrían de diabetes de tipo 2. Tras tomar en cuenta otros factores de riesgo, estos médicos determinaron que el grupo de diabéticos tenían un monto de arsénico en su orina 26% más elevado que aquellos que no sufrían de diabetes.
Los autores también calcularon que el 20% de los participantes con los niveles de arsénico más elevados, 16.5 microgramos por litro de orina, tenían 3.6 veces más riesgo de desarrollar una diabetes de tipo 2 que el 20% con menor cantidad de arsénico (tres microgramos por litro).
Según estos médicos, el arsénico también podría tener un efecto sobre factores genéticos que interfieren con la sensibilidad del organismo humano a la insulina y otros procesos que contribuyen a la inflamación que daña las células. Este fenómeno también está vinculado al desarrollo de diabetes.
En Estados Unidos 13 millones de personas beben agua del grifo cuya proporción de arsénico supera los 10 microgramos por litro, una tasa considerada el máximo aceptable por la agencia federal de protección del medio ambiente (EPA), precisaron los investigadores
|
|
|