En los últimos cinco meses, en el Chaco cayeron solo 42 milímetros de lluvia y la región se encuentra de nuevo en plena sequía cíclica. La temporada seca se adelantó este año con una visible merma de precipitaciones en el mes de marzo, con solo 63 milímetros, siendo marzo y abril normalmente época de lluvias.
Las industrias locales ya están transportando agua de diferentes reservorios y la provisión de agua potable en las casas particulares está a toda marcha. Se paga hasta G. 27 por cada litro.
En el sector ganadero la sequía golpea principalmente a las pasturas. Por suerte, los tajamares tienen todavía reservas. Mientras tanto, varias comunidades indígenas carecen de agua potable. En algunos casos, por la sequía; en otros, porque sus instalaciones como molino de viento, cañerías para la provisión del vital liquido, los aljibes y los tajamares no fueron objeto de mantenimiento y dejaron de funcionar.
La nueva administración de la Gobernación de Boquerón recibió implementos agrícolas, tractores y camiones cisterna en catastrófico estado. Solo un camión cisterna pudo ponerse en marcha, mientras otro está inutilizado. “Tenemos infraestructura cero”, dijo Rodolfo Hildebrandt, nuevo secretario de Pueblos Originarios de Boquerón. La ayuda de la Gobernación se concentra actualmente en Laguna Negra, donde acarrea agua de los tajamares de las aldeas de Emaús, Canaán, Timoteo y Macharreti.
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