Por el Ágora de Tribuna del Agua han pasado historiadores, poetas, políticos o científicos. Ayer, el turno fue para Luis Oro, catedrático de Química Inorgánica en la Universidad de Zaragoza y director del Instituto de Catálisis Homogénea, el cual planteó los retos a los que se van a enfrentar los químicos a los largo de este siglo.
Luis Oro comenzó defendiendo su punto de vista, el de un químico inorgánico. El experto destacó la singularidad del planeta Tierra respecto a sus vecinos y expuso que existen varios ciclos en el planeta, el del carbono, el del agua o el del oxígeno; y el ser humano está alterando algunos de ellos.
Respecto al ciclo acuático, Oro comentó que el Sol es el responsable de evaporar el agua de la superficie del mar que luego se vierte sobre la Tierra. Una de las pruebas a las que somete a sus alumnos es averiguar si el agua que bebemos ahora ha podido ser digerido, anteriormente, por algún ilustre personaje como el general Palafox. Y la respuesta es que la probabilidad es más alta de lo que imaginamos, sobre todo, porque el agua en profundidad del mar puede permanecer inalterable a lo largo de los siglos.
El científico explicó que el aumento de la temperatura, originado por el cambio climático, está acelerando el ciclo del agua. Esta aceleración provoca, según la revista Science, que la intensidad de los huracanes sea cada vez mayor.
Luis Oro también denunció otras agresiones que padece el medio ambiente. El experto dijo que el uso masivo de acuíferos puede desencadenar la salinización de las aguas. Un mal ejemplo es el Mar de Aral que desde los años 60 ha perdido las tres cuartas partes de su superficie. También, el vertido de fosfatos a los ríos provoca la pérdida de oxígeno y por lo tanto, la desaparición de los peces.
Luis Oro explicó el concepto de huella ecológica, es decir, la cantidad de residuos en hectáreas que genera una persona. La media planetaria es de 2,3 hectáreas y en España, 5,4. Por lo tanto, si todos los países consumiesen lo mismo, necesitaríamos dos planetas como el nuestro.
Sin embargo, Oro se muestra esperanzado de cara al futuro, dijo que en los años 50, el pronóstico del informe del Club de Roma sobre el planeta erró y que, ahora, las previsiones catastrofistas sobre el cambio climático pueden ser erróneas porque desconocemos como será la tecnología del futuro. También habló de la capa de ozono, un problema ecológico que se pudo resolver gracias al consenso de todos los países. En su área de investigación, están innovando con catalizadores capaces de reducir las emisiones de residuos a la nada. “Buscamos procesos de síntesis que no generen residuos” señaló el científico.
Luis Oro resumió en tres las líneas de actuación de cara al futuro: reducir, reciclar y reemplazar; y aunque reconoce que el tema de la energía es muy complejo, confía que podamos sobrevivir con una serie de energías alternativas hasta la sustitución de la energía nuclear de fisión; “Confiemos que en tres décadas podamos utilizar la energía de la fusión nuclear”.
Expo Zaragoza 2008
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