El Gobierno dispuso declarar la emergencia por sequía y girar 25 milllones de pesos a la provincias de Buenos Aires (6 millones), Córdoba (6 millones), Santa Fe (6 millones), La Pampa (5 millones) y Chaco (2 millones).
Las declaraciones de emergencia provincial y nacional permitirán diferementos impositivos y suspensión de los pagos a créditos otorgados por el Banco Nación a los productores afectados..
Pero el análisis de los graves daños producidos por la falta de lluvias en vastas regiones del país fueron un aspecto -trascendente es cierto- de la audiencia que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner concedió al bonaerense Daniel Scioli, el pampeano Oscar Jorge, el cordobés Juan Schiaretti, el santafesino Hermes Binner y el chaqueño Jorge Capitanich.
Primó también un estudiado gesto político de la Presidenta, ya que después del traumático conflicto con el campo, reunió a cinco gobernadores de provincias agropecuarias, tres de ellos con posturas diferentes a la oficial a lo largo del paro agropecuario y en el debate en el Congreso sobre las retenciones móviles.
El dato más resonante de anoche fue la presencia del cordobés Schiaretti quien volvió a verle la cara a la Presidenta luego de 171 días y con quien el Gobierno nacional mantuvo una fuerte disputa y un visible enojo, por la abierta oposición del cordobés a la postura mantenida por el kirchnerismo durante el conflicto con el campo.
Hubo un tiempo de la hora que duró la reunión a cargo del secretario de Agricultura y Ganadería, Carlos Cheppi y del titular de la ONCCA, Ricardo Echegaray que resumieron las medidas y acuerdos sectoriales alcanzados para agilizar exportaciones de carnes y granos y otorgarle mayor certidumbre a la actividad lechera.
No obstante, una buena parte del protagonismo se lo robó Schiaretti, quien hasta hace muy poco era el muchacho malo de la película que, para peor, se había cruzado a la vereda de la oposición.
Ya se sabe que el Gobierno está trabajando para recomponer todo lo que se pueda, las relaciones con los gobernadores y dirigentes del Partido Justicialista que jugaron en contra del Gobierno durante el paro agropecuario.
Y que con Schiaretti se inició un acercamiento a cargo del ministro del Interior Florencio Randazzo, con quien se reunió la semana pasada.
Además, esta tarde el cordobés volvió a encontrarse con Randazzo y el ministro de Economía Carlos Fernández, mientras por cuerda separada hacían lo propio, el titular de la ANSeS, Amado Boudou con su par de Córdoba, Osvaldo Giordano.
Estas buenas señales permitieron a Schiaretti invitar a Cristina a que visite Córdoba el 2 de setiembre para presidir la inauguración de la "escuela industrial más grande del país que se levante en La Calera".
La Presidenta --que desde que Schiaretti dio su abierto apoyo a los ruralistas durante el conflicto eludió en un par de oportunidades visitar su provincia- aceptó el convite del gobernador.
Asimismo, Cristina ratificó ante los mandatarios que la problemática agropecuaria se tratará (de hecho ya está ocurriendo) "provincia por provincia y sector por sector".
."Me parece bien Cristina - interrumpió Schiaretti- a mí no interesa participar de reuniones donde se traten temas ajenos a Córdoba como el azúcar", le dijo.
De todos modos, en la conferencia de prensa posterior, Schiaretti destacó que quiere "dejar atrás el pasado", pero "mantener independencia y sostener una relación institucional".
Y junto con el socialista Hermes Binner ponderaron las soluciones coyunturales adoptadas para el campo, aunque, igualmente, buscaron diferenciarse pidiendo medidas de mediano y largo plazo para el sector.
Ganado y trigo, las principales víctimas
La peor sequía que se registró en los últimos 50 años ya provocó una reducción del 10% del área sembrada de trigo y la pérdida de 400.000 animales.
La emergencia afecta a productores chaqueños, cordobeses, del norte santafesino, pampeanos y del sur bonaerense.
Sólo en Santa Fe murieron más de 200.000 cabezas y una cifra similar en las otras provincias afectadas.
El efecto de la falta de agua se hace sentir sobre los cultivos. "La ausencia de lluvias adecuadas en el período óptimo de implantación de trigo en gran parte del área de cultivo (...) provoca la imposibilidad en algunos casos y en otros aumenta la indecisión por parte del productor para sembrar el cereal", dijo la Secretaría de Agricultura en un informe reciente.
A dos semanas del final de la siembra, el pronóstico es que se cubran 4,5 millones de hectáreas, frente a los 5,85 millones que se ocuparon durante la campaña 2007-2008, que concluyó con una cosecha de 16 millones de toneladas.
"La ausencia de lluvias en el norte de la zona triguera reduciría -de no revertirse la situación- los futuros rendimientos", señala el informe.
La magnitud de los daños también fue evaluada por el secretario de Agricultura de Santa Fe, Carlos Sartor. El funcionario sostuvo que la sequía que afecta al norte de la provincia es "la peor en 70 años y el panorama es cada vez más desalentador".
"Los efectos están a la vista con toda su crudeza, mortandad de hacienda, falta de pastos, aguadas que se secan", añadió. Y apuntó que en algunos distritos los porcentajes de mortandad llegan al 20%.
Los chacareros ya le pusieron números a la magnitud de las pérdidas. Días atrás, el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, reclamó que el Estado destine 500 millones de pesos para evitar la quiebra de los productores damnificados.
"El Gobierno nacional debe mostrar que no busca solamente ser socio de los productores en las ganancias, sino que también puede estar presente a la hora de las pérdidas", apuntó el dirigente ruralista.
Guiño oficial a un radical K
La presidenta Cristina Kirchner realizará hoy una visita al gobernador santiagueño Gerardo Zamora, junto a quien realizará anuncios e inaugurará obras, en un nuevo gesto para ratificar la alianza con los radicales K que siguen fieles a la Casa Rosada. La Presidenta tiene previsto arribar alrededor de las 16 a la ciudad de Frías donde recorrerá las obras de construcción de una planta de tratamiento de líquidos cloacales. Zamora fue uno de los radicales aliados al kirchnerismo que mantuvo su fidelidad con la Casa Rosada, en medio del cimbronazo que significó el voto negativo de Cobos a las retenciones móviles.
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