Esta pintoresca comunidad, apacible por décadas, está a punto de convertirse en un campo de batalla. La aldea, ubicada a unos 71 kilómetros de la capital, sobre la carretera a Olancho, pertenece al municipio de Cedros.
Su patrimonio es la actividad agrícola, la ganadería y la minería. Esta última actividad ha provocado la discordia entre los 3 mil habitantes de la comunidad, que están enfrentados por la presencia en la zona de una compañía minera que hace cuatro meses inició trabajos de extracción de piedra de óxido de hierro.
Hay dos bandos: uno defiende la actividad minera porque representa ingresos para el municipio y para unas 500 familias que viven de la minería y de actividades conexas como el transporte de materiales.
El otro grupo, compuesto por ambientalistas y cooperativas agrícolas, se opone a la explotación mineral por temor a la contaminación y a que los descombros provoquen el agotamiento de las fuentes de agua.
Intervención
Organismos defensores de los derechos humanos, Policía e instituciones del Gobierno intervinieron ayer para evitar un enfrentamiento entre estos pobladores.
Los funcionarios se han desplazado a la zona a petición de la Asociación de Periodistas Ambientalistas y Agroforestales de Honduras, Apaafh, con el fin de limar asperezas entre las partes, incluyendo a los ejecutivos de la minera.
La intención de estos funcionarios es tomar determinaciones para evitar que el conflicto se agrave, ya que desde hace algunos días los miembros de la cooperativa agrícola campesina Unión y Esfuerzo mantienen sitiados los accesos de la mina, exigiendo al Gobierno que suspenda el permiso de operación de la minera.
Apoyados por grupos ambientalistas, los cooperativistas mantienen cerrado el camino a las canteras, provocando el malestar de los transportistas que a diario realizan su actividad en la zona.
Las fricciones entre los lugareños llegaron al extremo de la confrontación hace una semana, cuando un miembro de la cooperativa agropecuaria Unión y Esfuerzo fue agredido por el propietario de una rastra.
Según los empresarios de este rubro, a diario unas 12 rastras salen del plantel de la mina, aportando cada una 50 lempiras, que son enterados a la tesorería del patronato de la comunidad.
Los informes establecen que más de una docena de rastras cargadas con piedra de óxido de hierro salen hacia Costa Rica, El Salvador y Nicaragua, donde procesan el material para fabricar hierro y cemento, pero debido al cierre se han producido pérdidas cuantiosas.
También hay malestar de unas 500 familias que han sido afectadas porque sus parientes dedicados a la actividad minera están perdiendo sus ingresos a raíz de la paralización de la compañía.
Historia
En Agalteca funciona la Five Star Mining Company, dedicada a la extracción de piedra de óxido de hierro.
La minera, propiedad de inversionistas italianos, tiene permiso de operación por más de 40 años, extendido por la Dirección de Fomento a la Minería, Defomin.
Según los ejecutivos de la empresa, las extracciones se realizan en predios propiedad del Banco Central de Honduras y no se utilizan materiales tóxicos.
Solución
Las partes en conflicto decidieron ayer nombrar una comisión técnica para que haga estudios que permitan saber si la empresa minera cumple con las especificaciones científicas y cuenta con los permisos legalmente otorgados por el Gobierno.
El miércoles de la próxima semana, la comisión y las fuerzas vivas harán una inspección in situ de la mina Five Star para desvanecer o corroborar las denuncias.
En la comisión participan la Procuraduría y Fiscalía del Ambiente, Defomin, Serna, Apaafh, fuerzas vivas, iglesias, Policía y ejecutivos de la empresa minera, se informó |
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