En medio del escándalo político que golpea al intendente de Lomas de Zamora, Jorge Rossi, por una denuncia sobre un supuesto pedido de coimas de funcionarios de su gobierno, el jefe comunal presidió una reunión del Consorcio de Municipios del Conurbano Sur (Comcosur) que arrojó varios interrogantes de difícil dilucidación. Entre ellos pasó casi inadvertida la ausencia del jefe comunal de Avellaneda, Baldomero “Cacho” Alvarez de Oliveira, que envió como representante a su secretario de Planificación, Walter Romero. Pero detrás del faltazo se escondería más de un motivo.
El encuentro constituyó el regreso de los intendentes que conforman el bloque a las reuniones. En la última, que se había llevado a cabo en Quilmes, trascendió que las cosas no habían terminado de la mejor manera entre el máximo funcionario de Avellaneda y su par de Berazategui, Juan José Mussi. Incluso, el termómetro habría levantado una temperatura tal que llegó a alcanzar las agresiones verbales y, de no mediar otros intendentes, hubiera pasado a los golpes. Las discrepancias se dieron en el contexto de un ofrecimiento crediticio, en forma de fideicomiso, del Banco Provincia a los municipios. Las diferentes posturas marcaron diferencias que, al parecer, aún no se terminaron de dirimir. No obstante, el tema en cuestión pareciera ser otro (ver cuadro).
Desde los pasillos del palacio municipal de Avellaneda mantienen el silencio, aunque se animaron a confirmar que el humor de Alvarez no es el mejor para con su homólogo berazateguense. Ambos provienen del más profundo sector del duhaldismo, aunque las peripecias electorales y la fuerte irrupción del kirchnersimo en el Conurbano hicieron que ambos viren al unísono hacia las fuerzas del ex gobernador de Santa Cruz. Incluso, hace algunas semanas fuentes extraoficiales habían confirmado a Hoy que el intendente de Avellaneda “mantiene un profundo respeto por el ex presidente”, en referencia a Eduardo Duhalde.
Sin que esto signifique nada, este tipo de fricciones en el seno del Conurbano bonaerense preocupan, y mucho, a las huestes oficialistas. Sobre todo después del conflicto que mantuvo el Gobierno con el sector agropecuario, del cual salió muy debilitado. Justamente, el Ejecutivo nacional buscó alivio allí donde siempre consiguió el apoyo: el Conurbano bonaerense. La zona sur de la Provincia conforma el núcleo duro del justicialismo y se sabe que Duhalde está tejiendo alianzas para intentar reconquistar lo que alguna vez manejó como su patio trasero.
Julio Pereyra, mandamás de Florencio Varela, mantiene línea directa con Cristina Fernández y mantiene a la tropa calmada. Sin embargo, los acontecimientos más recientes al menos constituyen una piedra en el zapato para la calma kirchnerista: la reaparición de viejos referentes en distintos distritos (Antonio Arcuri en San Vicente, por ejemplo), la creación de partidos vecinalistas como posibles vías de escape ante una hipotética implosión K, y la cada vez más decidida ofensiva duhaldista en tierra bonaerense forman un cóctel que causa más de un dolor de cabeza a los actuales actores protagónicos de la política territorial.
En el cónclave del Comcosur estuvo el secretario general de la Gobernación, José Scioli, y se firmó la adhesión a la ley provincial 11.340 de Emergencia Hídrica, por la cual el Ejecutivo, a cargo de Daniel Scioli, está autorizado a ejecutar en forma inmediata obras por urgencias o desastres en el territorio, tales como inundaciones. También se firmó un acuerdo de capacitación con el Instituto Provincial de la Administración Pública (IPAP) que permitirá evaluar los proyectos presentados por las intendencias.
Aunque eso fue lo formal: lo llamativo no estuvo en lo visible, sino en la ausencia que acarreó más de un interrogante, justo en un momento en que la interna por el PJ bonaerense está más caliente que nunca.
El motivo más allá del tema Bapro
El tema del ofrecimiento del Banco Provincia a los municipios como factor determinante de la pelea entre Alvarez y Mussi habría ocultado una realidad que, hasta ese momento, habría permanecido en penumbras. Según pudo oír Hoy en estricto off, Mussi (de inmejorable relación con la Presidenta) estaría buscando hacerse con la conducción del Comcosur. Casualmente, luego de la última reunión, el jefe comunal de Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez, fue el encargado de confirmar la decisión que vino a echar un poco de lógica al asunto: en el cónclave se decidió establecer una prórroga de autoridades por un año y medio más, quizá para descomprimir la situación y no interferir con el objetivo número uno de todo el movimiento: la interna justicialista.
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