El cable también destaca que Samek fue recibido el jueves último por directivos de la Federación de Industrias de San Pablo, “Estado donde se utiliza el grueso de la energía de Itaipú”.
Advierte también que aprovechó la ocasión para desestimar, una vez más, el planteo paraguayo al decir “que Brasil paga un precio justo por la energía”.
Si de graffitis de aquel París de 1968 se trata...
“La determinación del presidente fue ‘está prohibido prohibir’, todo lo que ellos (gobierno de Paraguay) están reivindicando nosotros lo estamos recibiendo”, dijo y volvió a incurrir en una suerte de paráfrasis de un graffiti grabado en las paredes y murallas de París en la rebelión estudiantil / obrero de mayo de 1968.
Tal vez Lula, ex dirigente obrero, ex militante de izquierda, también recuerde que aquellos rebeldes escribieron igualmente en las paredes francesas y en la memoria del mundo otras consignas como: “Las paredes tienen orejas. Vuestras orejas tienen paredes”, o “No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos”, o “La imaginación toma el poder”.
Samek pinta el cuadro de la relación brasileño/paraguaya en Itaipú
El director general brasileño, según ANSA, dijo al diario O Globo lo siguiente: “Ahora aquello que sea posible atender, vamos a atender, y aquello que no, vamos a decir que no”.
La respuesta del ingeniero agrónomo, que funge de director general brasileño de Itaipú, describe con notable fidelidad el carácter de la relación paraguayo-brasileña en Itaipú -la que aceptaron e impusieron nuestros gobiernos de turno-: Imperio / Estado nacional dependiente.
Paraguay no pide un concesión graciosa
¿Acaso la República del Paraguay, propietaria condómina por partes iguales, no solo de los recursos hidráulicos del río Paraná, del complejo hidroeléctrico y, por ende, según el Art. XIII del Tratado, del 50% de la energía que produzca, ¿pide a su majestad imperial una concesión graciosa?
¿Acaso la República del Paraguay implora a su poderoso socio y vecino un acto de caridad para que pueda atenuar el hambre creciente de su población?
Si eso piensa el Gobierno del Partido de los Trabajadores que hoy tiene Brasil, está muy equivocado.
Si a eso se redujo la propuesta electoral de Fernando Lugo, que tuvo la virtud de reinventar la mística de un pueblo marcado por el infortunio, como la guerra genocida que perpetraron en su contra Brasil, Argentina y Uruguay entre 1985 y 1870, también está muy equivocado.
El pueblo paraguayo, que con sus votos el 20 de abril creyó desplazar de la cresta del Estado nacional a entreguistas, mercenarios y cipayos, pide hoy, aún en forma comedida, sus derechos.
Aquellos gritos de ¡Itaipú! ¡Itaipú! ¡Itaipú! con los que se dirigieron a Lula en la calurosa Asunción día 15 del presente mes, es apenas el bostezo de un pueblo que se despereza luego un prolongado e incomprensible letargo.
¿Cuál es la medida de la tolerancia brasileña?
¿Cuál es la medida de la tolerancia brasileña?, inquirimos al Sr. Samek. ¿Acaso es aquel puntito que adicionarion en noviembre de 2005 al factor multiplicador de la fórmula que sacramentalizaron para calcular la compensación que pagan hoy al Paraguay por una energía treinta veces más valiosa?
Reiteremos también nosotros, en el mercado mayorista brasileño una energía de la misma calidad que la paraguaya en Itaipú se cotiza hoy en más de US$ 90 por MWh y en más de US$ 150 por MWh entre los consumidores finales.
El pueblo paraguayo exige que le devuelvan lo suyo
El pueblo paraguayo exige que le devuelvan lo suyo, incluso, si la justicia existe, que le indemnicen por tantos años de subsidio, por ejemplo, a una veintena de empresas transnacionales, en definitiva terceros beneficiarios de la energía de Itaipú, un hecho prohibido por el Tratado, o a los poderosos industriales de São Paulo, cuyos voceros no titubean en invocar la acción de las garras imperiales ante la sola mención del reclamo: ¡renegociación del Tratado de Itaipú!
ANSA añade que se espera que Fernando Lugo viaje a Brasilia en los próximos meses para tratar el tema.
Los seis puntos planteados por Lugo
El 31 de julio pasado, Fernando Lugo, instalado todavía entonces en la antesala del Poder Ejecutivo, entregaba a Marco Aurelio García, enviado especial de Luiz Inácio da Silva, que a la sazón dijo a sus interlocutores paraguayos que estaba dispuesto a escuchar hasta que los oídos se le quedasen roncos, un pliego acotado por seis reclamos.
El pliego de referencia contiene las siguientes reivindicaciones paraguayas: Libre disponibilidad de la energía. Precio justo. Revisión de la deuda. Cogestión binacional plena. Fiscalización externa y concusión de las obras. |
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