"Falta mucho tiempo para que se discuta en el recinto", dicen en el gobierno provincial confirmando que el convenio entre Mendoza y La Pampa por el destino compartido de las aguas recuperadas del Río Atuel ni por asomo ingresará en los próximos días a una Legislatura que se muestra inicialmente dispuesta a rechazarlo.
Su envío desde el Ejecutivo, con las actuales posturas de las bancadas opositoras, significaría una condena anticipada y esto lo tienen bien claro en la Casa de Gobierno. Es que el gobierno de Celso Jaque no está dispuesto a que se caiga -al menos sin pelearlo- un acuerdo interprovincial con garantía nacional que, para el oficialismo, "significa que el Sur mendocino se convertirá en una de las regiones hídricas más importantes del planeta".
La Fiscalía de Estado solicitó un informe técnico al Departamento General de Irrigación para que el organismo aporte al convenio un contexto numérico, de volúmenes de agua y superficies irrigadas involucradas, que permitan una visión más concreta y acabada de lo que significará "en el terreno" el entendimiento entre Mendoza y La Pampa. "Estamos trabajando en eso", confirman en Irrigación.
Una vez que el informe técnico esté listo, se adjuntará al convenio, éste volverá a recorrer el camino de la Asesoría de Gobierno y de la Fiscalía de Estado y -tras su intervención final- recién entonces se enviará a la Legislatura un grueso expediente que contendrá el convenio, el informe de Irrigación y los dictámenes de asesoría de Gobierno y Fiscalía de Estado.
Simultáneamente, el Gobierno saldrá a militar "los beneficios del acuerdo" ante los dos principales focos de resistencia hoy existentes: un sector de regantes del Sur (especialmente de General Alvear) y las bancadas opositoras que acumulan 22 votos para el rechazo en Senadores y 25 en Diputados frente a un oficialismo que, por el momento, sólo cuenta con 16 senadores y 23 diputados dispuestos a votar una ratificación que está varios votos por debajo de los necesarios en ambas Cámaras.
Para los productores y regantes, el Gobernador estudia la presentación de un plan de impermeabilización de canales de conducción y de distribución "no reembolsables" (a diferencia de lo que sucede con las obras del Prosap) y beneficios fiscales para quienes mejoren el riego en el interior de sus fincas.
Y para los legisladores de la oposición, el oficialismo impulsa la definición de un marco legal que no sólo se limitará a interpretar las cláusulas del convenio que generen dudas sobre los derechos adquiridos de Mendoza sino que también detallará el plan de obras a realizarse en el Sur provincial, como consecuencia del entendimiento con La Pampa.
"Nadie está en contra de las obras; lo que no queremos es que Mendoza entregue parte de sus facultades o de su agua", dicen en los bloques opositores. "El rechazo no es al convenio sino a dos puntos del convenio. Si detallamos las obras que se harán y terminamos de asegurar que nuestra provincia no está entregando nada que le corresponda, en la oposición seria se reconsiderarán las posturas", manifiestan en el oficialismo.
Operativo seducción
El escenario de una Legislatura que permita una futura aprobación del convenio con legisladores de la oposición acompañando al oficialismo, es perfectamente posible para el Ejecutivo, pero sólo luego de una larga labor de convencimiento que está dispuesto a llevar adelante. Ese escenario hoy, aún es inimaginable.
"Es importante sacar un marco legal desde la Legislatura provincial que no sólo interprete las cláusulas más discutidas, sino también que establezca una política hídrica específica que aclare las obras priorizadas por Irrigación y algún tipo de beneficio fiscal para los productores tranqueras adentro, en tecnificación de riego, riego por goteo y mecanización de cauces. Éstas pueden ser obras de costo cero para los productores y regantes, es decir inversión a fondo perdido para el Estado. Todo esto junto puede salir a partir de una ley marco provincial", ya había anticipado el jueves pasado en la Legislatura, el ministro de Infraestructura, Vivienda y Transporte, Francisco Pérez.
"Hay que trabajar y seguir informando. La reacción en contra es propia de un desconocimiento y de una agitación. Esto pasa en General Alvear y no en San Rafael, donde apoyan regantes, productores y hasta juristas del agua", destaca el ministro.
El Ejecutivo considera posible conseguir un apoyo creciente entre los productores y regantes del Sur con acciones de difusión que vinculen el convenio aprobado con la eliminación del problema de las aguas claras en San Rafael; la construcción del acueducto ganadero en General Alvear y la expansión de las hectáreas cultivadas en ambos departamentos.
Alcance o no éxito en sus gestiones de persuasión, Jaque no podrá dejar de tener una línea telefónica abierta con la Casa de Gobierno de Santa Rosa, en La Pampa, ni con el ministerio del Interior, en Buenos Aires.
Es que aún convenciendo a regantes en Alvear y a opositores en la Legislatura, el Gobernador tendrá que buscar que el gobierno pampeano de Oscar Jorge -que aportará plata para obras en Mendoza- termine aceptando el marco legal complementario al convenio que se resuelva en nuestra provincia. Algo similar ocurrirá con el ministro Florencio Randazzo, en la Casa Rosada.
Si no consigue persuadir a regantes y opositores y el convenio finalmente es rechazado en la Legislatura mendocina, también deberá mantener ambas líneas telefónicas abiertas. Ya no será para terminar de ajustar los detalles de un convenio, sino para comenzar de cero la redacción de un nuevo entendimiento para el que habrá que esperar -seguramente- unos cuantos años más.
En La Pampa también hay dudas
"Me encantó lo del río Atuel. Hay que seguir construyendo éxitos comunes para todos los argentinos. Las naciones desarrolladas se construyen en base a los consensos", dijo la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, sobre el acuerdo firmado por nuestra provincia y La Pampa con la mediación de la Nación.
Ése es el eje sobre el cual se mueve el Poder Ejecutivo nacional al referirse al tema que, por estos días, ha sido seguido con atención tanto por mendocinos como por pampeanos.
En este sentido, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, dijo en declaraciones al diario La Arena, de la vecina provincia, que su cartera "hará un seguimiento del convenio. Se dio un avance importante que tiene que ver con la madurez de Celso Jaque y Oscar Jorge, de lograr un acuerdo que permita una solución que traerá beneficios para todos, básicamente para el sureste de Mendoza y el oeste de La Pampa".
Las declaraciones del titular de Irrigación, Eduardo Frigerio, acerca de que La Pampa recién recibirá los excedentes cuando finalice la obra, generaron preocupación allá y el diario preguntó si eso no implicaría un incumplimiento de Mendoza
La respuesta de Randazzo dejó lugar a la ambigüedad: "Vamos a ir viendo. Cada una de las partes tiene que ceder algo en busca de la solución. Lo que no podemos es seguir demorando una solución a un tema que tuvo un pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia y miles de idas y vueltas".
"Son cosas que vamos a ir discutiendo y buscando soluciones que nos permitan acercarnos al objetivo de la solución del problema. En ese sentido tienen que tener una actitud abierta tanto Mendoza como La Pampa respecto al recurso hídrico", agregó Randazzo.
La postura pampeana está reflejada en un editorial de La Arena:
"Cabe preguntarse: ¿Cuál es la esperanza de los poderes fácticos que mantienen esta situación? ¿Que los pampeanos se cansen y abandonen sus reclamos? ¿Que los hechos consumados terminen haciendo imposible cualquier reivindicación? ¿Que el mayor peso político de la provincia cuyana impida cualquier medida que afecte sus intereses, más allá de las razones? Cualquiera de las tres posibilidades es una apuesta fuerte a la mansedumbre de los pampeanos y un agravio a su idealismo y tenacidad".
Las posturas de las dos provincias
Celso Jaque - Gobernador de Mendoza
“Como gobernador jamás tomaría una decisión que pudiera perjudicar a nuestra provincia. Pretendo que el acuerdo se discuta con seriedad porque lo peor que podemos hacer es perder la posibilidad de crecer. Lo que buscamos (con el acuerdo) es que el agua que no le sirve a nadie pueda ser utilizada. Al impermeabilizar el cauce estamos recuperando el agua que ya no se va a filtrar y que va a permitir que muchas tierras de Alvear puedan comenzar a producir. El convenio en ningún momento significa sacar agua a los mendocinos ni perjudicarlos, sino que establece obras estratégicas a largo plazo, para ampliar el riego del sur de Mendoza y para mejorar la calidad y el caudal de riego que hoy tiene esa zona de la provincia”.
Oscar Jorge - Gobernador de La Pampa
"Estamos por resolver un histórico problema. El convenio deberá ser ratificado por las legislaturas mendocina y pampeana porque, si no, se caería el proyecto Portezuelo del Viento y las impermeabilizaciones en la zona de General Alvear, con lo que perderían las dos provincias. Portezuelo fue la llave que permitió la firma del acuerdo por el Atuel.
La Pampa se oponía hasta tanto se firmara este acuerdo, aunque de cualquier manera la realización de Portezuelo del Viento es importante para la regulación de la cuenca, resulta vital que el convenio contemple la creación de una Comisión de Control de la Cuenca que se encargará de las mediciones de los caudales”.
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