Representan apenas menos del uno por ciento de los habitantes de Bahía Blanca, pero, de todos modos, para los 2.350 vecinos favorecidos por las obras, la inminente llegada del agua potable a sus casas de Villa Bordeu, Los Chañares y Villa Aeropuerto es la mejor de las noticias. Conseguir --luego de prolongado bregar y expectativas que por momentos parecía que habrían de quedar insatisfechas-- la provisión de tan importante servicio supone un éxito que toca hondo en el sentimiento de aquellos pobladores.
De acuerdo con lo afirmado por funcionarios del área de Obras Públicas del municipio, está próxima a culminar la tarea en los citados barrios, ejercida por cooperativas de beneficiarios de planes sociales a través del programa Agua más Trabajo, impulsado por el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), que da posibilidad a desocupados de participar de la colocación de cañerías y de las respectivas conexiones domiciliarias, complementándose así con el aporte estatal a la ejecución de esos emprendimientos.
En el caso de Villa Aeropuerto, cabe recordar la repercusión pública que tuvo, en su momento, la lucha de sus mil frentistas por conseguir el abastecimiento de agua corriente, a fin de suplir el añejo sistema de recibir el líquido mediante camiones que llegaban con cierta periodicidad. Obviamente, a esta altura de los tiempos, un sistema de tales características en las afueras de Bahía Blanca se asemeja a un despropósito que ya debiera haber sido erradicado. Sin embargo, mucho debieron deambular los vecinos, inclusive llegando en varias oportunidades hasta el propio municipio, a fin de conseguir las decisiones favorables que permitieran encarar la vital obra.
Còmo en el ejemplo anterior, otras cooperativas se hicieron cargo de proveer los brazos para llevar a cabo los pertinentes trabajos, que favorecerán a unos 750 vecinos de Los Chañares y a casi 700 de Villa Bordeu, con cañerías instaladas a lo largo de más de un centenar de cuadras.
La proximidad de la inauguración hace prever que en los tres barrios se brindará el marco adecuado al suceso, que entraña para sus habitantes un relevante paso en la mejora de sus condiciones de vida. Por un lado, es oportuno subrayar el incansable accionar de esos vecinos ante los organismos públicos competentes en procura de obtener la instalación del servicio, meta que está a punto de transformarse en realidad. Por el otro, cabe consignar que el abastecimiento de agua corriente ya no debiera ser un objetivo tan difícil de conseguir, si los planes de obras públicas contemplaran adecuadamente los elementales requerimientos que acompañan la vida de cualquier ser humano. Cuando se van conformando nuevos barrios, la realización de este tipo de obras debiera ser un hecho habitual, vale decir, incluido desde el primer día en el crecimiento del sector. Al no ocurrir así, desafortunadamente, muchos miles de pobladores --porque los casos mencionados no son los únicos en nuestro medio-- deben luchar por largo tiempo, exponiéndose, sin duda, a los riesgos para su salud que significa no contar con agua corriente.
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