“Si entubaran este arroyo nos cambiaría la vida”, dice un vecino de Parque Alvear, partido de Malvinas Argentinas, parado a pocos metros del Darragueyra, un hilo de agua conocido en el barrio como “la cloaca a cielo abierto”. Casualmente, la presidenta Cristina Kirchner acaba de firmar el expediente de licitación para sanear y entubar el arroyo. Pero a los vecinos, que esperaron la medida durante 30 años y hace tres que la reclaman de manera organizada, los gana el escepticismo.
“¿Sabés cuántas veces escuchamos estos anuncios? Hasta que no lo veamos no lo creemos”, dice Miguel Paredes, al frente de la ONG Vecinos del arroyo Darragueyra, integrada por 600 personas, y que hace dos años entabló una demanda contra el municipio y contra la provincia de Buenos Aires por incumplimiento en sus obligaciones y por el daño ambiental, físico y psicológico que implica vivir rodeados por un foco infeccioso.
Catalina, de tres años, sale corriendo de la casa y se asoma a la zanja. Gladys Garati, su mamá, le dice que salga de ahí. “Ves, los nenes están todo el día expuestos a esta porquería. Cuando la llevo a la salita con alguna bronqueolitis, las médicas me dicen que es normal, que es culpa del arroyo. ¡Cómo puede ser que una enfermedad sea normal!” En el barrio también son comunes los hongos en la piel y las infecciones respiratorias, en chicos y grandes: el Darragueyra, que se extiende a lo largo de 32 cuadras, afecta a unas 4.000 familias.
Pero los desechos tóxicos y la basura no sólo recorren la cuenca del arroyo: todas las casas tienen compuertas improvisadas en la entrada. “Cada vez que llueve se inunda, así que esa agua podrida se nos mete en las casas”, cuenta Lina Samaniego, otra vecina.
“Pedimos el entubamiento del arroyo y que se controle qué se desecha, porque todo eso se filtra en las napas. Además, reclamamos cuestiones básicas como cloacas y agua potable. No podemos tomar agua de la canilla y tenemos que comprarla o bañarnos con agua contaminada”, exige Garati.
Los vecinos cuentan que hay días en que el arroyo amanece blanco, otros verde y a veces hasta con materia fecal: el año pasado, el country Saint George, lindero con el barrio, fue denunciado por arrojar desechos cloacales en crudo. Y hace dos meses, se constató que la empresa de colectivos El Lucero y de la Gráfica Rodraf también disponían sus desechos sin ningún tratamiento. Frente a la desconfianza de los vecinos hacia las promesas políticas, el director de producción y medio ambiente de Malvinas Argentinas, Oscar García, se compromete: “Es cierto que se anunció muchas veces y que hasta ahora no se hizo, pero esta vez se va a hacer”.
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