“Si paramos la deforestación estaremos parando el cambio climático global”. Con estas palabras el profesor de la Universidad Técnica de Berlín Marco Schmidt, se ha referido al cambio que en su opinión, deberíamos hacer para frenar el aumento de la temperatura global. Sus tesis son contrarias a las de la mayoría de la comunidad científica que acepta el planteamiento del IPCC que relaciona la emisión de CO2 con el incremento de la temperatura del planeta. “El cambio climático es un problema grave causado por el efecto isla de calor de las ciudades”. En el clima urbano la evapotranspiración es reducida y se concentran altas temperaturas, no llueve y los suelos no se regeneran. Scmidt trabaja desde el año 1983 en la instalación de vegetación en los tejados y fachadas de los edificios que contribuya a bajar las temperaturas. La refrigeración evaporativa contribuye a que el calor baje y también lo hace el agua de lluvia que se traslada de forma artificial a las salidas de aire, enfriándolo.
El proceso de desertificación que está poniendo al planeta en peligro es un error “fabricado en casa”, dice Marco Schmidt. Afirma que estamos secando el planeta porque con la desaparción de un metro cúbico de masa forestal se pierden ocho metros cúbicos de agua y en la zona mediterránea, por ejemplo, desaparecen cuarenta y cinco metros cúbicos de árboles cada día. Dado que cree que el problema del aumento de la temperatura global tiene su origen en las ciudades, Schmidt establece un orden de actuaciones prioritarias. La primera es permitir la evapotranspiración en las ciudades con materiales adecuados en tejados y suelos, en segundo lugar propone que se recoja el agua de lluvia para refrigerar, después la infiltración de agua en el subsuelo y por último la renovación de los alcantarillados para que no pierdan el agua.
En el seminario también ha participado Michal Kravcik, responsable de la ONG “Agua y gente”. El mensaje de la organización en la que trabaja es que el agua puede ayudar a la recuperación del clima. En su opinión es absurdo proteger sólo los ríos porque la mayoría del agua dulce del planeta proviene de otras fuentes, los glaciares, los polos o las capas subterráneas. Defiende las actuaciones que consigan que el agua se quede en el suelo y que reduzcan las escorrentías que la acción del hombre ha intensificado. La deforestación ha cambiado el clima y también lo han hecho las modificaciones en el curso de los ríos y las ciudades que con el asfalto han eliminado la capacidad de drenaje del suelo.
Jan Pokórny ha defendido la función de los árboles como reguladores de la temperatura en las ciudades, no es igual cobijarse bajo la sombra de un árbol que bajo la de una sombrilla.
En el Seminario han participado además otros ponentes que han explicado experiencias reales de gestión del agua para renovar el cliclo, bajar las temperaturas y contribuir a la reforestación.
Expo Zaragoza 2008 |
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