La localidad se encuentra a unos 300 metros sobre el nivel del mar, razón por la cual no pueden abastecerse de un pozo artesiano porque el agua en la profundidad es salada.
En la colonia Emilianoré, que tiene cerca de 4.000 hectáreas, hay varios sistemas de agua corriente, pero ninguno funciona debido a la salinidad de las aguas profundas. Entonces recurren a la extracción del vital líquido de los arroyos.
Funcionarios del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Erssan), Norberto Zaracho y Harry Guth, comprobaron que unas 60 familias están consumiendo agua totalmente insalubre.
El presidente de la comisión vecinal Niño Jesús, de la colonia Emilianoré, Félix Cáceres, señaló que la única solución que encontraron a la falta de agua fue la captación del líquido de un arroyo que se encuentra en una zona alta de la comunidad.
Cáceres indicó que cincuenta viviendas, más el colegio y la escuela de la comunidad, el centro de salud y otras instituciones están conectadas al sistema de provisión de agua.
El agua es distribuida sin ningún tratamiento previo porque no tienen la capacidad técnica, ni el dinero para costear una planta de tratamiento, apuntó.
La comisión vecinal pro agua corriente del barrio San Miguel, encabezada por Armindo Raúl Palacios, también extrae agua de un arroyo, que se encuentra poco más de 400 metros sobre el nivel mar. Este sistema cuenta con una planta de tratamiento, actualmente en desuso. Según los técnicos de Erssan, es factible su recuperación y que el caudal de agua es suficiente como para distribuir a toda la comunidad. Sin embargo, para lograr se debe mejorar la red de distribución y realizar las interconexiones entre los barrios.
Los pobladores reclaman el apoyo de las autoridades para solucionar el problema que atenta contra la salud.
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